Disfruta el cambio de coche
Una semana con un Tesla Model Y Standard Tracción Trasera es menos tiempo del que necesitas para entender el éxito de Tesla a nivel mundial.
Una semana y tu percepción sobre el coche eléctrico cambia, pero te das cuenta de que existen dos universos paralelos: el de los usuarios de coche eléctrico y el de los usuarios de Tesla. Y no son lo mismo.
El primer universo engloba todas las restantes marcas de coches eléctricos. Todas. Da igual si te gastas mucho o poco. Eso mejora o empeora la experiencia de uso en función de si el coche consume más o menos, carga más o menos rápido o si tiene los vicios y virtudes propios de cada marca. En la práctica te enfrentas a las mismas incertidumbres, el mismo escenario.

Sin embargo, Tesla te sitúa en un paradigma propio. Te puede gustar más o menos, pero es indiscutible que no hay nada parecido en el mercado y, en mi opinión, tampoco hay nada mejor a la hora de pasarse al coche eléctrico. Los años que lleva en el mercado no han permitido a otras marcas igualar la experiencia de uso que te ofrece Tesla gracias a que su ecosistema es un círculo virtuoso que mejora la vida del propietario. Pero no es todo.
Lo que hace imbatible al Tesla Model Y básico
Hay detalles técnicos que favorecen al Model Y Standard respecto al resto de la gama, que tiene una batería más grande y motores mas potentes. Y todo eso, antes de valorar qué te ofrece este coche, de generosa amplitud y maletero, por 40.970 euros.
Tesla confía en una batería “pequeña” de tipo LFP. Para quien no esté familiarizado con la química, estas baterías tienen la ventaja de que suelen envejecer bien porque toleran mejor cargas frecuentes al 100%. Aunque no la cargues así, encajan muy bien en uso diario urbano o mixto. A cambio, suelen rendir peor en frío y la carga rápida no suele impresionar tanto como en las versiones superiores. Y digo “suelen”, porque en la práctica, al tratarse de una batería de tamaño mediano, la realidad es que te encuentras con unos tiempos de carga irrisorios cuando viajas, con esperas de apenas 15 o 20 minutos y una autonomía práctica superior a los 300 km. Esto es gracias a que el consumo es bajísimo y la potencia de carga es muy estable: sueles ver entre 150 y 180 kW en la pantalla de carga un buen rato, y unas medias de 16 kWh/100 km que si le pisas se van, como mucho, a 20 o 21 kWh/100 km. La batería no es muy grande (60 kWh). Es una combinación sabia.
Viajando es donde Tesla da el do de pecho. En los consumos. En la experiencia de uso que te permite esta ventaja técnica frente a toda la competencia. No solo consumen poco sus coches, sino que son mucho menos sensibles al tipo de uso. La diferencia entre ir a 120 e ir rápido no te dispara el gasto de energía, como sí ocurre en la gran mayoría de eléctricos del resto de marcas. Esa sensación de tener margen de maniobra incluso cuando tienes prisa relaja cualquier esfínter.

El resultado práctico es que el Standard es un coche perfectamente lógico. No es el Model Y más brillante en viaje largo. Tampoco el más apetecible si valoras las prestaciones y el estatus que da un coche muy equipado y aparente. Pero es una compra tan racional, que te enfrenta al dilema de si todo lo demás es un capricho o una verdadera necesidad. Y lo dice alguien que viaja mucho y rápido, siempre.
Por qué Tesla sigue teniendo la mejor experiencia de uso en un coche eléctrico
Esta frase define mi objetivo cuando valoro un coche nuevo: tener la mente en paz. Cuando me siento dentro para probarlo y evalúo todo lo que percibo mientras conduzco. La paz mental que me transmite el uso del coche es mi particular tabla de medida para saber si me compraría un coche o no me lo compraría. Y, por supuesto, si lo recomiendo para otros compradores. Aquí entra todo: no solo si se conduce bien, con todo lo que ello implica. También si hay algo que crispe mis nervios, como un asistente intrusivo, un mando ingobernable, una pantalla con menús ilógicos o una iluminación interior que me distraiga.

En el Model Y mi paz era casi absoluta. Una red de Superchargers que te facilita el trayecto, gestionada con un navegador que estima oportunamente la cantidad de tiempo que vas a requerir en cada parada, dónde las vas a hacer y con cuánta energía vas a llegar al destino. ¿Y si quieres ir más rápido? El sistema de cálculo es tan preciso que deja en pañales cualquier otro rutómetro de otro coche eléctrico. Simplemente porque depende de una red de cargadores inconexa, cada una con su app y su política de precios. El navegador de Tesla es imbatible en precisión. Sabes que llegas siempre que él diga que llegas.
Incluso las carencias en un Tesla, son menos carencias. Muchos usuarios se quejan de que no dispone de Apple CarPlay. Yo discrepo, porque tal vez no sepan lo que eso conlleva. Cuando un eléctrico cualquiera (que no sea Tesla) tiene Apple CarPlay y lo usas, lo haces porque este sistema es mejor que el sistema multimedia del propio coche. Suple una carencia generalizada. Es una interfaz intuitiva, bien hecha y cómoda. Y te da acceso a Google Maps y, sobre todo, para mí, la valiosa Waze, con la que puedo planificar mis rutas y saber dónde se esconden los radares con un aviso preciso y un calculador muy bien afinado.
Pero tener Apple CarPlay implica que si quieres usar Waze, no puedes usar el navegador del coche, que es el que te calcula las rutas de carga. Y viceversa, si programas las rutas de carga en el navegador del coche, Waze no se puede activar. Emplear uno desactiva el otro. No sé el porqué.

En Tesla esto no ocurre. Como no hay Apple CarPlay, puedes activar Waze, bloquear la pantalla del teléfono y recibir sus alertas en el camino (obras, radares, coches averiados, atascos). Mientras, usas el navegador con los Superchargers programados. Cuando una alerta sea importante, tu teléfono, perfectamente orientado frente a ti en el cargador (no escondido en un rincón o bajo el reposabrazos), te alertará como complemento. Pero no tendrás que renunciar a nada. Puedes usar ambos simultáneamente. Y para todo lo demás, que suele ser Spotify… sólo tienes que iniciar sesión en tu Tesla. Así que sigues sin necesitar para ello Apple CarPlay.
Súmale a esto una pantalla con menús lógicos, que te lleva su tiempo aprender pero que no te estorba con diseños superfluos. Un habitáculo racional y razonado, con una visibilidad envidiable hoy en día, amplitud pese a lo oscuro de sus paneles. ¡Y esa tranquilidad de llegar al cargador, enchufar y marcharte sin abrir una aplicación ajena para activar la carga! En fin, que me ha encantado. Claro que tiene defectos, como los asistentes caprichosos, unos asientos mejorables o un maletero delantero cuya tapa parece la chapa de una caseta de obras, pero con los fallos garrafales que detecto hoy en día en coches de marcas incluso de lujo, me han parecido todo nimiedades.
Por eso, cuando un coche y un ecosistema están tan bien pensados, aportan soluciones que mejoran la vida, y la experiencia de uso se ve beneficiada, ganas un club de fans. Porque Tesla tiene sus pequeños defectos, pero nada le puedes reprochar como usuario de eléctrico frente a la competencia, que se estruja los sesos por acercarse a un entorno que te garantice esa paz mental. Eso es lo que pagas con un coche así: una experiencia completa.
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