Árbol de levas: qué función cumple en el motor y por qué puede provocar una avería carísima
17 de agosto de 2026 de David Díez
El árbol de levas es una de esas piezas que trabajan en silencio dentro del motor, pero de las que depende casi todo. Su función es controlar la apertura y el cierre de las válvulas de admisión y escape de forma sincronizada, para que entre el aire que necesita la combustión y salgan los gases al ritmo correcto. Gira a la mitad de velocidad del cigüeñal, y ese movimiento está calculado al milímetro.
Cómo funciona y por qué puede fallar
En la mayoría de motores modernos, el árbol de levas se mueve gracias a una cadena de distribución, pensada para durar toda la vida del motor. Pero “duradera” no significa “eterna”, y hay varios factores que pueden acortarle la vida:

- Desgaste de la cadena. Con muchos kilómetros, puede alargarse ligeramente y afectar a la sincronización.
- Aceite degradado. Si no se cambia a tiempo, pierde sus propiedades lubricantes y aumenta el rozamiento entre piezas.
- Tensores hidráulicos debilitados. Son los que mantienen la cadena en tensión; si fallan, aparece holgura.
- Esfuerzos térmicos. Los cambios bruscos de temperatura o forzar el motor en frío aceleran el desgaste.
- Tolerancias de fabricación. En casos puntuales, el desgaste prematuro puede venir de origen, aunque es la causa menos habitual de las cinco.
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Qué síntomas pueden avisarte
El árbol de levas está diseñado para aguantar muchos kilómetros, pero conviene saber reconocer las señales de un desgaste prematuro para poder actuar antes de que se convierta en una avería mayor:
- Ruido metálico al arrancar. Un golpeteo leve, tipo “clic-clic”, que suele desaparecer cuando el motor se calienta. Apunta a holgura en la cadena.
- Pérdida de respuesta o tirones. Si la sincronización no es precisa, el motor responde con lentitud o da tirones al acelerar.
- Testigo de avería encendido. El sistema electrónico detecta desajustes en la distribución y avisa en el cuadro.
- Más consumo de aceite de lo habitual. La fricción o el desgaste adicional pueden hacer que el motor gaste más lubricante.
Si notas cualquiera de estas señales, lo recomendable es llevar el coche a un taller para una revisión preventiva.

Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es acudir a un servicio técnico para una revisión preventiva.
Cómo prevenir problemas en el árbol de levas
La mayoría de causas de desgaste se pueden reducir con algunos hábitos sencillos:

- Usa aceite de calidad y respeta los cambios. Un buen aceite protege la cadena y los cojinetes, y mantiene todo bien lubricado.
- Evita exigir el motor en frío. Los metales se dilatan con la temperatura, y pedirle potencia justo al arrancar genera tensiones innecesarias.
- Sigue las revisiones que marca el fabricante. En motores con muchos kilómetros o uso intensivo, conviene hacer revisiones visuales o por diagnóstico de vez en cuando, sobre todo si notas ruidos nuevos.
- No ignores ruidos ni alertas. El oído es una herramienta de diagnóstico muy fiable: si algo suena distinto, mejor consultarlo antes de que derive en algo mayor.
¿Tu coche lleva cadena o correa de distribución?
No todos los motores mueven el árbol de levas con una cadena; muchos usan una correa, y la diferencia importa a la hora de planificar el mantenimiento. La cadena, al ser metálica, está pensada para aguantar toda la vida útil del motor y no suele tener un intervalo de cambio programado, aunque sus tensores y guías sí conviene revisarlos de vez en cuando. La correa, en cambio, es de goma reforzada y tiene fecha de caducidad: hay que sustituirla cada cierto kilometraje o cada cierto número de años, lo que ocurra primero, según marque el fabricante.
La forma más fiable de saber cuál lleva tu coche es consultar el manual o el plan de mantenimiento. Si ahí aparece un intervalo de cambio para la “correa de distribución”, tu motor lleva correa. Si solo se habla de inspeccionar el sistema sin dar un plazo de sustitución, lo más probable es que sea cadena. Ignorar el cambio de correa cuando toca es uno de los descuidos que más caro sale: una rotura en marcha puede dañar el motor mucho más allá de la propia pieza.