Presión de los neumáticos en verano: lo que es verdad, lo que es mito y el error que puede provocar un reventón

30 de julio de 2026 de

Cada verano, en cualquier gasolinera de España, hay conductores que desinflan un poco los neumáticos convencidos de que con el calor van a reventar si los llevan muy inflados. Es un gesto bienintencionado y completamente equivocado.

Tanto el RACE como los propios fabricantes de neumáticos y la DGT llevan años repitiendo lo mismo: no hay que tocar la presión en verano. Y sin embargo el mito persiste. Esto es lo que dice la técnica sobre cada una de las creencias más extendidas.

Encuentra tu coche en oferta

¿Hay que bajar la presión de los neumáticos en verano porque el calor la sube?

MITO

Es cierto que el calor sube la presión interior del neumático. Por cada 10 grados que aumenta la temperatura, la presión sube aproximadamente 0,1 bares. En un día de 40 grados en España, después de un trayecto largo por autovía, el neumático puede marcar entre 0,2 y 0,4 bares más de lo que marcaba en frío por la mañana. Eso es física, no una avería.

Lo que mucha gente no sabe es que los fabricantes ya tienen en cuenta esa variación cuando fijan la presión recomendada para cada modelo. Los valores que aparecen en la pegatina del pilar de la puerta del conductor están calculados para que el neumático trabaje correctamente en su rango de temperatura de funcionamiento, incluyendo el calor del verano. No hay que tocar nada. La presión correcta en verano es exactamente la misma que en invierno: la que indica el fabricante.

¿Buscas un coche de renting?

¿Los neumáticos revientan por exceso de presión en verano?

MITO

Esta es la creencia más extendida y la más peligrosa, porque lleva directamente al error del punto anterior. La realidad técnica es la contraria: los neumáticos no revientan por exceso de presión sino por bajo inflado. Un neumático con menos presión de la necesaria se deforma más al rodar, genera más calor interno por fricción y acaba fallando precisamente por el exceso de temperatura que produce ese trabajo extra.

Un neumático bien inflado, dentro de los márgenes del fabricante, puede trabajar sin problemas a las temperaturas que alcanza en verano, que habitualmente están entre 50 y 80 grados y que en trayectos largos con el coche cargado pueden superar los 100 grados. Esas cifras están dentro de los parámetros para los que han sido diseñados. El peligro no es la temperatura por sí sola, sino la combinación de bajo inflado, desgaste excesivo y velocidad mantenida durante mucho tiempo.

¿Hay que desinflar el neumático si el manómetro marca demasiado después de un trayecto largo?

MITO

Es uno de los errores más frecuentes en las paradas de las gasolineras en verano. El conductor ve que el manómetro marca más de lo habitual, asume que hay demasiada presión y suelta aire. Es exactamente lo que no hay que hacer.

La presión elevada que marca el manómetro en caliente es normal y esperada: es el resultado del calor de funcionamiento. Si se suelta aire en ese momento, el neumático queda con menos presión de la necesaria una vez que se enfríe, que es justo el escenario que aumenta el riesgo de fallo. La regla es clara y no tiene excepciones: nunca se suelta aire de un neumático caliente. Si hay dudas sobre la presión, hay que esperar a que el neumático esté frío (al menos dos horas parado a la sombra o menos de tres kilómetros recorridos) antes de medir y ajustar.

Los coches más baratos

¿Hay que subir la presión si el coche va muy cargado en verano?

VERDAD

Esta sí es correcta, y es la única situación en la que tiene sentido ajustar la presión respecto a los valores habituales. Con el coche cargado al máximo (familia completa más equipaje de vacaciones), los fabricantes recomiendan aumentar la presión entre 0,2 y 0,3 bares sobre el valor estándar. Ese dato también aparece en la pegatina del pilar de la puerta: hay una columna para el uso normal y otra para la carga máxima.

En un viaje de operación salida con cuatro personas y el maletero lleno, inflar los neumáticos al valor de carga completa mejora la estabilidad del coche, reduce el desgaste y baja la temperatura de trabajo del neumático porque se deforma menos al rodar. Es el ajuste de presión que sí merece la pena hacer antes de salir.

¿El mejor momento para revisar la presión es antes de salir, con el neumático frío?

VERDAD

Sí, siempre. La medición correcta de presión se hace con el neumático frío: antes de haber circulado o después de menos de tres kilómetros a velocidad baja. Es el único momento en el que el valor que marca el manómetro refleja la presión real de referencia, sin el efecto del calor de funcionamiento.

Si no hay más remedio que medir en caliente, por ejemplo en una parada en ruta, hay que añadir 0,3 bares al valor recomendado por el fabricante para compensar la dilatación, y nunca soltar aire aunque el manómetro marque por encima de ese valor.

Los mejores SUV

¿Un neumático viejo aguanta igual que uno nuevo ante el calor?

MITO

No aguanta igual. La goma de un neumático envejece y pierde elasticidad con el tiempo, independientemente del desgaste visible. Un neumático con más de cinco o seis años, aunque conserve dibujo suficiente, tiene una estructura interna más rígida y menos resistente al calor extremo. Los fabricantes recomiendan no superar los diez años de antigüedad bajo ningún concepto, y revisar el estado a partir de los cinco aunque el dibujo esté en buen estado. La fecha de fabricación aparece en el flanco del neumático: los últimos cuatro dígitos del código DOT indican semana y año de fabricación.

En verano, con el asfalto superando los 60 grados y los neumáticos trabajando entre 50 y 100 grados durante horas, un neumático envejecido tiene muchas más posibilidades de presentar un fallo estructural que uno reciente. Es el factor que más se ignora y el que más peso tiene en los reventones que ocurren en autopista en plena operación salida.


Sigue a Carwow y no te pierdas nada

Noticias y vídeos en tu móvil: Únete a nuestro canal de WhatsApp.

Al suscribirte aceptas los Términos y la Privacidad. Baja en un clic.