Interior y maletero del OMODA 7
Interior del Omoda 7
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Cómo es el espacio interior del Omoda 7
El interior del Omoda 7 SHS apuesta por una presentación muy moderna, minimalista y claramente orientada a la digitalización, con un planteamiento que recuerda bastante al de algunos modelos de Tesla y a otros muchos coches chinos recientes. La sensación general es la de estar en un coche que busca impresionar por diseño, por limpieza visual y por tecnología, aunque sin caer en un aspecto pobre. De hecho, una de las conclusiones más claras de esta primera toma de contacto es que el habitáculo tiene mejor apariencia de calidad de la que algunos podrían esperar por precio o procedencia.
Delante, el diseño es muy limpio y tiene pocos elementos decorativos, con casi todo el protagonismo repartido entre la gran pantalla central y una instrumentación digital bastante pequeña. No es un interior recargado ni especialmente cálido, pero sí tiene un aire moderno y una ejecución razonablemente cuidada. Según las impresiones de la prueba, los materiales tienen un tacto correcto en las zonas principales, con superficies acolchadas y plásticos laminados de buena presencia, aunque en la parte baja sí aparecen plásticos duros más convencionales.
Los asientos delanteros dejan buena impresión por diseño y por confort. Tienen una forma envolvente, mullido más bien firme y una apariencia que encaja con ese enfoque entre tecnológico y ligeramente deportivo que busca el coche. No parece uno de esos SUV en los que te sientas y notas ahorro inmediato en cuanto apoyas la espalda. Aquí, al menos de primeras, el nivel percibido está bastante bien resuelto.
También hay bastante hueco para dejar objetos. La consola central flotante libera un espacio generoso en la parte inferior, tiene posavasos, tomas USB, toma de 12 V y una bandeja de carga inalámbrica de 50 W con ventilación, un detalle poco habitual y bastante útil para que el móvil no se caliente cargando. Hay además un compartimento central amplio y práctico, así que por capacidad de almacenaje no va mal servido. Lo raro, eso sí, es que no tiene guantera, una de esas decisiones de diseño moderno que quedan muy rompedoras en la presentación, pero que en la vida real son bastante menos graciosas.
Detrás, el Omoda 7 SHS convence más claramente. Al ser un SUV de 4,66 metros, ofrece un espacio trasero generoso, especialmente para las piernas, y además cuenta con un suelo casi plano, lo que mejora mucho la sensación de amplitud. La banqueta parece cómoda, con buena longitud y una postura agradable para viajar, así que en las plazas laterales traseras se debería ir francamente bien en trayectos largos. Es uno de esos coches en los que cuatro adultos pueden viajar con bastante comodidad.
La plaza central, en cambio, está menos conseguida. Aunque el coche está homologado para cinco ocupantes, por forma, mullido y respaldo parece más una plaza ocasional que una de uso habitual. Es decir: cinco pueden ir, pero cuatro irán mucho mejor.
En accesos también deja buenas sensaciones, porque las puertas traseras son grandes y permiten entrar y salir con holgura, algo que se agradece especialmente cuando hay que colocar sillitas, cargar niños o simplemente convivir con el día a día familiar.
Sistema multimedia
Aquí está una buena parte del espectáculo. El Omoda 7 SHS monta una pantalla central de 15,6 pulgadas con formato horizontal, que domina por completo el salpicadero. La interfaz y la filosofía de uso vuelven a recordar bastante a Tesla: pocos mandos físicos, muchos menús y una experiencia muy apoyada en la pantalla. La buena noticia es que, según la prueba, el sistema responde con rapidez, se mueve con fluidez y da sensación de estar bien resuelto a nivel técnico. El procesador Qualcomm se nota y el funcionamiento parece estar por encima de lo que se veía en algunos coches chinos de hace no tanto.
La instrumentación digital, en cambio, es bastante más discreta. Cumple con lo básico, muestra la información principal y poco más. No busca protagonismo, algo coherente con el enfoque general del interior.
Uno de los elementos más llamativos es la pantalla deslizante del acabado Premium, que puede desplazarse lateralmente hacia el acompañante. Es uno de esos trucos que sirven para generar efecto wow y, siendo sinceros, lo consigue. En utilidad real tiene sentido sobre todo cuando el copiloto quiere interactuar con el sistema multimedia sin invadir tanto el espacio del conductor, pero no deja de ser también un recurso muy pensado para diferenciar al coche y darle personalidad propia.
No todo es perfecto. Aunque Omoda ha dejado algunos botones físicos para funciones importantes, como los modos de conducción o ciertos accesos del climatizador, sigue habiendo una dependencia clara de la pantalla para operaciones que podrían resolverse de forma más sencilla con mandos convencionales. No llega al extremo de desesperar, pero sí da la impresión de que un poco más de botonería bien colocada habría hecho el conjunto más intuitivo.
Maletero del Omoda 7
El maletero del Omoda 7 SHS tiene 537 litros de capacidad, una cifra buena para un SUV híbrido enchufable de este tamaño y suficiente para un uso familiar normal sin demasiados apuros. Además, al abatir los asientos traseros en proporción 40:60, la capacidad crece hasta 1.294 litros, lo que le da una versatilidad razonable para viajes, escapadas o transportar objetos voluminosos.
Por lo que se desprende de la prueba, además, hay comunicación directa entre el habitáculo y la zona de carga, algo útil para alcanzar objetos desde las plazas traseras. En el acabado Premium se suma también el portón eléctrico, que siempre aporta un plus práctico en el día a día.
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