Disfruta el cambio de coche
Después de una semana utilizándolo, tengo claro que el Lynk & Co 01 no destaca por una única virtud, sino por hacer casi todo notablemente bien. Y eso explica gran parte de su atractivo
Cuando apareció el Lynk & Co 01, gran parte de la conversación se centró en su parentesco con Volvo. Era inevitable: ambas marcas pertenecen al grupo Geely, comparten plataforma y buena parte de la tecnología híbrida enchufable. Sin embargo, después de recorrer unos 1.500 kilómetros con él, he llegado a una conclusión distinta. Su mayor virtud no es compartir ADN con Volvo, sino el equilibrio que ofrece como producto.
El Lynk & Co 01 es un SUV híbrido enchufable de tracción delantera que combina un motor de gasolina turbo de 1,5 litros con un motor eléctrico para desarrollar 280 CV. Sobre el papel no son pocos, aunque en la práctica no transmite las prestaciones que uno espera al leer una cifra cercana a los 300 CV.

El motor eléctrico aporta una respuesta inmediata al acelerador y hace que resulte muy fácil moverse con fluidez por ciudad o incorporarse al tráfico con rapidez. Sin embargo, cuando entra en juego el motor de gasolina, tanto su respuesta como la de la caja de cambios pueden resultar algo más lentas de lo deseable, especialmente si exiges una aceleración fuerte de forma repentina. No llega a ser frustrante, pero sí resta algo de inmediatez a un coche que, por potencia, invita a esperar algo más.
Un híbrido enchufable con mucho sentido si lo cargas
La parte más interesante del coche está en su sistema híbrido enchufable. Homologa hasta 75 km de autonomía eléctrica, una cifra competitiva dentro de su categoría, aunque en uso real lo más razonable es esperar unos 50 o 60 kilómetros en ciudad, siempre dependiendo de la temperatura, el tráfico y el tipo de conducción. No es una cifra espectacular, pero sí suficiente para cubrir muchos desplazamientos diarios sin gastar gasolina.

Ahí es donde el coche cobra mucho sentido. Si puedes cargarlo con frecuencia, el Lynk & Co 01 permite moverse entre semana prácticamente como un eléctrico y reservar el motor de gasolina para los viajes largos. En ese escenario, no es difícil ver consumos de entre 3 y 4 l/100 km.
Ahora bien, también conviene contar la otra cara de la moneda. En mi caso, después de esos 1.500 kilómetros —la mayoría realizados por carretera y con la batería prácticamente descargada— el consumo medio fue de 8,5 l/100 km. No me parece una mala cifra para un SUV de este tamaño y potencia, pero sí demuestra que un híbrido enchufable solo despliega todo su potencial cuando realmente se aprovecha su parte eléctrica.
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Un SUV que convence más por el conjunto
Otro aspecto que ayuda a entender por qué ha gustado tanto desde su lanzamiento es que transmite una sensación muy europea. No busca impresionar con una puesta a punto especialmente deportiva ni con unas prestaciones brillantes. Su objetivo parece otro: que todo resulte fácil, natural y agradable durante el día a día.
El interior también suma muchos puntos. Está bien rematado, los materiales transmiten calidad y el equipamiento de serie es muy abundante. La pantalla multimedia tiene buen tamaño, unos gráficos cuidados y un funcionamiento rápido, aunque algunos menús y parte de su ergonomía todavía tienen margen de mejora. Además, el espacio disponible, especialmente en las plazas traseras, lo convierte en una opción muy interesante para quien busque un SUV familiar.

Hay margen de mejora en el confort
Eso no significa que sea perfecto. De hecho, durante esta semana también he encontrado varios aspectos mejorables.
El primero tiene que ver con el confort. Aunque la suspensión controla bien la carrocería, sobre asfaltos muy deteriorados deja pasar los baches con más sequedad de la que esperaba en un SUV de este enfoque. No llega a resultar incómodo, pero sí transmite las irregularidades del firme con más claridad que algunos de sus rivales.
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Algo parecido ocurre con los asientos. En trayectos cortos cumplen perfectamente, pero después de muchas horas al volante terminé echando de menos un acolchado algo más logrado y un punto extra de comodidad. No es un problema grave, aunque sí uno de esos detalles que solo aparecen cuando acumulas muchos kilómetros.

Tampoco me terminó de convencer el aislamiento acústico. En ciudad apenas llama la atención, pero en autopista el ruido aerodinámico empieza a hacerse bastante presente alrededor de los retrovisores y los pilares delanteros. No impide viajar cómodo, pero sí rompe parcialmente esa sensación de coche casi premium que transmite en otros apartados.
El equilibrio es su mejor argumento
Precisamente por eso creo que el Lynk & Co 01 es un coche tan fácil de recomendar. No intenta venderte una imagen premium apoyándose únicamente en su parentesco con Volvo, sino que ofrece un conjunto muy sólido por derecho propio. Tiene un sistema híbrido enchufable eficiente, un interior con buena calidad percibida, mucho equipamiento de serie y un comportamiento que transmite confianza desde el primer kilómetro.
Después de convivir con él durante 1.500 kilómetros, me queda la sensación de que su mayor virtud no está en un dato de potencia, en una cifra de autonomía o en un elemento de equipamiento concreto. Su mayor virtud es lo bien resuelto que está el conjunto. Puede que no sea el mejor SUV híbrido enchufable en ningún apartado concreto, pero sí uno de los más difíciles de poner en un aprieto cuando analizas el paquete completo. Y precisamente eso explica por qué sigue siendo una de las compras más inteligentes para quien busque un SUV híbrido enchufable sin tener que dar el salto a una marca premium.
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