Las averías más comunes del verano: consejos para la operación salida

Los talleres se saturan en verano por dos razones principales: el calor pasa factura a muchos componentes del coche y la operación salida de este 2021 hace que muchos conductores se preocupen, al menos una vez al año, del mantenimiento del coche. A ello se suma que el horario de verano limita las horas de trabajo disponibles y lo habitual es que muchos talleres cierren por las tardes, así que a estas alturas es posible que no encuentres cita para una revisión mecánica antes de meterte en carretera.

Por si acaso, aquí tienes algunas recomendaciones, además de las que da la DGT, para prevenir sustos antes o durante el viaje, en pleno atasco, especialmente pensando en los próximos días de julio y agosto de 2021. La operación retorno también será más tranquila si tomas estas precauciones. A fin de cuentas, no queremos ir al mecánico con la típica cantinela de “se enciende luz amarilla del motor” justo antes de salir de vacaciones.

Viajar durante las horas centrales del día en la Operación Salida del verano pone a prueba la refrigeración del vehículo.

Vigila el sistema de refrigeración del motor

Es el punto crítico de cualquier vehículo con motor de combustión, aunque los cada vez más habituales coches eléctricos también sufren problemas con las temperaturas elevadas, que afecta especialmente a la autonomía de la batería. Los puntos débiles del sistema de refrigeración de un coche con motor térmico son los termostatos (algunos llevan uno y otros dos), el radiador y la bomba de agua.

  • Termostato de agua: este componente es común a todos los coches. Es un dispositivo mecánico que abre y cierra el paso de refrigerante a través del bloque motor en función de la temperatura del líquido. Al tratarse de un elemento sometido a cierta corrosión y al desgaste mecánico, la avería más común es que se quede bloqueado, aunque con consecuencias muy diferentes: si se bloquea en posición abierta, el refrigerante pasa libremente. Esta avería se detecta fácilmente porque al motor le cuesta coger su temperatura de funcionamiento normal (la aguja oscila en lugar de quedarse quieta) o incluso desciende cuando la temperatura exterior es baja o estamos conduciendo en una cuesta abajo prolongada
  • Termostado del electroventilador: no todos los coches tienen ventilador eléctrico, aunque sí es más común conforme más modernos son. Puede ocurrir que el mando termostático falle y el ventilador no se active o aumente de velocidad cuando corresponde. En casos puntuales se puede notar que la temperatura del motor sube por encima de lo normal aunque es raro que llegue a la zona roja (con el temido testigo luminoso en la instrumentación) salvo en días de mucho calor. La reparación no suele ser costosa.
  • Ventilador: En este caso el coste de la avería sí es mayor, porque el ventilador generalmente requiere de una estructura completa adosada al radiador. Hay dos tipos: ventiladores eléctricos y ventiladores con embrague viscoso. Los primeros fallan por deterioro del rodamiento o por el termostato. El segundo tipo se suele averiar internamente: el mecanismo por el que el fluido interno hace girar las aspas se deteriora y el ventilador deja de actuar, lo hace a baja velocidad o se queda bloqueado.
  • Bomba de agua: es un elemento sometido a desgaste permanente. En cuanto arrancas el motor, las aspas de la bomba empiezan a girar y a mover el fluido por el circuito, y el fallo más común es que se deteriore el rodamiento que tiene. También a veces las aspas, si son de plástico, acaban erosionándose. La factura no suele ser elevada: entre 50 y 100 euros te resolverán la papeleta, aunque si te quieres ahorrar sustos: sustitúyela preventivamente junto al termostato de agua y tendrás otros cientos de miles de kilómetros de tranquilidad por delante.
  • Líquido refrigerante: revisar el nivel es algo básico que se debería hacer periódicamente, especialmente en coches con unos años y kilómetros encima. Una bajada del nivel indica que hay una fuga de refrigerante y, por tanto, que el circuito ha perdido su estanqueidad. Un goteo pequeño, generalmente por un manguito rajado, puede durar miles de kilómetros con un rellenado frecuente para reponer el líquido perdido, o derivar rápidamente en un motor gripado porque se rompa en pleno viaje y se vacíe todo el circuito. En tal caso, circular sólo unos pocos kilómetros sin percatarse de que la aguja de la temperatura se ha ido a la zona roja, puede costar una reparación de culata en el supuesto más favorable o directamente un motor completo. Mejor prevenir y reparar al primer síntoma de fuga.

