Disfruta el cambio de coche
Con la desaparición del Ceed GT de 204 CV, el techo de la gama ha bajado, pero la diferencia de precio con el modelo de acceso sigue siendo un abismo. Analizamos si el acabado GT-Line justifica la factura o si es mejor quedarse con el básico.
El catálogo del Kia Ceed ha sufrido una sacudida importante. La marca ha dicho adiós al GT, ese “hot hatch” asequible que enamoraba a los puristas. Ahora, quien busca lo máximo en la gama compacta coreana debe mirar al acabado GT-Line.
Sin embargo, al configurar el coche surge una duda financiera brutal. Por un lado, tenemos una oferta de derribo para el modelo de acceso que parece de otra época. Por otro, un acabado deportivo muy pintón pero considerablemente más caro. La pregunta es obligada: ¿Hay suficiente coche en el GT-Line para justificar que cueste casi el doble que su hermano pequeño?

El abismo de los 11.000 euros
Pongamos los números sobre la mesa, porque asustan. El Kia Ceed en su versión de acceso (Concept/Drive con financiación) tiene ahora mismo un precio de oferta de 16.225 €. Es, posiblemente, el mejor precio del mercado para un coche de este tamaño.
En la otra esquina, el Kia Ceed GT-Line (el nuevo tope de gama estético y mecánico) se planta en 27.395 € con descuentos aplicados. La calculadora no miente: hay 11.170 euros de diferencia. Con ese dinero podrías comprarte un Dacia Sandero entero además del Ceed. ¿Dónde se va ese dinero?

La clave está en la etiqueta (y la potencia)
Aquí está el 50% de la justificación del precio.
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El Básico (16.000 €): Te llevas el motor 1.0 T-GDi de 100 CV. Es un tricilíndrico honesto, que cumple para ciudad y autovía a ritmos legales, pero que no te va a pegar al asiento. Además, en esta oferta base, suele venir con etiqueta C (salvo que optes por versiones MHEV específicas que suben de precio).
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El GT-Line (27.000 €): Aquí das el salto al bloque 1.5 T-GDi de 140 CV. No son los 200 CV del antiguo GT, pero este motor de cuatro cilindros es mucho más refinado, empuja con solvencia y, lo más importante, viene microhíbrido (MHEV) de serie. Tienes Etiqueta ECO, acceso a zonas restringidas y una suavidad de marcha muy superior.
De “coche de flota” a “deportivo”
El otro 50% del sobrecoste se va por los ojos. Aparcados uno al lado del otro, parecen coches distintos. El modelo de acceso es discreto: llantas de acero o aleación pequeña (16″), faros básicos y un interior funcional con mucha tela negra y plásticos duros visibles.
Kia Ceed GT Line con más de 7.000 € de ahorro
El GT-Line juega a ser un deportivo. Hereda los paragolpes agresivos del extinto GT, monta llantas de 17 o 18 pulgadas, faros Full LED con firma lumínica específica y doble salida de escape (estética). Por dentro, el salto es premium: cuadro de instrumentos 100% digital, pantalla de 10,25 pulgadas con navegador, pedales de aluminio y unos asientos deportivos que te abrazan en las curvas.

¿Compensa el desembolso?
Tras analizar los datos, nuestra conclusión es clara:
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NO compensa si: Buscas una herramienta de transporte. Si tu prioridad es ir del punto A al B gastando lo mínimo, el Ceed de 16.000 € es imbatible. La diferencia de precio es tan grande que nunca la amortizarás por el consumo o la etiqueta ECO. Estás comprando “mucho coche” por muy poco dinero.
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SÍ compensa si: Quieres un “coche único” para todo. Si vas a usarlo para viajar, valorarás los 140 CV para adelantar y la etiqueta ECO para no tener problemas en el futuro. Además, el GT-Line ofrece una experiencia de “coche superior” que hace que te sientas orgulloso de conducirlo. Pagas 11.000 € más, sí, pero te llevas un coche que se siente, se ve y se conduce como uno de categoría superior.
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