El BMW M8 que BMW negó durante veinte años: 640 CV, V12 y el apodo de Ferrari Killer que nunca llegó a la calle
29 de agosto de 2026 de David Díez
Durante casi veinte años, BMW negó que existiera. Cuando los periodistas preguntaban, la respuesta era siempre la misma: el único prototipo que se había construido había sido destruido. No había nada que ver. No había nada que contar. Pero el BMW M8 E31 existía. Estaba guardado en un garaje secreto en los sótanos del Museo BMW de Múnich, en un espacio al que los empleados llamaban el Giftschrank, que en alemán significa literalmente el armario del veneno.

Y cuando BMW finalmente lo reveló al público en julio de 2010, la historia que salió a la luz era tan buena que resultaba difícil de creer. Un V12 de seis litros y 640 CV, una carrocería aligerada con fibra de carbono, una velocidad máxima estimada de 320 km/h y un apodo que lo decía todo: el Ferrari Killer. Y nunca llegó a la calle.
El Serie 8 E31: el coche que lo hizo posible
Para entender el M8, hay que entender primero el coche sobre el que se construyó. El BMW Serie 8 E31 se presentó en el Salón de Fráncfort de 1989 como el Gran Turismo más avanzado que BMW había fabricado hasta ese momento. Líneas en cuña, faros delanteros retráctiles, ausencia de pilar B entre las ventanillas delantera y trasera, y el primer V12 de BMW asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades. Fue diseñado con programas de CAD cuando esa tecnología era todavía una novedad en la industria, y el resultado era un coche que parecía salido de una película de ciencia ficción comparado con cualquier otra cosa del mercado.

Pero el E31 llegó al mercado en el peor momento posible. La recesión económica que siguió a la primera Guerra del Golfo hundió las ventas de coches de lujo en todo el mundo, y el Serie 8, que era un coche caro de fabricar y difícil de justificar en tiempos de crisis, nunca vendió las cifras que BMW esperaba. Los planes más ambiciosos para el modelo, incluyendo una versión cabrio y la versión M que los ingenieros ya estaban desarrollando en secreto, fueron cayendo uno a uno.
El Giftschrank: el garaje donde BMW escondía sus secretos
Mientras el Serie 8 de serie luchaba por encontrar compradores, un pequeño equipo de ingenieros de BMW M estaba construyendo en secreto algo completamente distinto. El proyecto M8 E31 nació como una respuesta directa a los superdeportivos italianos de la época, especialmente al Ferrari 456 GT, que en aquellos años era el referente del segmento Gran Turismo de altas prestaciones. La idea era construir un coche que superara al Ferrari en todos los parámetros que importaban: potencia, velocidad y emoción al volante.

El prototipo se completó en 1990 y fue guardado inmediatamente en el Giftschrank, ese garaje secreto en los sótanos del museo. Solo un puñado de personas dentro de BMW sabía que existía. Cuando la dirección de la empresa decidió cancelar el proyecto por los costes de producción y la recesión económica, el coche quedó allí, sin moverse, durante casi dos décadas. Cuando los periodistas preguntaban, BMW negaba su existencia. Cuando la presión mediática aumentó a medida que los rumores crecían, la empresa llegó a afirmar que el único prototipo había sido destruido. Era mentira.
El motor: el V12 que también acabó en el McLaren F1
El corazón del M8 E31 era un motor V12 de 6,0 litros denominado S70, desarrollado específicamente para este proyecto a partir del bloque V12 M70 que ya usaba el Serie 8 de serie. Con doble árbol de levas por bancada, colectores de admisión en fibra de carbono y una preparación específica de BMW M, el motor producía 640 CV y 650 Nm de par a 5.600 rpm. La velocidad máxima estimada era de 320 km/h.

Para ponerlo en contexto: el Ferrari 456 GT de la época tenía 442 CV. El Porsche 911 Turbo de 1990 tenía 320 CV. El M8 habría llegado al mercado con casi el doble de potencia que su rival más directo. Era un coche de otra categoría.
Lo que hace la historia del motor todavía más interesante es lo que pasó después. Cuando BMW canceló el M8, el motor S70 no desapareció. Una versión evolucionada de ese V12, el S70/2, acabó siendo el motor del McLaren F1, el coche que en 1994 se convirtió en el más rápido del mundo con una velocidad máxima de 386 km/h, récord que mantuvo durante once años. El M8 nunca llegó a la calle, pero su motor sí lo hizo, bajo el capó del coche más legendario de los años noventa.
El exterior: sin faros retráctiles, con tomas de aire enormes
El prototipo M8 era visualmente distinto del Serie 8 de serie en varios puntos clave. El cambio más llamativo era la desaparición de los faros retráctiles que caracterizaban al E31 convencional: en su lugar, el M8 llevaba faros fijos más pequeños y estirados a ambos lados de los riñones de BMW, reducidos al mínimo para dejar paso a enormes tomas de aire que alimentaban al motor. La carrocería fue aligerada con plástico reforzado con fibra de vidrio en varios paneles, y las llantas eran de fibra de carbono.

El resultado visual era un coche que parecía más agresivo y más serio que el Serie 8 convencional, como si alguien hubiera cogido el Gran Turismo bávaro y lo hubiera llevado al límite de lo que era posible hacer con esa plataforma.
Por qué nunca llegó a la calle
La razón oficial siempre fue la misma: la recesión económica de principios de los noventa hizo que la dirección de BMW considerara que no existía un mercado suficientemente grande para justificar la producción en serie de un coche tan extremo y tan caro de fabricar. Es una explicación razonable. Lo que resulta más difícil de justificar es la decisión de negar la existencia del prototipo durante casi veinte años, llegando a afirmar que había sido destruido cuando en realidad estaba intacto en el sótano del museo.
BMW finalmente mostró el M8 E31 al público el 2 de julio de 2010, en una presentación a periodistas seleccionados en el Museo BMW de Múnich. La única exhibición pública del coche fuera de Alemania tuvo lugar en agosto de 2012 en la muestra Autobahn Legends de Carmel, California, donde el prototipo fue trasladado expresamente desde Múnich. Desde entonces ha vuelto al museo, donde sigue siendo una de las piezas más extraordinarias de la colección BMW Classic.
El legado: el 850 CSi y el M8 moderno
Aunque el M8 E31 nunca llegó a producirse, algunos de sus desarrollos sí encontraron el camino a la calle. El BMW 850 CSi, presentado en 1992, usaba una versión menos extrema del motor S70 con 5,6 litros y 380 CV, y adoptó varios elementos del trabajo de los ingenieros de M. No era el Ferrari Killer que podría haber sido el M8, pero era el Serie 8 más deportivo que BMW se atrevió a vender al público.

En 2018, BMW lanzó el M8 moderno basado en el Serie 8 G15, con motores de ocho cilindros turbo y hasta 625 CV en la versión Competition. Es un coche muy bueno. Pero no tiene V12 atmosférico, no pesa lo que habría pesado el E31 aligerado con fibra de vidrio, y no tiene la historia del coche que BMW escondió en un sótano durante veinte años y negó que existiera. El nombre es el mismo. La leyenda, no.
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