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Aire acondicionado: ¿averiado o simplemente sin carga?

Cuando el aire acondicionado funciona pero enfría muy poco, lo normal es que necesite una carga de gas. Si falta gas es que hay una fuga, aunque puede que sea tan pequeña que el gas se mantenga dentro del circuito de un año para otro y por eso el sistema no deja de enfriar, aunque pierde mucha eficiencia. Si tienes que cargar el aire acondicionado, cuidado con las promociones de verano a bajo coste: el gas refrigerante es muy caro y se paga al peso.

Si nos acogemos a una oferta de carga de aire acondicionado barata, lo más probable es que nos recarguen una cantidad de gas inferior a la que nuestro vehículo requiere. El sistema enfriará, pero no todo lo que es capaz. Además, hacer al compresor de aire acondicionado funcionar con poca cantidad de gas puede causar, a largo plazo, una avería, porque el propio gas hace de lubricante. Una carga de aire acondicionado con la cantidad correcta de refrigerante no suele bajar de los 80 euros. Las ofertas más agresivas van de los 30 a los 50 euros, pero no son fiables.

Viajar con el aire acondicionado en buen estado mejora la seguridad al volante. El calor produce somnolencia.

Si el compresor está definitivamente averiado, la reparación es mucho más cara. Hay dos opciones habitualmente: instalar un compresor nuevo a estrenar, con lo que el precio puede ir de los 300 a los 800 euros; o instalar un compresor de sustitución, lo cual conlleva que el taller entrega nuestro compresor averiado como parte del pago, y nos instala un compresor antiguo pero reparado. En tal caso la reparación puede costar entre 150 y 250 euros, y es perfectamente válida porque estos dispositivos son muy robustos una vez arreglados.

Recuerda que el aire acondicionado es un elemento que no solo influye en el confort, sino en la seguridad. Viajar con una temperatura adecuada es crucial para mantener la concentración y evitar la somnolencia. Haz caso a estas recomendaciones: usa los aireadores para distribuir el aire por el habitáculo sin que incida directamente sobre los brazos y el torso, para evitar la fatiga prematura en los músculos. Los niños son los que más acusan el calor, así que garantizar que viajen bien hidratados y sin calor excesivo es un aliciente extra para no escatimar en que el sistema de ventilación del coche funcione de manera óptima. Si notas que sale poco aire aunque aumentes la intensidad del ventilador, revisa y sustituye el filtro del habitáculo: lo más probable es que esté muy sucio y esté obturando los conductos. Además, evitarás malos olores por el moho que se forma cuando está saturado de polvo y deshechos.

Cuidado con los neumáticos

La recomendación básica es la que más conductores incumplen incluso en plena operación salida veraniega: vigila las presiones de inflado con frecuencia. Entre los meses más cálidos y los más fríos del año la presión del neumático varía naturalmente por efecto de la temperatura. Un neumático con la presión baja es un peligro para los pasajeros: la temperatura interna aumenta por efecto del mayor rozamiento con el asfalto (que en verano es abrasador), favoreciendo los reventones o, en muchos casos, sin llegar a ese extremo, las deformaciones por exceso de temperatura en la banda de rodadura.

No solo la presión y la profundidad de la huella son importantes: también la antigüedad del neumático

Si tienes las ruedas envejecidas, el caucho agrietado se adhiere mucho peor a la carretera. En verano es menos común que llueva, pero según la región que recorras, puedes encontrar tormentas repentinas que descargan mucha agua en poco tiempo. Las ruedas viejas se agarran muy mal al asfalto en estas condiciones, a lo que se suma que el suelo suele estar sucio y cuando caen las primeras gotas el barrillo que se forma acaba siendo como jabón sobre la calzada. Por cierto, aquí tienes un vídeo al efecto…

¿Has pensado en hacer el viaje de noche?

Una fórmula que muchos conductores descartan para hacer más llevadera su operación salida es viajar de noche, o bien al anochecer o unas horas antes del amanecer. Si no tienes problemas de visión que te hagan muy incómodo viajar con oscuridad, es una opción excelente: evitas las horas de mayor calor, con lo que se reduce el consumo de carburante, no se caldea tanto el habitáculo y, sobre todo, evitas los atascos puntuales y las colas kilométricas que se forman cuando todo el mundo se lanza a la carretera en las horas centrales del día, en plena operación salida o retorno. La DGT aconseja escalonar la salida: hazle caso, para un buen consejo que dan que no consiste sólo en multar.

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