El coche que está salvando a Alfa Romeo no es el que querrían los alfistas

Mario Garcés
Editor jefe de contenidos de automoción
10 de junio de 2026

Disfruta el cambio de coche

La forma más fácil de cambiar tu coche online, totalmente gratis.
Valoración 4,4/5 de 6.064 opiniones

Alfa Romeo cerró un 2025 de crecimiento en ventas, dentro de su modesta cuota de mercado. Sin embargo, el futuro de la marca pasa por asumir el compromiso de sus plataformas compartidas

Alfa Romeo es una de las tres marcas “premium” de Stellantis, junto a DS y Lancia. Por encima, en el nivel “luxury” del cluster, está Maserati. El gigante de la automoción engloba marcas francesas, italianas y americanas en un mix difícil de digerir incluso para la propia industria. La cercanía entre algunas marcas para competir por el mismo segmento hace que se disputen cuotas de mercado que se solapan entre sí. Y en el segmento del lujo, donde el cliente es exigente y algo caprichoso, es más difícil pelear con un coche que no tenga cualidades que destaquen.

Alfa Romeo tiene un lugar en el corazón de los aficionados, pese a que gran parte de su historia ha consistido en sobrevivir como empresa. Este cariño proviene de una herencia que existe, y que se labró en competición, pero también del amor por el detalle y por transmitir los valores de la emoción al volante. De crear una experiencia de conducción única, divertida y diferenciada del resto. Conducir un Alfa Romeo suele ser emocionante en un nivel superior a la media de la mayoría de coches equivalentes. Siempre.

Los mejores SUV deportivos del mercado

¿Cómo se consigue emocionar al cliente cuando no tienes tus mejores armas a tu disposición? Es muy difícil. El equipo humano de Alfa Romeo lo reconoce en petit comité cuando charlo con ellos. Asienten cabizbajos, cerrando los ojos y arqueando las cejas frente a un porvenir complicado: deben defender un producto cuya materia prima no está desarrollada en casa. Para un italiano es como intentar hacer una pizza deliciosa empleando una masa industrial de baja calidad. En un coche, la masa es la plataforma, el chasis. Y en Alfa Romeo, que hace coches “de conductor”, hoy en día sólo hay dos modelos cuya plataforma es de origen interno: el Giulia y el Stelvio. Los más antiguos de su gama.

Giulia y Stelvio son los mejores Alfa Romeo, pero no pueden sostener la marca solos

Voltaire tenía razón en que la búsqueda de la perfección a veces frena el progreso. Alfa Romeo tiene cuatro modelos en venta (cinco, si contamos el exclusivísimo Alfa 33 Stradale), de los cuales tres son SUV, y sólo dos, de reciente lanzamiento: el Tonale y el Junior. Ambos están desarrollados tras la fusión de FCA dentro de Stellantis, pero con plataformas que existían con anterioridad. Este detalle podría ser pequeño si no fuese porque el Giulia y el Stelvio engloban precisamente el marchamo de la marca. Están creados sobre una plataforma, la Giorgio, que fue un desarrollo impulsado personalmente por Sergio Marchionne para crear “una Alfa Romeo que vuelve a ser pura y auténtica”, para la que el coste de desarrollo, de 5.000 millones de euros, fue elevadísimo. Y que contó con el mejor equipo de ingenieros para ello, seleccionados personalmente por Marchionne. El resultado fue el previsible: si contratas a los mejores y les das un buen presupuesto, te crean el mejor SUV y la mejor berlina deportiva del mercado.

El problema es que eso lleva siendo así más de 10 años, y un coche no sobrevive tanto tiempo a la competencia sin renovarse profundamente. Los planes de la marca están en marcha para mantener el Stelvio y el Giulia en su gama de productos. Llegarán con electrificación añadida. El “problema” es que lo harán sobre la plataforma STLA Large de Stellantis. Y su dinámica de conducción estará comprometida con  marcas tan dispares como Jeep (Wagoneer S), Dodge (Charger Daytona) o Maserati (para los futuros Levante y Quattroporte). Sólo la capacidad de los ingenieros para conservar la magia, permitirá a los Giulia y Stelvio recuperar los laureles de sus respectivos segmentos.

Los best-seller de Alfa Romeo son los patitos feos

Frente a esto, el Junior y el Tonale no pueden más que maquillar un origen común: compartir plataformas de coches ramplones, sin gran misterio, no destinados en su origen a enamorar a nadie más que al bolsillo de los compradores de Peugeot y Citroën. El Tonale es un coche que debió nacer con base Alfa Romeo, pero ni sus proporciones (mucho menos atractivas que las del prototipo) ni el presupuesto aguantaron el papel. Al final fue un compromiso que llegó al mercado sin cumplir las expectativas. Su conducción no enamora, el aspecto es llamativo pero no suficiente para competir entre los SUV medianos, y la gama de motores no tiene nada que ofrecer más atractivo que una hibridación hecha para ahorrar combustible y una gama PHEV sin nada realmente diferencial.

El Junior, sin embargo, me ha ganado un poco gracias a su variante Elettrica Veloce. La he probado en Varano, un circuito cerca de Milán. El Veloce es el más deportivo y prestacional de la gama Junior, y curiosamente tiene el motor eléctrico en lugar de térmico. Pero la puesta a punto conserva ese punto canalla de Alfa Romeo que ha conllevado a sus ingenieros estrujarse el coco para conseguir un coche juguetón, que redondea las curvas, que muerde el asfalto bien al acelerar. Que sacrifica confort rutero para conseguir una dirección afilada y reactiva a los deseos del conductor. Te lo cuento con más detalle en mis impresiones de conducción. No es casualidad que el Junior acapare más del 70% de las ventas de Alfa Romeo en la actualidad. Es un coche que conquista en las distancias cortas, con detalles de diseño poderosos, un compromiso razonable entre espacio, maletero y estilo, y la posibilidad de, al menos, darte un capricho con ese toque distintivo de apasionamiento italiano que se sigue sintiendo genuino.

Sigue a Carwow y no te pierdas nada

Noticias y vídeos en tu móvil: Únete a nuestro canal de WhatsApp.

Al suscribirte aceptas los Términos y la Privacidad. Baja en un clic.