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Probamos a fondo el nuevo BMW iX3 y el Mercedes GLC eléctrico para ver cuál merece más la pena en 2026
Si estás buscando un SUV eléctrico premium, probablemente ya tengas claro que el mercado está lleno de opciones interesantes. Sin embargo, en 2026 hay dos modelos que destacan especialmente: el nuevo BMW iX3 y el Mercedes GLC eléctrico.
Ambos representan lo mejor de cada marca en electrificación, tecnología y lujo, pero lo hacen con enfoques bastante diferentes. Tras conducirlos en distintas condiciones, la pregunta es inevitable: ¿cuál es mejor?
Diseño: cuestión de gustos
En el apartado estético no hay un ganador claro. Tanto el BMW como el Mercedes tienen diseños llamativos, aunque no necesariamente convencionales. El iX3 apuesta por líneas limpias y superficies más suaves, mientras que el GLC eléctrico recurre a una imagen más imponente y cargada de detalles.
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Ambos incluyen elementos luminosos en parrilla y faros que refuerzan su carácter tecnológico, aunque su diseño puede resultar discutible frente a alternativas como el Porsche Macan eléctrico o el Polestar 3. Aquí todo depende del gusto personal.
Interior y tecnología: dos filosofías opuestas
Dentro es donde empiezan a marcar diferencias claras. BMW apuesta por su nuevo sistema Panoramic iDrive, con una pantalla que recorre la base del parabrisas y permite ver información sin apartar demasiado la vista de la carretera. Es una solución diferente y bastante intuitiva, aunque la calidad de algunos materiales no está a la altura del precio.
Mercedes, en cambio, lleva el concepto de pantalla al extremo, con un salpicadero dominado por enormes displays que pueden ocupar todo el ancho del coche. El sistema MBUX sigue siendo uno de los más completos del mercado, con navegación en realidad aumentada y un asistente de voz muy avanzado. Eso sí, tanta pantalla puede resultar excesiva y poco práctica en el uso diario, por lo que el BMW resulta más equilibrado en este apartado.
Espacio y practicidad: ventaja para Mercedes
En términos de espacio, el GLC eléctrico se impone con claridad. Es ligeramente más grande y eso se traduce en más espacio para las piernas en las plazas traseras, además de un maletero mayor. También cuenta con un compartimento delantero mucho más amplio que el del BMW, lo que mejora su practicidad en el día a día. El iX3 sigue siendo cómodo y usable, pero en comparación directa el Mercedes ofrece ese extra que puede marcar la diferencia si viajas a menudo con familia o equipaje.
Autonomía y eficiencia: el BMW marca la diferencia
Aquí es donde el BMW empieza a destacar. Sobre el papel ofrece una autonomía muy superior, y en condiciones reales sigue manteniendo una ventaja clara frente al Mercedes. Aunque las cifras oficiales siempre son optimistas, el iX3 consigue resultados muy sólidos en uso real, mientras que el GLC eléctrico se queda algo por detrás, especialmente en trayectos exigentes.
En cuanto a carga, ambos son rápidos, pero el BMW vuelve a tener una ligera ventaja que, aunque no decisiva, suma en el conjunto.
Conducción: comodidad o dinamismo
Al volante, cada uno tiene una personalidad muy marcada. El Mercedes apuesta por el confort, con una suspensión que filtra muy bien las irregularidades y un nivel de aislamiento acústico excelente, lo que lo convierte en un coche ideal para viajar.
El BMW, por su parte, ofrece una conducción más precisa y dinámica, con mejor paso por curva y una sensación más directa al volante. No es tan cómodo en firmes irregulares, pero sí más divertido cuando la carretera se complica.
Precio y equipamiento: ligera ventaja para BMW
El BMW iX3 es ligeramente más barato que el Mercedes GLC eléctrico, aunque la diferencia no es especialmente grande dentro de este segmento. A igualdad de condiciones, el BMW ofrece un poco más por menos dinero, aunque el Mercedes compensa en parte con más equipamiento de serie en algunas versiones. En cualquier caso, ambos modelos se mueven en cifras propias del segmento premium.
Veredicto: dos grandes SUV, pero uno más completo
Tanto el BMW iX3 como el Mercedes GLC eléctrico son coches muy completos, pero tienen enfoques distintos que se adaptan a perfiles diferentes. El Mercedes destaca por su confort, su espacio y su tecnología, mientras que el BMW sobresale por su autonomía, eficiencia y comportamiento dinámico.
Si buscas comodidad absoluta y espacio, el GLC es una gran opción, pero si quieres un SUV eléctrico más equilibrado y con mejor rendimiento general, el iX3 resulta más convincente. Por eso, en esta comparativa, el BMW se lleva la victoria.
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