Precio y opinión del Mercedes AMG SL

Entre los deportivos descapotables de dos plazas, el Mercedes SL ocupa un lugar privilegiado. En esta nueva generación hay dos cosas importantísimas que han cambiado: ahora tiene 2+2 plazas, capota de lona y está desarrollado por AMG.

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Opinión de Carwow
8/10
Evaluado por Nacho Torres tras una exhaustiva prueba de conducción.

A favor

  • Aspecto sofisticado y llamativo
  • Prestaciones
  • Equipamiento disponible

En contra

  • Peso muy elevado
  • Precio
  • Tacto de conducción

Mercedes AMG SL: ¿Sobre qué te gustaría leer ahora?

Cuánto cuesta el Mercedes-AMG SL

El Mercedes AMG SL tiene un precio de venta al público entre 151.351 € y 248.625 €. No obstante, en Carwow puedes ahorrar 14.358 € de media. El precio de salida es de 141.660 € si pagas al contado.

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Información general

Texto por Redacción Carwow 

Entre los cabrios actuales de Mercedes, de nacimiento, el SL es el más deportivo. Si sigues un poco a la marca alemana, puedes saber que tiene su departamento de altas prestaciones AMG que, por ejemplo, se encarga de las versiones más deportivas. Así, si quieres el, digamos, Clase A más deportivo, has de comprar el Clase A AMG. Bien, en el caso del SL, el coche no ha sido desarrollado por Mercedes y, después, lanzada la versión deportiva, sino que, directamente, lo ha creado AMG. Ese es un gran cambio: ahora no es un “coche confortable hecho deportivo”, es un “coche deportivo hecho confortable''. Otra diferencia muy importante con respecto a la anterior generación es que toda la gama tiene 2+2 plazas. Hubo antes una versión parecida, allá por los 90 del siglo pasado, pero ahora es así para todos. En teoría así es más utilizable para competir con el Porsche 911 Cabrio, aunque en la práctica ninguno de los dos coches te lo aconsejamos para más de dos pasajeros.

Sobre una misma carrocería con capota de lona, puedes elegir 3 opciones de motores, todos de gasolina. Dos V8 y, atención, uno de 4 cilindros. El menos potente tiene tracción trasera, desarrolla 390 CV, consume unos 7 litros y tiene hibridación ligera con etiqueta “ECO” de la DGT. Los dos mayores V8, los SL 55 y SL 63, tienen tracción a las 4 ruedas y el sistema de dirección en las ruedas traseras. También hallarás suspensión hidráulica y autoblocante trasero. La dirección en las ruedas traseras hace que estas ruedas giren 2,5º  en la dirección contraria que las delanteras, cuando circula a menos de 100 km/h; 0,7º en la misma dirección que las delanteras, cuando rueda a más de 100 km/h. Esto le ayuda en aparcamientos y en los giros en una carretera de montaña.

Para ser más ligero (cosa que sigue sin ser) cuenta con chasis de aluminio con piezas de magnesio para la estructura.

Qué motores tiene el Mercedes-AMG SL

Por el momento, el AMG SL está disponible con 3 motores, todos de gasolina y con caja de cambios automática de 9 marchas, pero hay grandes diferencias, al menos entre dos de ellos. El acceso a la gama corre a cargo del nombrado motor de 4 cilindros, el SL 43. Tomado de, por ejemplo, el Clase A AMG, tiene 2 litros de cilindrada, 4 cilindros en línea y, en el caso del SL, entrega 381 CV. ¡381 CV de un 4 cilindros!. Además, se une con un sistema “mild hybrid” de 48 voltios con el que suma, puntualmente, 14 CV de un motor eléctrico y consigue la etiqueta ECO de la DGT. Si dejas a un lado tus prejuicios sobre un motor “pequeño”, y pocos clientes lo hacen porque el V8 más potente es el más vendido, esta versión te dará muchas alegrías. Las otras dos opciones vienen dadas por un mismo motor V8 de 4 litros de cilindrada, también con turbo, que entrega 476 CV, en el SL 55, o 585 CV, en el SL 63. Está claro que las emociones fuertes vendrán por uno de estos, especialmente el de 585 CV, pero no menospreciéis el tetracilíndrico. Todas las versiones pueden tener tracción a las 4 ruedas; en los V8 es de serie y el “pequeño”, opcional.

Prueba de conducción del Mercedes-AMG SL

Conducción

La versión que hemos probado del Mercedes-AMG SL es la más potente, denominada 63 4MATIC+. Es un coche que nos ha dejado una sensación agridulce tras conducirlo durante una semana en todo tipo de uso. Lo que nos produce el SL es la impresión de que le falta coherencia como producto que se dirige a algún tipo de público concreto. Como deportivo puro, no es brillante más allá de sus apabullantes prestaciones: le falta agilidad, le falta inmediatez, le sobra peso y no transmite la información suficiente al conductor como para que este experimente con confianza una conducción deportiva.

Como vehículo de lujo, le falta confort. Va tan duro de suspensión y tiene una dirección tan directa, que los viajes largos, aunque se puedan hacer bien, no se hacen con el confort que un Clase C ofrece. Ni a la misma velocidad, porque el ruido de la capota llega a hacerse molesto una vez se supera cierta velocidad.

