Cuidado en verano: Los cuatro componentes de tu coche que el calor extremo puede destrozar si no los cuidas
22 de julio de 2026 de Miguel Galante
El asfalto ardiendo y las largas tiradas por autopista ponen a prueba hasta al vehículo mejor mantenido. Durante los meses estivales, las probabilidades de quedarse tirado en la carretera se disparan debido al brutal estrés térmico al que se ven sometidos varios componentes esenciales para la seguridad.
El calor intenso degrada prematuramente la goma de las ruedas, acelera la evaporación del electrolito en las baterías, reduce la eficacia del líquido de frenos y exige el máximo al sistema de refrigeración del motor. Esta acumulación de factores, sumada al maletero lleno y a la tendencia a retrasar la Inspección Técnica de Vehículos antes de las vacaciones, convierte a este periodo en la época más propensa del año para las averías mecánicas y los sustos en carretera.

Neumáticos y frenos bajo la lupa del asfalto al rojo vivo
La goma de las ruedas es la primera en sufrir cuando la temperatura de la calzada se dispara. El aire en el interior de las cubiertas se expande con el calor, aumentando la presión interna y acelerando la degradación del compuesto. Si el neumático arrastra un desgaste irregular o pequeñas grietas imperceptibles a simple vista, el riesgo de sufrir una deformación o un reventón a alta velocidad se eleva considerablemente. Mantener la presión correcta es vital, pero resulta fundamental realizar la comprobación siempre con la cubierta en frío para evitar lecturas falsas que arruinen el viaje.
En el sistema de frenado, la exigencia no es menor. Las elevadas temperaturas ambiente dificultan la disipación del calor generado por el rozamiento de las pastillas contra los discos. En bajadas pronunciadas o circulando con el coche muy cargado, el líquido de frenos puede llegar a degradarse con mayor rapidez, perdiendo parte de su eficacia hidráulica y aumentando la distancia necesaria para detener el vehículo. Revisar el grosor de los elementos de fricción y el estado del fluido antes de emprender una ruta larga es una de las precauciones más sencillas para evitar sorpresas desagradables.
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La trampa de las baterías el sobrecalentamiento
Existe la falsa creencia de que las baterías solo fallan con las heladas invernales, pero el calor estival es igualmente destructivo. El aumento de temperatura provoca la evaporación del agua del electrolito interno, lo que acorta la vida útil del acumulador y desencadena fallos repentinos en el sistema eléctrico. Este problema se ha acentuado en los vehículos modernos, cuya elevada carga tecnológica exige un suministro eléctrico constante e impecable que una batería debilitada por el sol ya no puede garantizar.
Por su parte, el circuito de refrigeración trabaja al límite de su capacidad en las retenciones veraniegas. Manguitos resecos, un nivel bajo de anticongelante o un termostato defectuoso son detonantes directos para que el indicador de temperatura alcance la zona roja. Este riesgo es especialmente acusado en vehículos de uso estacional, como autocaravanas o coches destinados a segundas residencias, donde pasar meses parados provoca la degradación de los líquidos y el agarrotamiento de componentes mecánicos por la falta de circulación.

Maleteros sobrecargados e inspecciones caducadas: el combo que sale caro
Viajar con el maletero lleno hasta el techo no solo afecta al consumo de combustible, sino que altera drásticamente la dinámica del vehículo. El exceso de peso castiga la suspensión, incrementa el trabajo de los frenos y resta estabilidad en maniobras de emergencia. Distribuir el equipaje de forma equilibrada y respetar el límite máximo autorizado por el fabricante resulta fundamental para mantener la compostura sobre el asfalto.
A este escenario se suma el preocupante incremento de turismos que circulan sin la revisión obligatoria al día. Desde la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) recuerdan que es posible pasar la revisión hasta un mes antes de su vencimiento sin perder los días de validez de la tarjeta original. Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, advierte de que el verano concentra todos los factores de exigencia mecánica y que circular con la ITV caducada, además de implicar sanciones que oscilan entre los 200 y los 500 euros, expone a los ocupantes a fallos técnicos imperceptibles que podrían evitarse con un control preventivo a tiempo.
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