Muchos coches pierden líquido refrigerante sin que el sensor avise: así lo compruebas tú mismo
11 de agosto de 2026 de David Díez
El motor de tu coche genera muchísimo calor cada vez que lo arrancas, y es el líquido refrigerante el que se encarga de que ese calor no se le escape de las manos. Aun así, es de los mantenimientos que más se descuidan, y una fuga o un nivel bajo que pasa desapercibido puede acabar en una avería que sale bastante cara. Os contamos qué papel juega, cómo mantenerlo en condiciones y qué hacer si el motor te avisa de que algo va mal.
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Por qué el refrigerante es tan importante
Tu coche lleva un sistema de refrigeración —radiador incluido— por el que circula este líquido, cuya única misión es disipar el calor del motor y mantenerlo en su temperatura óptima. Según el modelo, el sistema puede necesitar entre cinco y diez litros para funcionar como debe.

Muchos coches actuales tienen sensores que avisan cuando el nivel baja, pero no todos los llevan. Y aunque el tuyo sí los tenga, conviene no fiarse del todo: una fuga, una bomba de agua defectuosa o una junta de culata dañada pueden hacer que el refrigerante vaya bajando sin que el sensor lo detecte a tiempo.
Por eso merece la pena revisarlo de vez en cuando por tu cuenta, en vez de esperar a que se encienda un testigo.

Cómo rellenar el refrigerante tú mismo
Es una de esas tareas que no requieren pasar por el taller. Con el motor frío, sigue estos pasos:
- Abre el capó y localiza el depósito del refrigerante, que suele estar en el lado izquierdo del motor.
- Comprueba en la etiqueta qué tipo de refrigerante necesita tu coche y ten a mano el producto correcto.
- Llena el depósito hasta la marca de “Max”, sin pasarte, y sin bajar de “Min”.
- Mezcla el refrigerante con agua a partes iguales; si puedes usar agua destilada, mejor.
- Hazlo siempre con el motor frío. Abrir el depósito con el motor caliente es peligroso: el líquido sale a presión y puede causar quemaduras.
Qué revisar antes del invierno
Con el frío, lo que de verdad importa no es solo el nivel, sino la proporción de anticongelante. Lo ideal es que el refrigerante aguante hasta los -25 ºC sin congelarse, porque si eso pasa, el motor puede sufrir daños serios.
Si llevas el coche a revisión periódica, el taller se encargará de comprobarlo. Si prefieres hacerlo tú, un probador de anticongelante —una herramienta barata y fácil de usar— te dice en segundos si el líquido está preparado para el frío que vienen.
Qué hacer si el refrigerante se queda corto
Con poco refrigerante, el motor deja de enfriarse como debería y el sobrecalentamiento es cuestión de tiempo. Si ves que se encienden la luz de temperatura o la de avería, para el coche de inmediato, aunque estés en plena autopista. Seguir circulando con el motor caliente es lo que convierte un problema menor en una reparación grande.

Espera a que el motor se enfríe del todo antes de tocar nada, y solo entonces revisa el nivel. Si puedes rellenarlo, hazlo y sigue hasta el taller más cercano circulando a bajas revoluciones. No es un problema para posponer: un motor que se sobrecalienta puede acabar con daños graves y una factura mucho más alta que la de haber revisado el refrigerante a tiempo.
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