Disfruta el cambio de coche
Una tarea de mantenimiento no muy compleja que puede ahorrarte dinero si sabes cuándo y cómo hacerla
Muchos conductores pasan por el taller sin saber que algunas tareas básicas, como cambiar las bujías, están al alcance de cualquiera con un poco de maña. Entender qué son, cuándo fallan y cómo sustituirlas puede marcar la diferencia entre un gasto innecesario y un mantenimiento inteligente.
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Qué son las bujías y por qué son tan importantes
Las bujías son pequeñas piezas clave en los motores de gasolina. Su función es generar la chispa que enciende la mezcla de aire y combustible dentro del cilindro. Sin ellas, el motor simplemente no arranca. Con el paso del tiempo, se desgastan o acumulan residuos, lo que provoca tirones, mayor consumo e incluso dificultades al arrancar. Por eso, aunque no se vean, tienen un impacto directo en el rendimiento del coche.

Cada cuánto se cambian (y cómo saber si toca hacerlo)
No hay una única cifra válida para todos los coches, pero lo habitual es cambiarlas entre los 30.000 y 60.000 kilómetros en bujías convencionales, y hasta los 100.000 km en modelos más duraderos como las de iridio o platino.
Algunos síntomas claros de que toca cambiarlas son:
- Arranque difícil
- Tirones al acelerar
- Mayor consumo de combustible
- Pérdida de potencia
Si notas alguno de estos signos, conviene revisarlas antes de que el problema vaya a más.
Cómo cambiar las bujías paso a paso
Cambiar las bujías del coche no es una operación especialmente compleja en muchos motores de gasolina, pero sí conviene hacerla con orden y sin prisas. La clave está en trabajar con el motor completamente frío y respetar el montaje de cada pieza para no provocar fallos de encendido después.
Lo primero es localizar dónde van montadas las bujías. En la mayoría de coches modernos están bajo la tapa del motor y conectadas a una bobina de encendido individual. En modelos más antiguos puede haber cables de bujía en lugar de bobinas. Antes de desmontar nada, conviene tener a mano las bujías nuevas correctas para ese motor, una llave de bujías, una carraca, un alargador y, si es posible, una llave dinamométrica para apretar con la fuerza adecuada.

Una vez retirado el embellecedor del motor, el siguiente paso es desconectar con cuidado las bobinas o los cables. Aquí conviene ir de una en una para no confundir el orden. Si se sacan todas a la vez y luego se recolocan mal, el coche puede arrancar con fallos o directamente no funcionar bien. Cuando ya tienes acceso libre, es buena idea limpiar la zona alrededor de cada alojamiento con aire o un cepillo suave para evitar que entre suciedad al cilindro al retirar la bujía antigua.
Después se afloja la bujía con el vaso específico. Lo normal es que salga sin demasiada resistencia, pero si está muy agarrada no conviene forzar de golpe. Mejor aflojar poco a poco. Al sacarla, merece la pena fijarse en su aspecto: si está muy ennegrecida, con aceite o muy desgastada, puede dar pistas sobre cómo está funcionando el motor.
Antes de colocar la nueva, hay que comprobar que la referencia es la correcta y que la separación del electrodo es la indicada si el fabricante lo exige. La bujía nueva debe enroscarse primero con la mano, nunca directamente con la carraca. Así se evita dañar la rosca de la culata, que es una de las averías más incómodas y caras en este tipo de tarea. Cuando ya ha entrado bien a mano, se aprieta con la herramienta. Si tienes llave dinamométrica, mejor, porque así respetas el par de apriete recomendado por el fabricante. Si no la tienes, hay que apretar con firmeza, pero sin pasarse.

Por último, se vuelven a colocar las bobinas o cables en su sitio, se monta la tapa del motor y se arranca el coche. Si todo está bien colocado, el ralentí debería ser estable y el motor sonar redondo desde el primer momento.
Errores que conviene evitar
El fallo más común es cambiar las bujías con el motor caliente, porque aumenta el riesgo de dañar la rosca. También es habitual apretarlas demasiado o montar una referencia que no corresponde. Otro error clásico es mezclar bobinas o cables, algo que puede provocar tirones, testigo de avería motor o pérdida de potencia nada más arrancar.

Cuándo merece la pena hacerlo tú mismo
Si tu coche tiene buen acceso a las bujías y cuentas con herramientas básicas, es una tarea asumible para muchos conductores. En cambio, si están muy escondidas, hay que desmontar varios elementos o no tienes claro el par de apriete, compensa más dejarlo en manos de un taller. El ahorro existe, sí, pero solo merece la pena cuando el trabajo se puede hacer con seguridad y sin improvisar.
Cuánto cuesta y cuánto puedes ahorrar
El precio de las bujías varía según el tipo y el coche, pero suele estar entre 5 y 20 euros por unidad. En un motor de cuatro cilindros, hablamos de entre 20 y 80 euros en piezas. En un taller, el cambio puede costar entre 80 y 150 euros en total. Si lo haces tú mismo, el ahorro puede rondar fácilmente los 50 a 100 euros, especialmente si ya tienes las herramientas.
Además, mantener las bujías en buen estado ayuda a reducir consumo y evita averías mayores, lo que a largo plazo también se traduce en ahorro.
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