¿Por qué frenar en un radar de tramo no sirve de nada y por qué son más difíciles de esquivar que los fijos?

David Díez
Periodista de actualidad del motor y guías de compra
2 de agosto de 2026

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La vieja táctica de frenar al ver el radar y volver a acelerar no funciona con los radares de tramo. Y en 2026, la DGT ha instalado 13 nuevos en carreteras de toda España. Esto es exactamente cómo funcionan y por qué no hay forma de esquivarlos.

Durante años, el ritual era conocido: el avisador del GPS pitaba, el pie levantaba el acelerador, se pasaba por el radar a velocidad legal y vuelta a lo de antes. Con los radares fijos, esa táctica funcionaba. Con los radares de tramo no funciona, y nunca ha funcionado.

Son un sistema distinto, con una lógica distinta, y en 2026 la DGT ha instalado 13 nuevos dentro de un plan de ampliación que cada vez va a un mayor número de estos dispositivos. Conviene entender cómo funcionan antes de que uno te pille por sorpresa en un viaje de vacaciones.

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Cómo funciona un radar fijo (y por qué es fácil de esquivar)

Un radar fijo mide la velocidad en un punto concreto de la carretera, en el instante exacto en que el vehículo pasa por delante. Si en ese momento vas a 130 km/h en una vía con límite de 120, el radar te pilla. Si ibas a 130 hasta diez metros antes y frenaste a tiempo, no hay multa. La medición es puntual: solo importa lo que marcas en ese segundo.

Por eso funcionaba la táctica de frenar al ver la señal o al escuchar el aviso del GPS. El radar mide un momento, y si ese momento coincide con una velocidad legal, el sistema no genera ninguna denuncia. Es un sistema útil y que ha funcionado bien, pero tiene una limitación obvia: solo controla el punto donde está instalado, no lo que pasa antes ni después.

Cómo funciona un radar de tramo (y por qué no hay forma de esquivarlo)

Un radar de tramo, también llamado cinemómetro de velocidad media, funciona con una lógica completamente diferente. Hay una cámara al principio del tramo que registra la matrícula del vehículo y la hora exacta de paso. Hay otra cámara al final del tramo que hace lo mismo. Un sistema informático cruza los dos datos, calcula el tiempo que ha tardado el vehículo en recorrer la distancia entre las dos cámaras y deduce la velocidad media del trayecto completo.

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Si esa velocidad media supera el límite establecido, se genera la denuncia de forma automática. Si está dentro del límite, no hay infracción aunque el conductor haya ido a 150 durante parte del trayecto y haya frenado antes de la cámara final. La matemática es implacable: si la distancia entre las dos cámaras son diez kilómetros y el vehículo los recorre en menos tiempo del que correspondería al límite de velocidad, la multa llega a casa.

Por eso frenar al ver la señal de inicio del tramo no sirve de nada, o sirve muy poco. Si has pasado los primeros kilómetros a mucha más velocidad de la permitida, necesitas ir muy por debajo del límite durante el resto del tramo para que la media final cuadre. En la práctica, es casi imposible compensar una velocidad muy alta al inicio con una muy baja al final sin que la media siga superando el límite.

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El margen de tolerancia: menos de lo que crees

Los radares fijos tienen un margen de tolerancia técnico de entre 5 y 7 km/h o el 5% de la velocidad medida (lo que sea mayor), establecido por la normativa de metrología. Ese margen existe para compensar posibles imprecisiones de los dispositivos de medición. Los radares de tramo tienen un margen mucho más ajustado, porque el cálculo de velocidad media a partir de tiempo y distancia es matemáticamente muy preciso y no acumula los errores de medición instantánea que pueden tener los radares de punto.

En la práctica, los radares de tramo son los que menos margen real dejan al conductor. La DGT aplica un margen mínimo por precaución, pero es considerablemente menor que el de los radares fijos. Lo que el conductor siente como “un poco por encima” puede ser suficiente para que el sistema lo registre.

Cuántos hay y dónde se están instalando en 2026

En 2026, la DGT ha activado 33 nuevos radares, de los cuales 13 son de tramo, repartidos por Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Galicia y Murcia. Forman parte de un plan más amplio de 122 nuevos puntos de control entre 2025 y 2026, con foco especial en carreteras convencionales y tramos de alta siniestralidad.

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Los nuevos radares de tramo de 2026 incorporan mejoras técnicas relevantes respecto a los anteriores: pueden cubrir tramos de hasta diez kilómetros, leer simultáneamente varios carriles, y funcionan mejor en condiciones de lluvia o baja luminosidad. Además, los nuevos dispositivos siguen el mismo protocolo que los anteriores: los primeros treinta días funcionan en fase informativa, enviando cartas de aviso sin multa económica. Pasado ese periodo, las sanciones son plenas.

Las multas: exactamente las mismas que con un radar fijo

Uno de los malentendidos más frecuentes es creer que los radares de tramo tienen un régimen sancionador distinto. No lo tienen. Las multas son exactamente las mismas que para cualquier otro exceso de velocidad en España: desde 100 euros sin pérdida de puntos para los excesos más leves, hasta 600 euros y seis puntos del carnet para los más graves. La única diferencia es que lo que se mide no es la velocidad puntual sino la media del tramo completo.

Eso tiene una implicación importante: es posible recibir una multa de un radar de tramo sin haber pasado nunca por encima del límite en ningún punto concreto de la carretera, simplemente porque la media de todo el recorrido supera el límite permitido. Es el escenario que más desconcierta a los conductores que reciben la notificación: no recuerdan haber visto ningún radar, no recuerdan haber ido muy rápido en ningún momento concreto, y sin embargo la multa es completamente válida.

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Lo único que funciona: respetar el límite durante todo el tramo

No hay ningún avisador, ninguna aplicación ni ninguna táctica que permita esquivar un radar de tramo de forma fiable. Los avisadores GPS señalan el inicio y el final del tramo, pero eso no ayuda si ya se ha superado la velocidad media antes de que aparezca el aviso. La única forma de no recibir una multa de un radar de tramo es mantener la velocidad dentro del límite durante todo el recorrido entre las dos cámaras, sin excepción.

En verano, con más tráfico en las carreteras y más radares de tramo activos que nunca, este es el año en el que menos sentido tiene confiar en el GPS para gestionar la velocidad. El sistema está diseñado exactamente para que esa táctica no funcione.


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