Disfruta el cambio de coche
En plena ofensiva eléctrica y bajo la presión china, el grupo automovilístico opta por reforzar el gasóleo en modelos clave, con especial impacto en la industria española.
En un momento en el que buena parte de la industria automovilística europea acelera hacia la electrificación total, Stellantis ha decidido adoptar una estrategia que rompe con la corriente dominante. El grupo mantendrá (y reforzará) la presencia de motores diésel en varios modelos de su gama europea durante los próximos años. Y esta decisión no es simbólica ni residual: tendrá impacto directo en el mercado español y, especialmente, en su industria.

El gasóleo parecía tener los días contados tras el Dieselgate y el endurecimiento progresivo de las normativas comunitarias. Hace apenas una década, los coches diésel superaban la mitad de las matriculaciones en Europa; hoy su cuota es muy reducida frente al crecimiento de híbridos y eléctricos. Sin embargo, la evolución normativa no siempre coincide con la realidad de uso de los conductores ni con las necesidades operativas de ciertos sectores profesionales. Y es precisamente en esa brecha donde Stellantis ve margen estratégico.
No todo el mundo necesita un eléctrico
Aunque la electrificación gana peso en turismos urbanos y compactos, no todos los segmentos pueden adaptarse al mismo ritmo. En el caso de los vehículos comerciales y de aquellos modelos pensados para grandes kilometrajes, la ecuación cambia. La autonomía real bajo carga, los tiempos de recarga, la infraestructura desigual y la presión sobre costes operativos siguen siendo factores decisivos para miles de empresas y autónomos.

Para quien recorre largas distancias cada día o necesita disponibilidad inmediata sin depender de puntos de carga, el diésel continúa siendo una solución práctica y económicamente previsible. Stellantis ha detectado que abandonar esta tecnología de forma abrupta podría suponer la pérdida de clientes antes de que la alternativa eléctrica esté plenamente consolidada en términos de autonomía, red y rentabilidad.
España, pieza clave en esta estrategia
El movimiento cobra especial relevancia en España por su dimensión industrial. Modelos como Citroën Berlingo, Peugeot Rifter y Opel Combo, fabricados en la planta de Vigo, seguirán ofreciendo versiones diésel dentro de la estrategia del grupo. No se trata de modelos anecdóticos, sino de vehículos esenciales para reparto urbano, servicios técnicos, pymes y familias que necesitan espacio y autonomía real.

Son coches que trabajan a diario, que transportan carga y que recorren cientos de kilómetros semanales. En ese escenario, el equilibrio entre consumo contenido, repostaje rápido y autonomía elevada sigue favoreciendo al gasóleo frente a muchas alternativas eléctricas actuales. Mantener estas mecánicas no solo responde a una lógica comercial, sino que refuerza la estabilidad productiva de una de las factorías más importantes del país.
Una respuesta “indirecta” a los coches chinos
Mientras los fabricantes chinos aterrizan en Europa y se consolidan en nuestro mercado con una oferta eléctrica muy agresiva en precio y equipamiento, Stellantis apuesta por cubrir un nicho que otros están abandonando. No se trata de frenar la electrificación ni de cuestionar su papel futuro, sino de mantener una alternativa competitiva en segmentos donde la demanda real aún no se ha desplazado completamente hacia el enchufe.

En un mercado cada vez más saturado de SUV eléctricos y modelos híbridos enchufables, ofrecer una opción eficiente para grandes desplazamientos puede convertirse en un elemento diferenciador. Especialmente cuando el parque móvil europeo sigue siendo mayoritariamente térmico y la transición se desarrolla de forma gradual, no inmediata.
Diésel adaptado a nuevas exigencias
El regreso del diésel no implica volver a mecánicas del pasado. Las futuras motorizaciones deberán adaptarse a normativas más estrictas como Euro 7 y mejorar todavía más en eficiencia y control de emisiones. Además, no se descarta que parte de esta nueva generación incorpore electrificación ligera para reducir consumos y cumplir objetivos medioambientales.

Más que un paso atrás, la estrategia parece orientada a una convivencia tecnológica durante el periodo de transición. Un puente entre la realidad actual del mercado y el horizonte eléctrico que marca la regulación europea para la próxima década.
Cuando la industria pisa el freno en medio de la electrificación
La industria del automóvil atraviesa uno de los mayores cambios de su historia reciente. Las inversiones en electrificación son millonarias, pero la rentabilidad aún no es homogénea en todos los mercados ni segmentos. Stellantis, como otros grandes grupos, busca equilibrio entre regulación, sostenibilidad financiera y demanda real del cliente. De hecho, la electrificación total ha sido revocada desde Europa y quizá las marcas y grupos como Stellantis ven en esto una nueva oportunidad para la motorización térmica diésel.
En ese contexto, mantener el diésel en modelos concretos puede interpretarse menos como rebeldía y más como realismo estratégico. España, por su peso industrial y por el perfil de su parque móvil, será uno de los países donde esta decisión se percibirá con mayor claridad en los próximos años.

La decisión de Stellantis cobra más sentido si se analiza el contexto real del mercado europeo y español. Aunque el coche eléctrico crece año tras año, su penetración en el parque móvil sigue siendo reducida. El grueso de los vehículos en circulación continúa siendo térmico, y en segmentos como el comercial ligero el cambio es aún más lento.
Para entender mejor el escenario actual, esta es la fotografía comparativa:
| Aspecto | Diésel actual | Eléctrico actual |
|---|---|---|
| Autonomía real en uso intensivo | Alta y constante | Variable según carga y temperatura |
| Tiempo de “repostaje” | 5 minutos | 30 min – varias horas |
| Infraestructura | Muy extendida | En crecimiento, aún desigual |
| Coste inicial | Generalmente menor | Superior en la mayoría de segmentos |
| Coste por km | Competitivo en largas distancias | Muy bajo en uso urbano |
| Ideal para | Profesionales, largas rutas, carga | Ciudad, trayectos cortos, flotas urbanas |
| Impacto industrial en España | Muy relevante | En desarrollo |
El futuro apunta claramente hacia la electrificación, pero el presente muestra una convivencia tecnológica inevitable. En ese espacio intermedio es donde Stellantis ha decidido posicionarse.
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