La DGT y el carnet a los 17 años: así es el nuevo permiso B acompañado que cambia las reglas

Miguel Galante
Especialista en actualidad del motor y normativa
28 de abril de 2026

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España adopta el modelo de conducción tutelada: un año de aprendizaje bajo el código 98.02 y una vigilancia extrema sobre la sobriedad del acompañante.

El tradicional rito de iniciación de esperar a los 18 años para obtener el permiso de conducir tiene los días contados. España se prepara para integrar una de las medidas más ambiciosas de la seguridad vial europea: la conducción acompañada. A través de una reforma legislativa, los jóvenes podrán ponerse al volante de un turismo de forma legal un año antes de alcanzar la mayoría de edad, aunque con una serie de condiciones que transforman el asiento del copiloto en un puesto de máxima responsabilidad.

La DGT implementará el modelo de conducción acompañada permitiendo obtener el carnet B a los 17 años bajo la Directiva Europea 2025/2205. El titular deberá circular siempre junto a un tutor de al menos 24 años y con cinco de experiencia, quien también estará sujeto a pruebas de alcohol y drogas durante el trayecto.

El modelo alemán aterriza en España: el código 98.02

La base de este cambio se encuentra en el artículo 17 de la Directiva Europea 2025/2205, una normativa que busca armonizar las licencias en todo el continente y que España debe trasponer antes del 26 de noviembre de 2028. Según explica Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, este sistema se inspira directamente en el éxito cosechado en Alemania.

Los aspirantes que superen las pruebas a los 17 años recibirán un permiso que incluirá en su reverso el código específico 98.02, una marca que señaliza la obligatoriedad de ir acompañado hasta cumplir los 18 años. Esta medida no es un simple capricho burocrático, sino que pretende que el conductor novel gane experiencia real en un entorno controlado antes de enfrentarse en solitario al tráfico.

El copiloto deja de ser un pasajero pasivo

La gran novedad de esta regulación no recae solo en el conductor, sino en quien ocupa el asiento de la derecha. El acompañante deja de ser un mero espectador para convertirse en una figura legalmente responsable. Los requisitos para ejercer este tutelaje son estrictos: el supervisor debe tener al menos 24 años, poseer el carnet B con una antigüedad mínima de cinco años y no haber sufrido la retirada del permiso en el último lustro. Pero lo más relevante es que el copiloto deberá cumplir con las mismas tasas de alcohol y drogas que el propio conductor.

En caso de un control preventivo o un siniestro, los agentes someterán a ambos a las pruebas pertinentes, ya que se entiende que el acompañante debe estar en plenas facultades para guiar y corregir las decisiones del joven al volante.

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Mismo examen y rigor: las autoescuelas no bajan la guardia

A pesar del adelanto en la edad de obtención, los estándares de evaluación no se relajan. Los jóvenes de 17 años tendrán que enfrentarse exactamente a los mismos exámenes teóricos y prácticos que cualquier otro aspirante mayor de edad. La DGT ha sido tajante al respecto: el modelo formativo actual en España se mantiene intacto porque ya cumple con los estándares de calidad exigidos por Bruselas.

Sin embargo, desde sectores profesionales como la Asociación Nacional de Autoescuelas (ANAES) y la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), se sugiere que este cambio debería ir acompañado de módulos de sensibilización específicos. Figuras como Álvaro Llamas o Enrique Lorca apuntan a la necesidad de que incluso el acompañante reciba ciertas nociones para que su influencia sobre el conductor novel sea realmente positiva y no un factor de distracción.

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Una solución para la España rural y la movilidad universitaria

Más allá de la seguridad vial, esta medida tiene un trasfondo social evidente. Para Montserrat Pérez, facilitar el acceso prematuro al carnet es una herramienta de equidad para aquellos jóvenes que residen en zonas despobladas donde el transporte público es escaso o inexistente. Poder acudir a la universidad o a centros de formación con vehículo propio desde el primer día de la mayoría de edad, habiendo practicado previamente durante un año bajo supervisión, reduce la brecha de movilidad.

En definitiva, se trata de una fase de aprendizaje supervisado que, según Tráfico, ayudará a pulir los vicios de conducción antes de que el joven asuma la autonomía total en las carreteras españolas.


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