Disfruta el cambio de coche
Los descapotables asequibles han desaparecido casi por completo del mercado y los SUV cada vez son más grandes y más pesados. Dacia tendría en su ADN todo lo necesario para lanzar un buggy playero eléctrico que fuera divertido, práctico y barato. Nosotros hemos imaginado cómo podría ser: 3,90 metros, cuatro plazas, techo de lona plegable y un interior al que no le importe la arena.
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dacia
Dacia fabrica utilitarios asequibles, coches familiares y SUV robustos. Le falta en el catálogo un coche que no tenga que ser sensato por encima de todo, sino simplemente divertido. Y ahí es donde entra en juego nuestra idea del Dacia Beachster: un buggy playero compacto, eléctrico, con cuatro plazas, techo de lona plegable y un habitáculo al que la arena, el agua o unos zapatos sucios no le supongan un drama.

Un coche pensado para conducir con el pelo mojado tras un baño, para transportar tablas de surf en verano y para no morirte de agobio cuando vuelves de la playa con los pies llenos de arena. Un coche que Dacia haría mejor que nadie porque tiene el ADN exacto para hacerlo bien.
Un Dacia para playa, ciudad y vacaciones
Los descapotables de ocio han desaparecido casi por completo del mercado. Quien hoy quiere un cabrio suele tener que gastarse mucho dinero. Y al mismo tiempo, hasta los SUV compactos son cada vez más grandes y más pesados. El Beachster no sería nada de eso. Transmitiría ligereza y libertad. Un buggy playero, en el sentido más literal del término.
No sería un descapotable clásico, ni un todocamino sin compromisos, ni tampoco uno de esos microcoches limitados a 45 km/h. Sería la mezcla exacta entre un utilitario eléctrico, un buggy playero y un vehículo de ocio robusto. Suficiente coche para el día a día, pero lo bastante distinto como para no confundirse con otro crossover más entre miles.
El Beachster podría llevarte al trabajo por la mañana, transportar bicicletas o equipo de deportes acuáticos el fin de semana y recorrer la costa con el techo bajado en verano. No sería un coche pensado para lucir delante de un café bonito. Sería un coche al que le puedes dejar la arena de la playa sin que se te caiga el mundo encima.

Estética Dacia actual con un carácter divertido
En el frontal, nuestros renders se apoyan claramente en el lenguaje de diseño actual de Dacia. Los faros estrechos se integran ópticamente con la parrilla en negro, mientras que el logotipo de Dacia se sitúa centrado entre los grupos ópticos. La firma luminosa moderniza al Beachster sin caer en un futurismo forzado que envejezca mal.
El paragolpes delantero elevado en negro y el gran protector de bajos transmiten robustez. Al mismo tiempo, las superficies limpias del capó y un color de carrocería amable evitan que el Beachster parezca un todocamino agresivo. Este coche tiene que oler a vacaciones, no a expedición al desierto.
Alrededor de toda la carrocería corren protecciones de plástico anchas que protegen puertas, laterales y pasos de rueda de arañazos. No serían solo decoración. En un coche pensado para acabar con arena y salitre en cada rincón, tiene todo el sentido reducir al mínimo las superficies pintadas delicadas.

Puertas normales, sin adornos
En vista lateral se ve claramente que el Beachster tiene puertas normales, no aperturas complicadas ni soluciones estéticas propias de un concept car. Eso lo hace mucho más práctico que muchos buggies radicales, donde tienes que trepar por encima de laterales estrechos para poder entrar.
Las ventanillas podrían bajarse por completo o incluso incorporar elementos superiores desmontables. Así, con el techo abierto se conseguiría casi la sensación de conducir un coche completamente descubierto sin renunciar a la protección lateral en caso de impacto ni al aislamiento contra la lluvia que dan unas puertas convencionales.
Los voladizos cortos y las ruedas empujadas a las esquinas de la carrocería hacen que el coche parezca ágil y compacto. El elemento negro que corre detrás de las puertas hace la función visual de un arco antivuelco y aporta estructura a la carrocería descubierta. Detrás de los asientos, la lona plegada queda visible. Y eso encaja perfectamente con el carácter sencillo del Beachster: sin mecanismos metálicos complicados que suman peso, ocupan espacio y encarecen el coche.
Dimensiones compactas, no otro SUV gigante
El Beachster tendría que ser claramente más pequeño que un Dacia Duster. Un coche que se manejara sin problemas en pueblos costeros con calles estrechas, en aparcamientos de casco urbano y en el centro de las ciudades más congestionadas.
Estas serían las medidas ideales de nuestra propuesta:
- Longitud: entre 3,80 y 3,90 metros
- Anchura: entre 1,75 y 1,80 metros
- Altura: unos 1,60 metros
- Batalla: en torno a 2,50 metros
- Distancia libre al suelo: 18-20 cm
- Plazas: cuatro, siendo las traseras más para niños o trayectos cortos
Gracias a la carrocería compacta y a una construcción sencilla, el peso podría quedarse muy por debajo del de muchos SUV eléctricos actuales. Un peso en vacío entre 1.300 y 1.400 kg sería un objetivo razonable para un eléctrico de este planteamiento. No sería un buggy ultraligero clásico, pero sí mucho más ágil que la mayoría de vehículos eléctricos de ocio.
Buggy playero y utilitario en la misma silueta
La trasera de nuestros renders queda vertical y compacta a propósito. Los pilotos segmentados quedan muy separados y subrayan la anchura del coche. Entre ellos, el nombre Dacia grabado en plateado.
El paragolpes trasero elevado y en negro sería resistente a arañazos y a pequeños toques de aparcamiento. Detrás del portón podría haber un maletero sorprendentemente práctico.
Como la lona, una vez plegada, se queda detrás de los asientos, no bloquearía el maletero por completo. Cabría una solución en dos partes: el techo se pliega en la zona superior del maletero, mientras que el portón sigue pudiéndose abrir de forma independiente por debajo. Y bajo el capó delantero podría haber además un pequeño frunk para guardar cables de carga, chanclas mojadas o bolsas pequeñas.
Un interior a prueba de arena y agua
Un Beachster con moquetas delicadas y superficies brillantes iría en contra del propio concepto del coche. El interior tendría que estar pensado para que puedas subir con los pies mojados o con ropa llena de arena sin sentir que estás destrozando el coche.
Fundas de asientos resistentes e hidrófugas, alfombrillas de goma desmontables y revestimientos de puertas robustos. El suelo debería ser fácil de limpiar y podría incluso tener pequeños desagües en las zonas más profundas. Superficies plásticas lavables tendrían mucho más sentido que materiales aparentemente premium pero delicados.