Al final cumple una misión talvez menos orientadas al conductor puro y más hacia el poseedor de un coche de lujo exclusivo: es llamativo, bronco, tiene un sonido que impone y es capaz de acelerar como pocos coches en el mercado.

El tacto de conducción es extraño. Es un coche en el que hay detalles que chirrían porque no parecen puestos a punto por la misma persona. En el modo de conducción "Normal", el que se activa al arrancar el coche, el acelerador tiene un ajuste muy vago. Pese a la potencia del motor, para ganar velocidad hay que pisar en exceso el pedal del gas. La transmisión tiene un empeño casi enfermizo por llevar al coche en la marcha más larga posible (cosa que se entiende si lo que intentaron es homologar consumos "ajustados"), de manera que la potencia no brilla hasta que, de repente, se supera cierto umbral de presión y entonces el coche pasa de apenas responder a acelerar como un cosaco. Y en ese juego de pedal se encuentra el conductor habitualmente, jugando a no correr mucho ni poco sino a intentar fluir con el tráfico, cosa que se convierte en molesta de conseguir.

Si se usa alguno de los modos de conducción más deportivos el coche cambia de respuesta, se vuelve más inmediato, pero entonces lo que sobra es dureza en la suspensión. Es mejor usar un perfil personalizado y optar por la respuesta deportiva del motor y la transmisión, la amortiguación en posición "blanda" y la dirección en la posición normal, sin exceso de dureza.

El coche corre, ya lo hemos dicho, una bestialidad. Pero es difícil aventurarse a explotar todo ese potencial de aceleración en carreteras de curvas. Porque cuando nos acercamos a una curva, una cosa que siempre se agradece en un deportivo es tener suficiente referencia de lo que agarra y lo que frena el coche para atacar los vértices, apurar las frenadas y salir acelerando en el momento justo. Pero resulta que esa información no llega bien. El tacto del freno es impreciso, la dirección está muy filtrada y el peso del coche hace que se sienta permanentemente que los neumáticos luchan por mantener el agarre en cada curva. Así que no animan a ir más y más rápido, porque un error implica arrastrar el morro del coche por la tangente muchos más metros de lo deseado. Y si te pasas con el gas y llevas los controles desactivados, la trasera no redondea dulcemente, sino que produce una espantada repentina, brusca y que te pondrá fácilmente en apuros si no tienes suficientes manos para controlar un derrape. Al final, optas por ir rápido pero sin apurar, sin acercarte a sus límites, como sí harías de manera intuitiva en un Porsche 911 Cabrio o en un Audi R8 Spyder, que al lado del SL son dos bisturís de la conducción.

Consumo y emisiones

Además de las prestaciones, de las que os hablamos más abajo, los consumos también marcan diferencias importantes entre cada coche. El SL 43, que es el de cuatro cilindros, homologa un consumo medio de 8,9 l/100 km/h. Si miras a los V8, el SL 55 sube a 12,7 y el SL 63 no consumirá menos de 12,9 l/100 de media. Y lo cierto es que en uso diario esta cifra es la que verás habitualmente en el ordenador de viaje, y superior a poco que te pese el pie, cosa fácil con semejante potencia.

Prestaciones

Un SL de 381 CV tarda en pasar de 0 a 100 km/h 4,9 segundos y alcanza los 250 km/h. Los V8 tienen prestaciones superiores, con un 0 a 100 en 3,9 segundos el AMG SL 55 y 3,6 el 63. La velocidad máxima puede estar deslimitada y en este caso llega a 295 km/h en el SL55 y a 315 km/h en el SL 63.

Ayudas a la conducción

Nacido en 2021, el Mercedes AMG SL cuenta con todos los avances en sistemas de ayudas a la conducción y, salvo alguna excepción, son de serie. Aviso y mantenimiento en el carril, suspensiones controladas electrónicamente, control de crucero, asistente de aparcamiento, ruedas traseras directrices… Es un coche caro, pero, al menos, la seguridad ya va incluida.

Qué opinión tiene Carwow del Mercedes-AMG SL

El SL es un coche difícil de encasillar. Al final pensamos que encaja más con un perfil de comprador que quiere un coche que claramente aparenta lo que cuesta por su brutalidad en el diseño, lo exótico de materiales, componentes y combinación de colores, y que suena y acelera como pocos coches alrededor. No es un coche para aconsejar a un fanático de la conducción deportiva, porque en ese caso, quedará desencantado a poco que sepa evaluar la dinámica de un buen coche.

Actualmente la sexta generación del Mercedes AMG SL, presentada en el año 2021, se fabrica en Stuttgart, Alemania.

El Mercedes AMG SL es un coche deportivo descapotable de 2+2 plazas.

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En este coche, puedes elegir el color de la carrocería (12 colores) y el de la capota (3 colores). Para la carrocería, sin sobre precio, tienes una gran variedad: negro, dos tipos de azul, amarillo, plata y blanco. Con precios de entre unos 2.085 y 3.200 euros, aparecen 5 colores más, como algún tono más de gris y azul o rojo. Para la capota, tienes el clasico negro, rojo o gris.

Hay disponible un único acabado para cada motor, pero puedes “híper” personalizarlo con opciones.

El Mercedes AMG SL mide 4,70 metros de longitud, 1,91 m de ancho y 1,36 m de altura. Su distancia entre ejes es de 2,70 m y pesa, con motor V8, un mínimo de 1.970 kilogramos.

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