Disfruta el cambio de coche
Este Dacia E-Family no existe. Es un render de Carwow imaginando el eléctrico compacto con puertas correderas que la marca rumana debería fabricar para completar su gama por debajo del Jogger. Menos de 4,3 metros, cinco plazas, autonomía real de familia y un precio de partida por debajo de los 28.000 €.
Dacia está en su mejor momento en España. El Sandero lleva liderando las matriculaciones desde 2013, acaba de estrenar motor híbrido y el Duster sigue arrasando en el segmento de los SUV asequibles. Pero hay un hueco enorme en la gama, y llevamos meses dándole vueltas: no hay ningún monovolumen eléctrico compacto en el mercado español que combine espacio real de familia, puertas correderas y un precio decente.

Ni de Dacia ni de nadie. Así que hemos hecho lo que hacemos cuando echamos algo en falta: imaginarlo. Estos renders muestran cómo sería el Dacia E-Family, un coche que no existe pero que de hacerlo creemos que curbiría muchas necesidades del mercado.
Por qué el mercado necesita este coche
Miremos las opciones que tiene hoy una familia española de cuatro personas que quiere pasarse al eléctrico sin dejarse un riñón. Puede comprar un SUV eléctrico compacto tipo Peugeot e-2008, Jeep Avenger o Hyundai Kona Eléctrico, pero renuncia a espacio útil real los SUV pequeños engañan mucho con las líneas de techo caídas y los maleteros de 350 litros que en ocasiones son poco funcionales.
Otra opción es tirar de un eléctrico más grande tipo Kia EV3 o Volkswagen ID.3, pero se planta en los 35.000 €. Y puede olvidarse del eléctrico y comprarse un Dacia Jogger híbrido por 21.000 €, que es lo que muchas familias acaban haciendo. Lo que no puede hacer es comprarse un monovolumen eléctrico compacto y práctico por menos de 30.000 €. Sencillamente, no existe.
Y sí, sabemos lo que están pensando muchos. Que los monovolúmenes están muertos, que ya nadie los quiere, que todo el mundo compra SUV… Pero ese discursi se acaba cuando necesitas funcionalidad. Cuando el coche lo tienes que usar todos los días para llevar niños al cole, cargar la compra, meter la sillita del bebé sin desencajarte la espalda y hacer viajes largos con el maletero lleno hasta arriba, un monovolumen bien resuelto sigue siendo el formato más lógico del mundo. Y Dacia, que renunció hace tiempo al Lodgy, tiene la fórmula para volver a traer un monovolumen asequible.
Diseño: cómo lo hemos imaginado
Los renders parten del lenguaje visual actual de Dacia, el mismo que estrenaron con el nuevo Duster y que se ha consolidado en el Bigster y en el Sandero actual. Faros LED estrechos y horizontales unidos por una franja oscura que atraviesa el frontal con el logo Dacia centrado. No hay parrilla porque no hace falta —el motor eléctrico no la necesita— y esto ya lo hemos visto en el Dacia Spring.
La silueta es donde el E-Family se separa de todo lo que Dacia hace ahora. En vez de la forma de crossover elevada que domina la marca, nos hemos imaginado una carrocería más vertical, con capó corto, línea de techo alta y ventanas grandes. Menos de 4,3 metros de largo, significativamente más corto que los 4,55 metros del Jogger, pero con proporciones pensadas para que dentro quepa más que en cualquier SUV de su tamaño.

La clave del diseño, y la razón por la que este coche tendría sentido de verdad, son las puertas correderas traseras. Cualquiera que haya tenido que sentar a un niño en una silla de coche en el aparcamiento de un centro comercial sabe exactamente por qué esto importa. En un párking de calle a media mañana un lunes, o delante del colegio a las nueve, una puerta corredera es la diferencia entre entrar al coche con dignidad o rezar para que el vecino no haya aparcado demasiado cerca. No es un capricho: es calidad de vida.
Cómo se posicionaría respecto al Jogger
El Jogger es un producto brillante y lo tenemos clarísimo, pero no es el mismo coche. El Jogger es la respuesta de Dacia para quien necesita hasta siete plazas por menos de 22.000 €, es más largo y está enfocado a familias grandes o al uso mixto ciudad-carretera. El E-Family sería otra cosa.
Lo hemos imaginado con cinco plazas fijas, una longitud claramente menor que la del Jogger, puertas correderas traseras en lugar de puertas convencionales, tracción delantera y batería debajo del suelo. En vez de competir con el Jogger, complementaría la gama por debajo.
El Jogger seguiría siendo el familiar grande y barato de largo recorrido. El E-Family sería el eléctrico urbano familiar, más ágil de aparcar y más limpio en ciudad, pero con una habitabilidad que ningún SUV del mismo tamaño podría igualar.