Eso no significa que el Beachster tenga que ser un juguete espartano. Un equipamiento sensato podría incluir:
- Un cuadro digital sencillo para el conductor.
- Integración con smartphone (Apple CarPlay y Android Auto).
- Botones físicos para clima y volumen.
- Varios puertos USB-C repartidos por el habitáculo.
- Puntos flexibles para atar equipaje y accesorios.
- Un altavoz Bluetooth desmontable.
- Cámara de 360 grados para aparcamientos estrechos y caminos irregulares.
- Toma doméstica o función V2L para alimentar dispositivos externos.
Dacia podría además ofrecer módulos de accesorios opcionales: una caja de equipaje estanca, un portabicicletas, una nevera portátil, una ducha exterior o un soporte para tablas de surf. Así el coche se convertiría en un pequeño sistema de ocio, sin obligar al comprador a pagar de serie por funciones que no va a usar.
Motor eléctrico
Para un coche de playa sin complicaciones, un motor eléctrico sencillo encaja mejor que cualquier motor de combustión. Necesita menos piezas, responde de forma inmediata y en velocidades bajas es casi silencioso, algo que en un pueblo costero al atardecer se aprecia mucho. Además, la batería queda instalada en el suelo del coche, dando un centro de gravedad bajo pese a la carrocería alta.
Una batería enorme no tendría sentido en este coche. El Beachster no tiene que ser un SUV de largo recorrido, sino un vehículo de ocio ligero para ciudad, alrededores y vacaciones.
Nuestro perfil técnico ideal sería el siguiente:
- Motor eléctrico entre 90 y 110 kW (122-150 CV).
- Tracción delantera.
- Batería con 40-45 kWh de capacidad útil.
- Autonomía entre 250 y 300 km WLTP.
- Carga en corriente alterna: 11 kW.
- Carga rápida en corriente continua: 80-100 kW.
- 10-80% de batería en unos 30 minutos.
- Velocidad máxima cerca de los 150 km/h.
La tracción delantera sería más barata y suficiente para el uso previsto. El Beachster no tiene que cruzar dunas del desierto. Lo importante sería una puesta a punto correcta del chasis, altura suficiente al suelo y un control electrónico de tracción para superficies sueltas o mojadas.
Una versión con tracción total sería técnicamente interesante, pero encarecería el coche y le añadiría peso. Podría llegar más adelante como variante Adventure especial para quien busque un uso más aventurero.
El precio sería la clave de todo
Para que la idea funcione, el Beachster no puede convertirse en un juguete lifestyle caro. Un precio de partida por debajo de los 25.000 euros sería ideal. Una versión mejor equipada con batería más grande, carga rápida y accesorios adicionales podría situarse ligeramente por encima.
La clave estaría en una política de equipamiento contenida. Nada de techo eléctrico, pantallas gigantes, suspensión neumática o funciones de lujo innecesarias. Dacia debería invertir ese dinero en materiales robustos, una batería útil y detalles prácticos.
Precisamente por eso, el Beachster podría ofrecer algo que hoy casi ningún otro coche del mercado ofrece: diversión con el techo abierto, cuatro plazas, movilidad eléctrica y un precio al alcance de mucha gente.

Un Dacia que puede permitirse ser divertido
El Dacia Beachster no sería un coche para todo el mundo. No trataría de convertirse en otro SUV eléctrico serio, sino que tendría una misión clara: ofrecer diversión asequible.
Nuestros renders muestran un buggy playero compacto que combina la estética actual de Dacia con un techo de lona abierto, elementos plásticos robustos y una carrocería sorprendentemente apta para el día a día. Con unos 300 km de autonomía, cuatro plazas y un precio idealmente por debajo de los 25.000 euros, podría convertirse en algo más que un ejercicio bonito de diseño.
Dacia tendría que tener el valor de fabricar un coche que no gana cada decisión racional de compra. Y precisamente por eso, el Beachster podría ser uno de los pocos eléctricos nuevos con los que solo verlo ya te haga tener ganas de que llegue el verano.
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