Pruebo el eléctrico más pequeño de Škoda: esto es lo que hace bien y lo que falla en el Epiq

Mario Garcés
Editor jefe de contenidos de automoción
14 de septiembre de 2026

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Probamos el Škoda Epiq, el eléctrico más compacto de la marca: así de bien se comporta y esto es lo que todavía le falta por pulir

Si me sientan al volante con los ojos vendados y me dicen que voy en un Škoda Elroq, me lo creo sin rechistar. Esa es la primera sensación que deja el nuevo Škoda Epiq, el eléctrico más pequeño y más barato de la marca checa, con el que Škoda quiere colar por fin un coche de batería al precio de uno de gasolina. Su versión de lanzamiento, la más potente, no es el mejor ejemplo, pero va por el camino. Lo he probado unas horas en Austria y esto es lo que me ha parecido.

Lo esencial del Epiq: qué es y cuánto cuesta

El Epiq es el modelo más pequeño de la gama 100% eléctrica de Škoda, construido sobre la nueva plataforma MEB+ del Grupo Volkswagen, con tracción delantera. Mide 4,17 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,58 de alto, con una distancia entre ejes de 2,60 metros.

Configura un Skoda Epiq

Por ahora, en España solo se vende con un único motor de 210 CV (155 kW) y batería de 52 kWh netos, con una autonomía homologada de hasta 440 kilómetros y carga rápida del 10 al 80% en 24 minutos. Estos son los precios oficiales:

Versión Potencia PVP Precio financiado
Epiq Urban 210 CV 33.650 € 32.012 €
Epiq Selection 210 CV 36.150 € 34.350 €
Epiq First Edition 210 CV 38.600 € 36.687 €

Comparado con el Kamiq, el Epiq más barato (Urban, PVP 33.650 €) queda incluso por debajo del PVP del Kamiq más caro —el Monte Carlo 1.5 TSI DSG de 150 CV, con 34.900 €—, pese a que el eléctrico entrega 60 CV más. Solo si se comparan acabados equivalentes entre sí la diferencia de precio vuelve a favorecer al Kamiq.

Eso sí: este de 210 CV no es el único que vamos a ver. En las próximas semanas llegan versiones más asequibles —Urban y Selection 40 (135 CV) desde el 14 de septiembre, y Urban 35 (115 CV) y las variantes Sportline desde el 16 de octubre—, con motores de menor potencia que deberían acercar aún más el precio de entrada al del Kamiq. Todavía no hay PVP oficial para ellas.

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Cómo se planta frente a sus rivales (especialmente los chinos)

El Epiq no compite solo, ni mucho menos, contra otros Škoda. En su segmento hay dos rivales muy directos y muy recientes: el Leapmotor B03X y el BYD Atto 2.

El Škoda es el más compacto de los tres. El B03X mide 4,27 x 1,81 x 1,64 metros y ofrece 177 o 197 CV, con baterías de 39,8 o 53 kWh y autonomías de 292 y 382 km WLTP. El Atto 2 es el más grande, con 4,31 x 1,83 x 1,68 metros, 177 CV y 312 km WLTP con su batería de 45,1 kWh.

Es decir: el Epiq es el que menos sitio ocupa en el aparcamiento y, en su versión más potente, el que más autonomía ofrece de los tres.

Por dentro: bien resuelto, aunque con algún plástico de más

El interior sigue el nuevo lenguaje de diseño Modern Solid de la marca, con una disposición limpia y una pantalla de 13 pulgadas con sistema basado en Android. Es, además, el primer Škoda de serie que prescinde por completo de materiales de origen animal: la piel se sustituye por Techtona, y toda la tapicería es de poliéster reciclado.

En la práctica, los ajustes son correctos, pero hay más plástico duro del que me gustaría en zonas donde coches más baratos —el propio B03X, sin ir más lejos— usan superficies blandas. Es un detalle que le resta algo de valor percibido y que no ayuda a justificar el extra de precio frente a sus rivales.

Las plazas traseras, en cambio, son un punto fuerte claro: mucho espacio para las piernas, anchura correcta para dos adultos y una altura de techo generosa, porque la carrocería no hace ninguna concesión a formas de coupé.

El maletero, uno de los mejor aprovechados del segmento

Con 475 litros, el maletero del Epiq está entre los más grandes de su categoría: por encima de los 400 litros del BYD Atto 2 y en línea con lo que ofrece el Leapmotor B03X. Se suma un frunk delantero de 25 litros y más de 28 litros repartidos en compartimentos de puertas, reposabrazos y guantera.

Y no es solo la cifra: el espacio se aprovecha bien de verdad, sin huecos perdidos, algo que no siempre se cumple en eléctricos de este tamaño.

Cómo se conduce

Al volante, el Epiq transmite esa sensación de solidez “de una pieza” tan característica de los eléctricos recientes del Grupo Volkswagen: pisada firme, buen aislamiento y buena filtración de irregularidades.

La aceleración, con los 210 CV que he probado, sobra para el uso diario y permite adelantamientos ágiles incluso con poco espacio. El freno, sin embargo, tiene el tacto habitual de la casa: al principio del recorrido el pedal se siente algo inerte, como pisar una almohada, hasta que te acostumbras. La dirección es ligera y va algo desconectada del asfalto —mejor que la del B03X, bastante mejor que la del Atto 2, pero nada que destaque especialmente—.

El climatizador me pareció algo justo de potencia, incluso en un día templado en Austria. Y el consumo, en cambio, es de lo mejor del coche: 13,6 kWh/100 km de media en carreteras secundarias, sin indicios de dispararse aunque se abuse del acelerador.

El Škoda Epiq es un coche muy razonable, bien hecho y bien equipado sin caer en extravagancias. Mejora con claridad respecto a la generación anterior de eléctricos del Grupo Volkswagen, y en tamaño y autonomía se planta por delante de sus rivales chinos más directos. Le sobra algo de plástico duro para justificar del todo su posición de precio, pero como primera toma de contacto, deja claro que Škoda ha hecho bien los deberes con su eléctrico de acceso.

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