Disfruta el cambio de coche
El taller californiano que hizo famoso el reality show de coches “Pimp My Ride” ha terminado su “Project B-Zero”, un Chevrolet Bel Air de 1955 construido sobre la plataforma de un Tesla Model 3 Performance. El resultado tiene 510 CV, mantiene el Autopilot funcionando y esconde toda la tecnología de Tesla bajo chapa de los años 50. Pero el proyecto también ha reabierto un debate que va mucho más allá de lo estético.
Hay proyectos de tuning que buscan hacer más rápido un coche, y hay proyectos que buscan simplemente contar una historia distinta. Sobre todo cuando nos encontramos con restomods que quieren traer a las carreteras todo lo bueno de lo antiguo junto a las nuevas tecnologías. Aunque para algunos signifique perder toda la pureza.

Esto es justo lo que perseguía West Coast Customs con su último trabajo, bautizado “Project B-Zero”, y ya lo ha terminado: coger la plataforma completa de un Tesla Model 3 Performance y colocarle encima la carrocería de un Chevrolet Bel Air de 1955, uno de los coches más queridos de la América de posguerra.
Un icono que define toda una época
El Bel Air nació en 1950 dentro de la gama de Chevrolet, aunque su momento de mayor gloria llegó entre 1955 y 1957, los años que los aficionados conocen como “Tri-Five”. Solo en 1955, Chevrolet vendió más de 800.000 unidades del Bel Air, y el modelo se convirtió en sinónimo de aquella América optimista de los años 50: aletas traseras, cromados por todas partes y un V8 de 4,6 litros que en su versión más potente, con inyección de combustible, entregaba 283 CV, una cifra espectacular para la época.

Hoy, un Bel Air en buen estado se mueve sin problema por los seis dígitos en subastas como RM Sotheby’s, y es uno de los clásicos americanos más buscados por coleccionistas y restauradores de todo el mundo. Tanto para devolverlos a la vida en su formato original como para hacer locuras como la que te traemos en este artículo.
West Coast Customs: de la MTV a los talleres de conversión eléctrica
West Coast Customs lleva más de dos décadas siendo uno de los talleres de personalización más reconocidos de Estados Unidos, con sede en California. Muchos los recordarán por su paso por “Pimp My Ride” en MTV, y después por su propio programa, “Inside West Coast Customs”.

Por sus manos han pasado coches de celebridades como Will.i.am, Shaquille, O’Neal, Sylvester Stallone o Paris Hilton, por nombrar algunas, y en los últimos años el taller ha ido metiéndose de lleno en el mundo eléctrico, con proyectos como un Tesla Model 3 con un kit de carrocería ensanchado o modificaciones sobre el propio Cybertruck.
510 CV y un 0-100 km/h de coche deportivo actual
Bajo esa chapa de 1955 late, literalmente, un Tesla Model 3 Performance. El coche hereda el sistema de tracción integral con dos motores eléctricos, uno por eje, capaces de entregar una potencia conjunta de unos 510 CV. Eso se traduce en un 0-100 km/h estimado de entre 3,1 y 3,5 segundos, una cifra radicalmente opuesta a lo que ofrecía el bloque V8 original de la época.
Al eliminar el motor de combustión y colocar las celdas de la batería en el propio suelo del vehículo, el centro de gravedad ha bajado de forma drástica. Eso elimina buena parte de la inestabilidad típica de los coches de los años 50 en curva, logrando un comportamiento mucho más firme y moderno de lo que cabría esperar viendo solo la carrocería. El coche incorpora además una suspensión neumática a medida (Air Ride) que permite variar la altura con solo pulsar un botón, y que se ajusta electrónicamente para mantener la estabilidad a alta velocidad pese al peso añadido de la carrocería clásica.

Hasta 500 km de autonomía, compatible con los Superchargers
El Bel Air conserva el paquete de baterías de largo alcance original de Tesla, con una capacidad aproximada de 82 kWh. Según West Coast Customs, la autonomía se sitúa entre 450 y 500 km por carga completa, una cifra ligeramente inferior a la de un Tesla de fábrica debido a la peor aerodinámica y al peso añadido de la carrocería clásica.
El puerto de carga original de Tesla se ha camuflado de forma prácticamente invisible en la parte trasera, integrado detrás de las ópticas o compuertas clásicas del propio Bel Air. El coche es 100% compatible con la red de Superchargers, admitiendo hasta 250 kW de potencia para recuperar del 10% al 80% de batería en unos 25 a 30 minutos. West Coast Customs ya ha compartido en redes vídeos del propio coche cargando en una estación de Superchargers de Los Ángeles.
Cherry Satin Red y el cromo desterrado por completo
La carrocería se desmontó por completo, se trató contra el óxido y se repintó en un tono exclusivo bautizado como Cherry Satin Red, un rojo cereza de acabado satinado que absorbe la luz de forma sutil y resalta las líneas musculares del Bel Air. Fieles a una filosofía “Chrome Delete”, el taller eliminó todos los elementos cromados originales de fábrica (la enorme parrilla delantera tipo “huevo de codorniz”, los marcos de las ventanas, los paragolpes) y los sustituyó por molduras en Gloss Black de acabado brillante.
El conjunto se completa con llantas forjadas a medida de 20 pulgadas en negro satinado, diseñadas específicamente para alojar el generoso sistema de frenos regenerativos del Model 3 Performance, además de una actualización de los faros redondos delanteros y los pilotos integrados en las aletas traseras con tecnología LED de alta intensidad hecha a medida.

