Disfruta el cambio de coche
Hemos participado en la onceava edición de la prueba de consumo de Suzuki Litros x Kilos, donde además de buscar la eficiencia de los coches, cada litro de combustible se transforma en comida para el Banco de Alimentos
Cuando se habla de consumo homologado, siempre queda la duda de hasta qué punto esas cifras se pueden reproducir en condiciones reales. En esta prueba nos hemos centrado justo en eso: ver hasta dónde pueden llegar el Suzuki Swift Mild Hybrid y el Vitara Mild Hybrid cuando se conduce con cabeza, en un recorrido real, con tráfico abierto y sin simular lo que serían unas condiciones óptimas.

Nuestro protagonista principal fue el nuevo Suzuki Swift Mild Hybrid, ya que fue con el coche que participamos. El Swift es un utilitario ligero, con motor tricilíndrico microhibridado de 82 CV y un planteamiento claramente orientado a la eficiencia. Sobre el papel homologa 4,4 l/100 km en ciclo mixto WLTP, pero en la práctica demuestra que hay bastante margen para mejorar esa cifra si se aprovecha bien su mecánica.
El Suzuki Vitara Mild Hybrid jugaba en otra liga. Más grande, más pesado y con tracción AllGrip, partía de un consumo homologado de 5,4 l/100 km. Aun así, el Vitara dejó claro que la eficiencia no es solo cosa de utilitarios urbanos. Con su motor 1.4 microhibridado, el mejor equipo firmó 4,1 l/100 km, una reducción del 24%, y la media general se situó en 4,4 l/100 km, muy por debajo de lo esperado para un SUV compacto.
Los consumos en la prueba
Durante el recorrido, el Swift se mostró especialmente sensible a una conducción suave y anticipativa. Aceleraciones progresivas, mantener inercias y frenar lo justo para favorecer la regeneración marcaron la diferencia. El mejor registro fue de 3,1 l/100 km, aunque lamentamos decir que no fue el nuestro, pero nos quedamos muy cerca con un consumo de 3,3 l/100. Tomando la referencia del consumo más bajo, hablamos de que supone casi un 30% menos que el consumo oficial, pero lo más interesante fue la regularidad: la media de todos los participantes se quedó también en 3,3 l/100 km, una cifra muy baja para un coche de este segmento en condiciones normales de tráfico abierto.

En ambos casos, la tecnología mild hybrid no hace milagros por sí sola, pero sí ayuda cuando se conduce con criterio. Son coches que no penalizan por intentar gastar poco y que responden bien a una conducción tranquila, algo que en el día a día se traduce en menos visitas a la gasolinera sin renunciar a un uso normal.
Conducir más eficientemente para ayudar más
Una vez puestos los números sobre la mesa, la prueba tenía un segundo objetivo: convertir ese ahorro de combustible en algo tangible más allá de las cifras. Cada litro que se dejaba de gastar se transformaba en kilos de alimentos de primera necesidad.

El resultado final fueron 3.009 kilos de alimentos, que se donarán al Banco de Alimentos de Madrid. No es la primera vez que se organiza esta iniciativa, y con esta edición ya se rozan las 42 toneladas donadas a lo largo de los años desde que se realiza la prueba.
Más allá de la parte solidaria, la prueba deja una conclusión clara: conducir de forma eficiente funciona, tanto en un urbano como en un SUV, y no requiere técnicas extremas ni sacrificar comodidad. Pero si ese esfuerzo en mejorar la eficiencia al volante sirve para ayudar a otros, mejor todavía.
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