Disfruta el cambio de coche
El Polo lleva décadas siendo uno de los utilitarios más vendidos de España. Y en Carwow los hemos puesto frente a frente con su propio hermano eléctrico. ¿Quién ganará este desafío?
El Volkswagen Polo es uno de esos coches que no necesitan presentación. Lleva décadas en el mercado español y sigue siendo una referencia en su segmento por razones muy concretas: es fiable, práctico y cuesta lo justo.
Pero Volkswagen acaba de complicarse la vida a sí mismo presentando el ID. Polo, un eléctrico que comparte nombre, espíritu y segmento con el de siempre, pero que lo desafía en casi todo. Hemos comparado ambos en diseño, mecánica, consumo, habitáculo, autonomía y precio para que puedas decidir cuál encaja mejor en tu vida.

Un diseño que marca diferencias
Lo primero que notas al verlos juntos es que son coches de épocas distintas aunque compartan el mismo nombre. El Polo de siempre mantiene una línea clásica y reconocible, con formas claras, rejilla frontal tradicional y un aspecto que, sin ser rompedor, tampoco envejecerá rápido. Muy fiel a Volkswagen.
El ID. Polo va por otro camino: frontal cerrado sin rejilla, líneas más limpias y fluidas, faros LED de diseño más futurista y una silueta que deja claro desde lejos que es un eléctrico. Es más moderno, sin duda, y se nota desde el primer vistazo. Aunque puede hacer que esa modernidad pierda personalidad. Aunque esto es cuestión de gustos.
Mecánica: el eléctrico manda desde los semáforos
Aquí la diferencia es evidente. El Polo de gasolina ofrece motores de entre 80 y 116 CV según la versión, con una conducción ágil y conocida que funciona bien en ciudad y en carretera. Es exactamente lo que esperas de un utilitario convencional bien resuelto.
El ID. Polo empieza donde el Polo termina: 116 CV en la versión de acceso, con versiones de 135 CV y 211 CV en camino, y una GTI eléctrica de 226 CV que supera en casi 20 CV a su equivalente de gasolina. Pero el número no es lo más importante: lo que marca la diferencia real es el par instantáneo del motor eléctrico, que hace que el ID. Polo se sienta más ágil y decidido desde el primer momento, especialmente en ciudad. Otra cosa es cuando nos llevamos el coche a carreteras reviradas, donde dejan de importar tanto los caballos y el polo de gasolina, al ser más ligero empieza a ganar puntos.
Consumo: el eléctrico promete sobre el papel, pero hay que confirmarlo en la calle
El Polo de gasolina consume entre 5 y 6 litros a los 100 kilómetros según la versión y el uso, una cifra razonable para su segmento. El ID. Polo declara entre 13,3 y 14,6 kWh cada 100 kilómetros, lo que en términos de coste por kilómetro supone una ventaja clara a largo plazo, especialmente si se carga en casa o en puntos de recarga baratos.
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Dicho esto, hay que ser honestos: esos datos son homologados y todavía no han sido contrastados en pruebas reales exhaustivas. La ventaja del eléctrico en consumo existe, pero su magnitud en el día a día habrá que confirmarla cuando el coche lleve más rodaje encima.

Autonomía: el Polo gana en distancia, el ID. Polo en coste por kilómetro
El Polo de gasolina puede recorrer entre 700 y 800 kilómetros con un depósito en conducción eficiente, lo que lo convierte en un coche sin complicaciones para los viajes largos. El ID. Polo ofrece entre 329 y 455 kilómetros de autonomía según la batería elegida, suficiente para el uso diario de la inmensa mayoría de conductores, pero que obliga a planificar las paradas de carga en trayectos largos.
Si haces muchos kilómetros de autopista o viajas frecuentemente a zonas sin infraestructura de recarga, el Polo convencional tiene una ventaja práctica real. Si tu uso es principalmente urbano o interurbano, la autonomía del ID. Polo no debería ser un problema.
Habitáculo: tecnología contra intuición
Por dentro, los dos coches reflejan filosofías distintas. El ID. Polo apuesta por un interior minimalista dominado por pantallas táctiles y superficies limpias, con materiales de mayor calidad y un acabado más contemporáneo. Es moderno y visualmente atractivo, aunque la apuesta por los controles táctiles en lugar de mandos físicos es una decisión que no gusta a todo el mundo. Habrá que ver cómo se resuelve en la práctica, porque en este aspecto lo tradicional no siempre es inferior.

El Polo de gasolina mantiene un salpicadero más convencional, con botones y mandos físicos que resultan más intuitivos para muchos conductores. El sistema de infoentretenimiento es moderno y funcional, aunque sin llegar al nivel tecnológico del ID. Polo. A cambio, la curva de aprendizaje es prácticamente inexistente.
Precio: 3.446 euros de diferencia que hay que rentabilizar
El Volkswagen Polo arranca desde 20.884 euros en España. El ID. Polo parte desde 24.330 euros. Son 3.446 euros de diferencia en el precio de salida que el eléctrico tendrá que recuperar vía menor coste de combustible y mantenimiento a lo largo del tiempo. Si haces muchos kilómetros al año y cargas en casa o en el trabajo, esa diferencia se amortiza antes de lo que parece. Si haces pocos kilómetros o dependes de cargadores públicos de pago, el cálculo es menos favorable.

¿Cuál te conviene?
Si buscas el coche más asequible de entrada, sin complicaciones y con la fiabilidad contrastada de años de historia, el Polo de gasolina sigue siendo una elección muy sólida. Si estás dispuesto a invertir algo más ahora para pagar menos a largo plazo y quieres la tecnología más actual en un utilitario compacto, el ID. Polo tiene argumentos de sobra para convencerte. La decisión, como casi siempre, depende de cómo usas el coche cada día.
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