Mantenimiento del Mercedes Clase G
17 de abril de 2026 de David Díez
El Mercedes Clase G es uno de los todoterrenos más icónicos del mercado, un modelo que ha sabido combinar lujo, tecnología y capacidades off-road reales durante décadas. Con una construcción robusta, tracción total permanente y motores potentes, está diseñado tanto para un uso exigente fuera del asfalto como para ofrecer confort en carretera.
Precisamente por su complejidad mecánica, su peso y sus capacidades todoterreno, el mantenimiento del Clase G es especialmente importante. No se trata de un SUV convencional: sus sistemas de transmisión, diferenciales bloqueables y componentes estructurales requieren un seguimiento más riguroso para garantizar su durabilidad y rendimiento.

Primera revisión (aproximadamente 15.000–25.000 km o 12 meses)
La primera revisión del Mercedes Clase G tiene como objetivo comprobar que todos los sistemas funcionan correctamente tras el primer año de uso. En un vehículo de estas características, el control de lubricación y transmisión es clave desde el inicio.
Tareas recomendadas:
- Cambio de aceite del motor y sustitución del filtro de aceite.
- Revisión y ajuste de niveles: refrigerante, líquido de frenos y otros fluidos.
- Inspección del sistema de frenos, comprobando desgaste de pastillas y discos.
- Comprobación del estado, presión y desgaste de los neumáticos.
- Revisión del sistema eléctrico, batería e iluminación.
- Inspección del sistema de climatización y filtro de habitáculo.

Segunda revisión (aproximadamente 30.000–50.000 km o 2 años)
Con más kilómetros acumulados, la segunda revisión amplía los controles para asegurar que el vehículo mantiene su rendimiento tanto en carretera como fuera de ella. La transmisión y los sistemas 4×4 son protagonistas.
Tareas recomendadas:
- Todas las tareas incluidas en la primera revisión.
- Sustitución del filtro de aire del motor.
- Revisión del sistema de refrigeración y posibles fugas.
- Inspección del sistema de escape.
- Comprobación del sistema de tracción total, diferenciales y bloqueos.
- Revisión de suspensión, amortiguadores y elementos sometidos a esfuerzo.
Tercera revisión (aproximadamente 60.000–80.000 km o 4–5 años)
A partir de este intervalo, el Mercedes Clase G requiere una revisión más profunda para garantizar su fiabilidad a medio y largo plazo, especialmente si se ha utilizado fuera del asfalto.
Tareas recomendadas:
- Cambio del líquido de frenos.
- Sustitución de filtros principales: aceite, aire, habitáculo y combustible según motorización.
- Revisión completa del motor y comprobación de posibles fugas o desgastes.
- Inspección del sistema de transmisión, caja de transferencia y diferenciales.
- Revisión profunda del sistema de refrigeración.
- Control del tren de rodaje, suspensión y dirección.
- Diagnóstico de sistemas electrónicos.

Revisiones de larga duración (más allá de 100.000 km o 6–7 años)
Cuando el Clase G acumula un elevado kilometraje, conviene realizar una revisión integral para asegurar que mantiene su robustez y capacidades todoterreno.
Tareas recomendadas:
- Sustitución de líquidos mayores: transmisión, diferenciales y refrigerante.
- Revisión completa de amortiguadores, brazos de suspensión y chasis.
- Inspección de bajos y elementos expuestos a uso off-road.
- Comprobación avanzada del sistema de frenos.
- Revisión del sistema eléctrico y módulos electrónicos.
- Sustitución de elementos de desgaste prolongado como correas auxiliares y bomba de agua.

Consejos para alargar la vida útil del Mercedes Clase G
El Mercedes Clase G es un todoterreno único, diseñado para durar y enfrentarse a condiciones exigentes. Con un mantenimiento adecuado y periódico, puede ofrecer muchos años de servicio fiable, manteniendo tanto su lujo como sus capacidades off-road. Seguir este plan de revisiones es clave para conservar su rendimiento, su seguridad y su valor a lo largo del tiempo.
- Respeta siempre los intervalos de mantenimiento recomendados por Mercedes-Benz.
- Si utilizas el vehículo fuera del asfalto, revisa con mayor frecuencia transmisión y bajos.
- Mantén los neumáticos adecuados según el tipo de uso (carretera o off-road).
- Revisa periódicamente el nivel de aceite del motor.
- Evita exigir el motor en frío.
- Conserva el historial completo de mantenimiento para proteger su valor de reventa.
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