¿Avance o error? Estas son las tecnologías de los coches modernos que más nos sacan de quicio

19 de septiembre de 2026 de

Pero no todo lo que brilla en la innovación es oro. En esta carrera por digitalizar, simplificar o automatizar todo, algunos fabricantes han tomado decisiones que, lejos de mejorar la experiencia del usuario, la han hecho más engorrosa, menos intuitiva o simplemente molesta. Y no estamos hablando de petrolheads que añoran una palanca de cambios y un embrague, no.

La tecnología del coche moderno ha traído avances de verdad importantes: más seguridad, más comodidad, más eficiencia. Asistentes que evitan accidentes antes de que ocurran, motores híbridos y eléctricos que reducen consumo y ruido, sistemas multimedia que te conectan con todo desde el volante. Nadie discute eso.

Pero no todo lo que llega envuelto en la palabra “innovación” mejora la experiencia real de conducir. Aquí van las que, para nosotros, más frustran del día a día al volante.

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1. El climatizador escondido en la pantalla

Subir o bajar el aire acondicionado ya no es girar una ruleta ni tocar un botón. Ahora hay que entrar en un menú, buscar la opción de climatización y ajustarla con botones táctiles que, para colmo, no siempre responden al primer toque. Y todo eso sin apartar la vista de la carretera más de lo que deberías, solo para comprobar cuánto has subido la temperatura o por dónde sale el aire.

En plena conducción, ese gesto roba más atención que mirar el retrovisor. Con un botón físico, este problema no existía.

2. Intermitentes metidos en el volante

Algunas marcas han quitado la palanca tradicional de los intermitentes para integrarlos en el propio volante. El resultado es una experiencia bastante antinatural: girar el volante en una rotonda o una curva cerrada puede desactivar la señal, o dejarte sin poder volver a activarla sin soltar la mano.

Lo que debía simplificar el volante ha terminado complicando algo tan básico como avisar de un cambio de dirección. De hecho, varias marcas ya han dado marcha atrás con esta idea.

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3. Frenadas de emergencia que pegan un susto de más

La frenada de emergencia automática ha salvado muchas vidas y sigue mejorando cada año, eso está claro. El problema aparece cuando frena sin un motivo evidente, o lo hace de forma tan brusca que parece que te han dado un frenazo por detrás sin previo aviso.

Entendemos que el sistema prefiera pecar de precavido, pero a veces se convierte en un peligro inesperado, tanto para ti como para quien viene detrás.

4. Ni un solo botón para callar todos los pitidos

Cuantos más pitidos y alertas emite un coche moderno, más complicado resulta silenciarlos de golpe. Un pasajero sin cinturón, una puerta mal cerrada, una línea del carril que se pisa sin querer: pi, pi, pi. Y lo peor es que no existe un botón universal de “modo silencio”.

Cada marca lo gestiona a su manera, casi siempre obligándote a navegar entre menús, perfiles de usuario o ajustes del sistema. Un botón para desactivar los avisos durante un rato, o durante todo el trayecto, sería un cambio sencillo con un impacto enorme en el día a día, en vez de tener que ir apagando aviso por aviso.

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5. Sensores de aparcamiento demasiado cautelosos

Los sensores de aparcamiento llevan años entre nosotros, y cuanto más avanzan, más cautelosos se vuelven, a veces en exceso. Estás aparcando, el coche pita como si ya tocaras la pared, miras y todavía te queda medio metro. ¿Está mal calibrado eso? No necesariamente, si aparcas siempre en tu plaza de garaje de toda la vida. Pero en ciudad, en un hueco pequeño, ese margen de más puede jugarte una mala pasada: como sabes que el coche guarda más distancia de la que “dice” el pitido, apuras un poco más, y ahí es donde algunos acaban llevando el coche a chapa.

No decimos que los sensores no sirvan. Decimos que, cuando pecan de exagerados, lo que debería ser una ayuda termina confundiendo más de lo que aclara.

6. Asistentes que creen que estás dormido sin estarlo

Vas con las manos firmes en el volante, y aun así aparece el aviso: “Mantenga las manos en el volante”. O el clásico mensaje nada más arrancar preguntando si quieres hacer una pausa, cuando llevas cinco minutos conduciendo.

Son funciones útiles cuando están bien calibradas, pero cuando fallan se vuelven invasivas, y que el coche te diga lo que tienes que hacer de forma errática es de lo más frustrante que hay al volante.

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Nada de esto significa que la tecnología del coche moderno sea un error. Como decíamos al principio, los coches de hoy son más seguros, más cómodos y más eficientes que nunca. Simplemente hay decisiones que todavía no están bien resueltas, y que los fabricantes tienen margen de sobra para mejorar.


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