El reto del software: que el Autopilot siga funcionando dentro de una carrocería de 1955
Aquí está, probablemente, el capítulo más complicado de todo el proyecto desde el punto de vista técnico. Mantener operativas las funciones de asistencia a la conducción de Tesla dentro de una carrocería completamente distinta a la original supuso, según el propio taller, una auténtica hazaña de ingeniería. Los especialistas de West Coast Customs tuvieron que recolocar estratégicamente las cámaras de los pilares laterales, la cámara del parabrisas y todos los sensores ultrasónicos perimetrales, camuflándolos con cuidado en los parachoques y la carrocería para que el software de Tesla no detectara errores de calibración y bloqueara el coche.
Gracias a ese trabajo, el Autopilot y la función de estacionamiento automático (Self-Park) siguen funcionando con normalidad en el coche terminado.

Interior: Alcantara y una pantalla de Tesla en un salpicadero de 70 años
Los asientos de vinilo originales han dado paso a unos bucket deportivos revestidos por completo en Alcantara premium, con un patrón de costuras hexagonales hecho a mano. El salpicadero metálico original de 1955 se modificó de forma artesanal para integrar perfectamente la pantalla táctil de 15 pulgadas de Tesla, desde la que se controla la climatización, la navegación, los modos de conducción (Chill, Sport y Track) y las actualizaciones de software por aire. La columna de dirección y el volante también se adaptaron a la arquitectura moderna del coche.
Al desaparecer el ruido del motor térmico, cualquier crujido o entrada de viento de una estructura de los años 50 se habría notado mucho más que en un coche moderno, así que el taller selló todo el interior y las puertas con capas densas de aislamiento acústico de grado profesional. En la zaga, el maletero se revistió por completo para esconder los componentes neumáticos, y en la parte delantera se replicó un frunk al estilo Tesla, con paneles a medida que ocultan el cableado de alta tensión de los motores delanteros.

¿Cuánto puede valer un proyecto así?
West Coast Customs no ha revelado ningún precio oficial ni el coste total de “Project B-Zero”. El taller lo presenta como una pieza única de exhibición y desarrollo técnico interno, no como un producto a la venta, así que cualquier cifra concreta sobre este coche en particular sería pura especulación por nuestra parte.
Dicho esto, se puede hacer una estimación orientativa mirando el mercado de restomods de este nivel. Otras transformaciones de alta gama del propio taller suelen situarse entre los 180.000 y los 250.000 dólares, mientras que los restomods profesionales de un Chevrolet Bel Air de 1955 (incluso los que solo llevan un V8 moderno, sin nada de tecnología autónoma) se venden en subastas y distribuidores especializados por cifras de entre 300.000 y 350.000 dólares.
Tratándose de un desarrollo eléctrico único con funciones de conducción autónoma completamente operativas, no sería descabellado que su valor de mercado, si algún día saliera a la venta, superase esa cifra. Insistimos: es una estimación basada en comparables del sector, no un precio confirmado por West Coast Customs.
No es la primera vez que un Bel Air “se enchufa”
La idea de electrificar un Bel Air no es nueva. Ya existen proyectos como el de Brian Dilley, fundador de Current Electric Vehicles, que convirtió un Bel Air de 1957 con una batería propia de 60 kWh y un motor de 300 CV, o el ambicioso “Belectro Air” del taller Roadster Shop, presentado en el SEMA de 2022, que se marcó como objetivo superar los 1.200 CV con tracción total.
Lo que hace distinto al proyecto de West Coast Customs es precisamente esa base de partida: en lugar de construir una batería y un motor desde cero, aquí se ha aprovechado directamente la plataforma completa de un Tesla de producción, con toda su electrónica y su sistema de propulsión ya resuelto de fábrica, algo que explica tanto sus 510 CV como el propio debate de seguridad que ha generado.
Calcula tu ayuda del Plan Auto+
Sigue a Carwow y no te pierdas nada
Noticias y vídeos en tu móvil: Únete a nuestro canal de WhatsApp y añade Carwow como fuente preferida.
Al suscribirte aceptas los Términos y la Privacidad. Baja en un clic.



