Ni SUV ni berlina convencional: el nuevo DS N°8 recupera el concepto galo del “gran rutero” para la era eléctrica

Miguel Galante
Especialista en actualidad del motor y normativa
4 de agosto de 2026

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Con un coeficiente aerodinámico de 0,24 y una arquitectura 100% eléctrica, el nuevo buque insignia galo busca redefinir los viajes de larga distancia sin caer en la moda de los todocaminos masivos.

DS Automobiles ha desvelado las claves del DS N°8, un modelo que asume el papel de buque insignia de la marca y propone una visión alternativa dentro del segmento premium. En lugar de apostar por carrocerías angulosas o cifras desorbitadas de potencia, la firma francesa recurre a su tradición histórica para dar forma a una berlina de silueta elevada orientada prioritariamente al confort de marcha.

El DS N°8 combina una carrocería fastback con un grupo motopropulsor puramente eléctrico para recuperar el espíritu de las clásicas grandes ruteras francesas. Su propuesta comercial se apoya en un coeficiente aerodinámico Cx de 0,24, un aislamiento acústico de alto nivel y una autonomía optimizada para trayectos interurbanos, buscando convencer a los conductores que priorizan la eficiencia y la suavidad de rodadura frente a la agresividad dinámica.

Un linaje técnico que comenzó con las vacaciones pagadas y la hidroneumática

Para entender el planteamiento del DS N°8 es preciso analizar el catálogo histórico en el que se inspira. La tradición de los turismos franceses diseñados para devorar kilómetros a ritmos sostenidos nació formalmente en 1934 con el Citroën Traction Avant, un modelo que introdujo la tracción delantera y la estructura monocasco en el gran consumo, coincidiendo en el tiempo con la popularización de las vacaciones pagadas y las escapadas hacia el sur por la mítica ruta Nationale 7. Dos décadas más tarde, el DS original de 1955 asentó la reputación de la industria gala entre las altas esferas y los jefes de Estado gracias a su icónica suspensión hidroneumática y a un diseño futurista que rompió esquemas en su época.

Esa misma búsqueda de soluciones poco convencionales continuó en los años setenta con el SM, un gran turismo que asoció la comodidad de suspensión a un motor de origen Maserati, y más recientemente con el DS 5, vehículo que estrenó la primera tecnología híbrida de la marca dentro de un formato de inspiración aeronáutica. El DS N°8 busca canalizar esa herencia técnica sustituyendo los motores térmicos por una plataforma eléctrica sin perder el enfoque en la suavidad sobre el asfalto.

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Esculpido por el viento para maximizar la autonomía eléctrica

El aspecto exterior del DS N°8 huye de las clasificaciones tradicionales del mercado. No es un SUV al uso ni una berlina tricuerpo de representación, sino una silueta cruzada con una acusada caída de techo que busca mitigar el principal talón de Aquiles de los vehículos eléctricos de gran tamaño: la resistencia aerodinámica. Las líneas de la carrocería han sido afinadas para lograr un coeficiente Cx de 0,24, una cifra competitiva que incide de forma directa en el control del consumo energético a velocidades sostenidas de autopista.

Este trabajo de esculpido aerodinámico no solo persigue arañar kilómetros extra de alcance entre recargas, sino también reducir el ruido del aire al mínimo en el habitáculo. La marca confía en que esta eficiencia geométrica sea el argumento principal para captar a los usuarios que realizan desplazamientos interurbanos frecuentes y exigen un nivel de silencio a bordo superior.

Minimalismo tecnológico y confort para los viajes de larga distancia

En el interior, la propuesta del nuevo buque insignia centra sus esfuerzos en reducir la fatiga al volante. El habitáculo recurre a un aislamiento acústico multicapa y a un diseño limpio que prescinde de recargamientos estéticos innecesarios para primar la ergonomía de los ocupantes. La plataforma eléctrica integrada permite optimizar el espacio para las piernas en la fila trasera y ofrece un suelo plano que mejora la habitabilidad general respecto a sus antecesores de combustión.

Aunque la marca reserva aún parte de los datos definitivos sobre las especificaciones de batería para cada mercado, la arquitectura eléctrica está dimensionada para sostener cruceros prolongados en autovía con garantías. Con este planteamiento, el DS N°8 intenta consolidarse como una alternativa racional para quienes valoran el confort de rodadura por encima del culto a las aceleraciones drásticas que domina actualmente en el segmento eléctrico de gama alta.

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