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- La marca del león rompe con el pasado e introduce la cadena de distribución y el turbo de geometría variable para recuperar la confianza del conductor.
Peugeot acaba de mover ficha en el tablero de la combustión tradicional con el lanzamiento del motor Turbo 100, una mecánica de tres cilindros que busca sacudirse los fantasmas del pasado. Este propulsor de tercera generación llega a los modelos 208 y 2008 con una arquitectura profundamente renovada donde el 70% de sus componentes son de nueva factura, destacando especialmente el abandono de la correa de distribución en favor de una cadena, una decisión técnica que apunta directamente a mejorar la percepción de robustez de la firma francesa en 2026.
El motor Turbo 100 no es una simple actualización, sino un rediseño casi integral que introduce un turbo de geometría variable y cadena de distribución para maximizar la fiabilidad y la respuesta en ciudad.

Adiós a la correa de distribución para mayor fiabilidad
La novedad técnica más relevante para el bolsillo y la tranquilidad del conductor es la adopción de una cadena de distribución. Este cambio estructural marca un punto de inflexión respecto a las mecánicas anteriores de la marca, buscando una durabilidad superior y una reducción drástica de las incidencias mecánicas a largo plazo.
Los ingenieros de Peugeot han rediseñado también el bloque de cilindros, los pistones y los segmentos para minimizar el consumo de aceite, un factor crítico en la longevidad de los motores modernos de baja cilindrada. Para respaldar esta apuesta por la fiabilidad, la marca ha sometido a esta mecánica a más de 3 millones de kilómetros de pruebas reales y 30.000 horas en banco antes de su llegada al mercado.
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Geometría variable para dominar el tráfico urbano
En el apartado prestacional, este bloque de 1.199 cm³ entrega 101 CV a 5.500 rpm y un par motor de 205 Nm disponible desde apenas 1.750 rpm. La gran diferencia en la experiencia de conducción diaria reside en su nuevo turbocompresor de geometría variable, una tecnología habitualmente reservada a motores de mayor potencia o ciclo diésel.
Este sistema permite que el motor respire con mayor agilidad a bajas vueltas, ofreciendo una respuesta inmediata al acelerador que facilita las incorporaciones y el serpenteo entre el tráfico sin necesidad de exprimir el régimen de giro.
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Ciclo Miller y alta presión para esquivar las restricciones
La eficiencia térmica es el otro gran pilar de este Turbo 100, que ahora funciona bajo el ciclo Miller. Al modificar los tiempos de apertura de las válvulas y aumentar la relación de compresión, Peugeot logra extraer más energía de cada gota de combustible.
A esto se suma un sistema de inyección directa que trabaja a una presión de 350 bares, optimizando la pulverización de la gasolina para reducir las emisiones contaminantes. Estas mejoras no solo tienen un impacto ecológico, sino que permiten a los nuevos 208 y 2008 cumplir con las normativas vigentes en marzo y mayo de 2026, respectivamente, manteniendo consumos competitivos frente a alternativas electrificadas.
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Menos visitas al taller y una garantía extendida de serie
El mantenimiento es otro de los puntos donde Peugeot quiere marcar distancias con la competencia. Con el motor Turbo 100, los intervalos de revisión se expanden hasta los 2 años o 25.000 km, eliminando la obligatoriedad de pasar por el elevador cada doce meses como ocurría anteriormente. Además, la marca integra estos modelos bajo el paraguas del programa Peugeot Care, lo que supone una garantía oficial que puede alcanzar los 8 años o 160.000 km.
Es una declaración de intenciones clara que busca recuperar la confianza del usuario final en la tecnología de combustión interna de la marca tras una época de incertidumbre para el grupo.
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