Interior: lo que importa cuando necesitas espacio
Aquí nos hemos permitido soñar un poco, pero siempre dentro de lo que Dacia haría de verdad. Nada de pantallas gigantes, cuero premium ni ambientación en 64 colores. El interior del E-Family tendría que ser lo que Dacia sabe hacer mejor que nadie: plásticos robustos y fáciles de limpiar, muchos huecos portaobjetos, textiles resistentes y un enfoque totalmente racional del espacio.
Cinco plazas cómodas, banqueta trasera deslizable para elegir entre más espacio para pasajeros o más maletero, suelo de carga plano con la banqueta abatida, muchos anclajes Isofix, y —crucial— un maletero real. En un monovolumen con carrocería vertical y batería bajo el suelo, se podrían conseguir tranquilamente entre 500 y 600 litros con las plazas ocupadas, cifras que la mayoría de SUV eléctricos del mismo tamaño ni sueñan.

En materia de tecnología, un salpicadero funcional con soporte para móvil integrado, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, botones físicos para el clima y una pantalla táctil pequeña pero decente. Punto. Es exactamente lo que Dacia hace en el Sandero actual y no hay razón para hacerlo distinto aquí.
Motor y batería: lo justo, no lo máximo
Un Dacia eléctrico familiar no necesita 200 CV. Nadie compra un Dacia para hacer arrancadas en semáforos y quien lo hace, se equivoca de marca. Nos hemos imaginado dos versiones: una de acceso con unos 100 CV y batería de aproximadamente 45 kWh para uso urbano intensivo, y una versión de mayor autonomía con unos 130-140 CV y batería en torno a los 55-60 kWh para familias que además hacen viajes.
Con esas capacidades, y aceptando que un monovolumen con carrocería alta tiene peor aerodinámica que un sedán, las autonomías realistas estarían entre 250-300 km para la versión pequeña y 330-400 km para la grande en ciclo WLTP. En uso real, un buen 20% menos en autopista y algo mejor en ciudad. Suficiente para el 95% de las familias españolas la mayor parte del año.
La carga rápida tendría que llegar como mínimo a 100 kW en corriente continua para que un viaje a la playa en agosto no se convierta en una tortura, y 11 kW en corriente alterna de serie para carga doméstica. Nada excesivo, pero sí lo suficientemente competente para no quedarse corto frente a rivales.

El precio: la única cifra que decidiría si tiene sentido
Aquí está el todo o nada del proyecto. Un Dacia E-Family solo tendría razón de ser si costase claramente menos que el resto de eléctricos familiares del mercado. Con el Sandero Hybrid ya en 19.890 € y el Duster híbrido rondando los 22.000 €, la marca tiene un margen muy estrecho para posicionar un eléctrico sin canibalizar sus propios superventas.
Nos parece razonable un arranque en torno a los 27.000-28.000 € para la versión de acceso, con batería pequeña y equipamiento Essential, y un tope de gama sobre los 33.000-35.000 € para el acabado Extreme con la batería grande. Sería más caro que un Sandero Hybrid, sí, pero unos 5.000-8.000 € más barato que casi cualquier eléctrico familiar del mercado con espacio comparable. En un mercado donde el eléctrico medio ronda los 40.000 €, esa diferencia es la que separa el “algún día” del “vale, este me lo compro”.

Y sobre plataforma, Dacia lo tiene bastante fácil: el grupo Renault ya tiene la plataforma AmpR Small del nuevo Renault 5 y del Renault 4 E-Tech, así que la ingeniería base ya existe. Solo hay que aplicar el manual Dacia: simplificar, abaratar y priorizar lo útil sobre lo bonito.
Por qué creemos que este coche debería existir
El Dacia E-Family que hemos imaginado no es una fantasía ni un ejercicio de estilo. Es el coche lógico que le falta al mercado español. Un eléctrico familiar de verdad, no un SUV con pretensiones familiares. Un monovolumen compacto sin complejos, con puertas correderas porque son útiles y con un precio que las familias puedan justificar sin tener que hipotecar el verano.
Dacia lleva demostrando quince años que se puede ganar mucho dinero haciendo coches que no intentan ser cool sino sencillamente útiles. Y en un momento en el que casi toda la industria está enfocada en fabricar SUV eléctricos de 40.000 € que la mayoría no puede permitirse, tendría todo el sentido del mundo que la marca rumana volviera a hacer lo que mejor sabe: coger un formato que todos los demás han descartado y demostrar que sigue teniendo sentido.
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