Llega el invierno. ¿Cómo preparo mi coche para el frío y la nieve?

15 de noviembre de 2021 de

Aunque todavía falta algo más de un mes para que comience oficialmente el invierno, las temperaturas ya han caído con fuerza en casi toda España y con ellas han llegado las primeras heladas nocturnas y algunas ligeras nevadas ocasionales. Si te preguntas cómo preparar tu coche para la estación con el clima más duro del año y protegerlo de las inclemencias del tiempo así como prevenir accidentes de tráfico, en este artículo te damos una serie de consejos para que no sufras tanto por tu automóvil ni por tu seguridad. Anticiparse y ser precavidos es crucial.

Inspecciona los neumáticos o cámbialos por unos de invierno

Revisa que las ruedas de tu coche están en buen estado, es decir: que no tienen desperfectos, que el caucho luce correctamente y no está cristalizado, que la presión es la adecuada (la que indica el fabricante del vehículo en frío) y que el dibujo de la banda de rodadura y la profundidad de sus surcos es más que suficiente para garantizar el agarre (alrededor de 3 milímetros). La examinación de los neumáticos debe ser algo habitual por parte de cualquier conductor, pero cabe ampliar su reconocimiento en una época que exige más de sus prestaciones y adherencia.

Si no quieres correr ningún riesgo, especialmente si tienes pensado circular sobre carreteras susceptibles de convertirse en superficies resbaladizas (por ejemplo, puertos de alta montaña), es recomendable instalar unos neumáticos de invierno que, además de aptos para conducir sobre hielo y nieve, mejoran su comportamiento frente a los de verano cuando la temperatura del asfalto es inferior a 7 grados. Cada unidad cuesta entre 150 y 300 euros dependiendo del fabricante. Si tienes un presupuesto más reducido, puedes optar por comprar cadenas o fundas.

El sistema de iluminación y el parabrisas, protagonistas invernales

El alumbrado de tu coche y especialmente los faros delanteros son importantes todo el año, pero se vuelven fundamentales en invierno, cuando las condiciones climáticas no acompañan y existen menos horas de luz solar. Es por ello que te aconsejamos, ante posibles contingencias, cambiar las bombillas por unas nuevas si se trata de ópticas halógenas o de xenón. Al menos, es recomendable llevar material de reposición y sustituir al mismo tiempo los elementos de ambos faros cuando se funde uno de ellos, ya que la vida útil de dos bombillas idénticas es muy similar.

Al margen de que, por descontado, las luces del coche también deben están bien reguladas y ser lo suficientemente intensas (esto incluye a los pilotos traseros y más concretamente a las luces de freno y antiniebla), el parabrisas también es esencial en la seguridad a bordo de un automóvil en invierno. Comprueba que no tiene impactos o grietas de consideración que puedan terminar por partir el cristal debido a la diferencia térmica entre el interior y el exterior. Revisa también que las escobillas del limpiaparabrisas están bien y, de lo contrario, cámbialas pronto.

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Batería y líquidos, claves del correcto funcionamiento pese al frío

La variación de temperatura hace que la batería sufra y se vea afectada su capacidad y duración, lo cual se agrava con la gran cantidad de elementos que hacen uso de ella en un automóvil moderno (no sólo se trata del arranque). Inspecciona el estado de carga de este dispositivo durante el otoño mediante un multímetro (comúnmente llamado “tester”) o acude a un taller donde puedan llevar a cabo esta operación y recargarlo si está bajo de tensión. Si la batería tiene más de 5 años de antigüedad y/o en uso, sería conveniente sustituirla por una equivalente.

Algo parecido ocurre con los líquidos, cuyo volumen varía con las diferencias de temperatura. Son fluidos primordiales para el correcto funcionamiento de un propulsor de combustión. Con el motor frío y con el coche estacionado sobre una superficie llana, examina que los niveles del líquido refrigerante, el de frenos, el de aceite y el lavaparabrisas son los adecuados, reponiendo cualquiera de ellos si es necesario. Asegúrate de que añades el tipo de fluido que, en cada caso, recomienda el fabricante de tu automóvil. Si mezclas, comprometerás la fiabilidad del vehículo.

Otros consejos para que tu vehículo “sobreviva” al invierno

Aunque lo más importante ya ha quedado dicho, es recomendable que no te olvides de algunos puntos. Es el caso de las pastillas y los discos de freno, elementos de desgaste cuyo estado debe de ser perfecto para garantizar una frenada segura. También el de un pequeño botiquín que todo coche debería llevar en la guantera o el maletero con material higiénico básico, por no hablar de un amplio elenco de accesorios que te harán la vida más sencilla ante una nevada inesperada: rascador de hielo, guantes de goma, linterna, manta, alcohol etílico, comida, etc.

Por otro lado, si tu coche duerme en la calle, no dudes en adquirir una funda. Cuando la retires y lo arranques, hazlo un poco antes de lo normal y deja que el motor se caliente correctamente durante un minuto o dos. Con esto conseguirás que el climatizador funcione y desempañe los cristales antes de iniciar la marcha. Si circulas sobre carreteras con sal, lávalo a menudo con agua a presión para evitar la corrosión de los componentes más expuestos (esto incluye los bajos del vehículo). Extrema las precauciones, infórmate sobre el tráfico y mantén lleno el depósito.

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