Interior y maletero del Geely E2
Interior del Geely E2
Cómo es el espacio interior del Geely E2
Lo primero que llama la atención al sentarse detrás es que el Geely E2 no se comporta como un coche de 4,13 metros: hay sitio de sobra para las rodillas y suficiente altura de techo para que un pasajero de hasta 1,85 metros viaje sin tocar con la cabeza, algo que Geely consigue haciendo el coche más alto y más ancho que un utilitario convencional en lugar de más largo. La plaza central trasera, sin ser generosa, tampoco es un sitio de castigo, aunque no hay reposabrazos abatible ni la banqueta se desliza. Debajo del asiento trasero está previsto un cajón de almacenaje —la unidad de preserie vista en el primer contacto todavía no lo llevaba montado—.
Delante, los asientos son amplios tanto en el respaldo como en la banqueta, con tapizado símil piel que en un día de mucho calor se nota especialmente caliente sin el aire acondicionado en marcha. Los tiradores de puerta, anchos y bien colocados, resuelven mejor que en muchos rivales algo tan básico como abrir y cerrar sin buscar un hueco incómodo. El volante, en cambio, es uno de los puntos flojos de la primera impresión: su diseño minimalista de dos radios en posición horizontal hace que cueste identificar de un vistazo la posición central al girarlo. Los mandos físicos —palancas de intermitentes y limpiaparabrisas, climatizador— tienen mejor tacto del que sugeriría el precio, sin la sensación de pieza genérica que lastra a otros coches chinos de esta franja.
Los materiales combinan una zona superior del salpicadero con acabado blando y zonas bajas en plástico duro, el reparto habitual en este segmento. En conjunto, la sensación es la de un coche bien resuelto, aunque con un interior —volante, mandos, disposición de la pantalla— muy similar al de otros modelos chinos con los que comparte proveedores.
Sistema multimedia
La pantalla central, de 14,6 pulgadas, no lleva ningún tratamiento antirreflejos ni está protegida o encastrada en el salpicadero, así que con luz solar directa se resiente, aunque sigue leyéndose de forma aceptable; sus gráficos, eso sí, son algo pequeños. Desde ella se controlan también funciones como la apertura a distancia de los dos maleteros y los distintos modos de conducción y de regeneración —cuatro niveles: automático, bajo, medio y alto, con el modo automático ajustando el frenado regenerativo según la distancia con el coche de delante—. La cámara de 360 grados está bien resuelta, con varias vistas disponibles, aunque con una rareza propia de este tipo de sistemas: borra a los peatones de la imagen generada, pero no a los coches aparcados alrededor. El equipamiento de conectividad incluye USB-A y USB-C delante y carga inalámbrica para el móvil; detrás, de momento, solo hay una toma USB-A, ya algo desfasada para un coche que llega en 2026.
Maletero del Geely E2
El Geely E2 esconde su mejor baza en un doble maletero. Detrás suma 375 litros —no es una cifra récord para un coche de más de cuatro metros, pero sí destacable para uno más cerca de los 4,1 que de los 4,2—, con un suelo profundo de una sola altura: no hay opción de elevarlo ni de esconder nada debajo, y el kit de triángulos se sujeta con velcro a un lateral. El portón es de apertura y cierre eléctrico. La sorpresa está al otro lado del coche: un segundo maletero delantero de entre 60 y 70 litros, con revestimiento de plástico bien resuelto, donde cabe perfectamente una maleta de cabina para el aeropuerto o el cable de carga, liberando ese espacio del maletero trasero. Sumados ambos huecos, se superan los 400 litros, suficientes para el equipaje de hasta cuatro ocupantes —una de las señas de identidad más claras del coche, y probablemente parte de la explicación de su éxito en China—.