Pruebo el Audi A3 Sedan TDI y me doy cuenta de lo fácil que era viajar antes

Mario Garcés
Manager Editor
9 de marzo de 2026

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¿Para quién es interesante uno de los pocos sedán que quedan en el mercado con una configuración clásica: motor TDI, cambio manual y potencia sin estridencias (116 CV)? Entre decenas de novedades eléctricas, aún quedan compañeros de viaje non-stop.

Ir a contracorriente, a veces, te garantiza un foco de atención por fijarte en lo que ya no está de moda. Sobre todo, si alguna vez lo estuvo y sigue resultando una fórmula muy satisfactoria. Estoy hablando de las clásicas berlinas ruteras. Coches con carrocería sedán, motor diésel, tamaño medio y equipamiento sin estridencias.

Cuando me entregaron las llaves del Audi A3 Sedan en color “Verde Distrito” y abrí la puerta, me sentí como si saludase a un viejo conocido. Se trataba del único coche con cambio manual que quedaba en toda la flota de prensa de Audi. Y, probablemente, también el coche con menos potencia de aquel garaje: 116 caballos de su sobredimensionado motor 2.0 TDI. Entre tanto eléctrico como pruebo en la actualidad, pareciera que alguien se hubiese dejado olvidado aquel coche en el configurador de la marca.

Pero ahí estaba yo, enfrentado a la autovía para mi viaje de rutina de casi 600 kilómetros. A bordo de una berlina compacta del tamaño de un coche familiar hace no mucho tiempo. Con pedal de embrague, una capacidad de aceleración que no impresiona a nadie y un ruido de motor que parecía de otra época. Porque el motor TDI sigue sonando a lo que es, 30 años después del boom comercial que vivió a mediados de los 90.

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Range Anxiety… ¿qué es eso?

La conocida como ansiedad por autonomía es un síndrome que padecen algunos conductores que viajan con frecuencia con coche eléctrico. Unos en silencio, otros con sumisión. No diré que todos, porque hay quien no ve alterada su manera de cubrir muchos kilómetros, viajando a ritmo tranquilo y haciendo varias paradas en el trayecto. Pero para los que nos gusta viajar ligero, para los que consideramos progreso la velocidad, un eléctrico no es la mejor manera de salvar grandes distancias, porque se produce un intercambio de tiempo por dinero: la primera carga, la que se hace en casa, es la que te genera un mayor ahorro.

Luego, la cosa se iguala e incluso se encarece respecto a un TDI como este Audi si usas muchos cargadores rápidos. Pero, sobre todo, te ves obligado a parar un rato considerable cada 300 kilómetros (a veces, menos, si la batería no es grande o el coche es ineficiente). Y dos de esas paradas te pueden alargar un viaje de 600 tranquilamente una hora y media, porque generalmente no quieres llegar a destino en reserva, sino tener margen para poder moverte. Esa frecuencia de carga te genera (al menos, a mí) una tendencia a estar pendiente de la autonomía y del consumo para confirmar que tu previsión se cumple, y que llegas al cargador que tienes programado en el navegador sin problemas.

Con el Audi A3 Sedan TDI esa rutina no existe la mente. Lo que te permite una berlina como esta es la despreocupación más absoluta de la aguja del combustible. Sabes que se mueve despacio incluso cuando te pesa el pie porque estás deseando llegar a casa y aceleras. Y aquí no estoy incitando a correr, sino constatando un hecho: a quienes hacemos muchos kilómetros y nos gusta conducir, el ritmo nos lo marca el ánimo en el cuerpo, y nos lo frena la presencia de radares… o hace lo que puede.

Un viajero veloz y competente

Eso es lo que consigues con un sedán como este. Una especie de socio del que te puedes fiar siempre. Porque, además, Audi ha perfeccionado todo lo que ha podido la respuesta del motor. No hay atisbo de brusquedad: la voluntad de este 2.0 TDI se hace sentir en cómo arranca con vigor desde parado, desplaza la (hoy en día) ligera carrocería del A3 sin aparente esfuerzo y mantiene velocidades de crucero de tres cifras con desahogo aunque vengan cuestas pronunciadas. Jamás te pegará al asiento, pero tampoco te sentirás inframotorizado como podrías esperar de sus 116 caballos. El aislamiento también es otro rollo respecto al pasado. El motor sólo se oye con claridad en frío y a velocidad de aparcamiento. Una vez en marcha te olvidas de que está ahí, porque ni es ruidoso ni vibra.

Es un motor lleno, que se nota que tiene cilindrada de sobra. Y tiene un consumo de risa: si cumples con los límites legales te mueves en torno a los 4,5 o 5 litros de gasoil a los 100 km. Y si te pesa el pie y le estrujas, no sube de 7,5 litros. Un depósito de 45 litros como este te permite 900 kilómetros sin preocupaciones. Es decir, cruzarte la península parando sólo donde a ti te apetezca. Y eso, hoy en día, no te lo hace ningún SUV híbrido de precio parecido, salvo que te propongas algún reto de consumo a ritmo de tortuga.

¿Para quién es este Audi A3 Sedan TDI?

Para gente que viaje mucho y haga trayectos largos, vaya sola o con mucha compañía. No va sobrado de espacio pero es suficiente para cuatro adultos, está bien distribuido y el maletero es el que es: 425 litros que no los compromete ninguna batería de hibridación, porque el A3 Sedan TDI de 116 caballos tiene etiqueta C. Haz números con cuidado. No es barato pero es eficaz, 32.627 euros de precio en la oferta más baja disponible en Carwow.

Ten en cuenta la devaluación si piensas en su reventa, porque los TDI están en declive. Un eléctrico de este precio te hace 300 kilómetros en autovía, y estoy pensando en coches del estilo del KIA EV3, con el que te puedes olvidar de viajar rápido si quieres mejor autonomía. Piensa más en un Tesla Model 3, y te irás por encima de los 350 km reales si sueles viajar “ligerito”.

Configura un Audi A3 Sedan TDI

También te advierto una cosa a favor del A3: es de los pocos modelos de la gama Audi cuyo interior se libra de las estridencias más recientes. Porque lo del nuevo A6 e-tron es impropio de Audi: luces por todas partes, plásticos que no valen lo que cuestan y un festival de pantallas que no solucionan lo que sí consigue Tesla, que es una integración perfecta con el entorno tecnológico del coche eléctrico. El habitáculo del A3 Sedan conserva mandos para el climatizador, un aspecto ordenado y de austeridad germánica y los acabados que esperas de su precio.

La unidad que probé tenía el equipamiento S-Line, con llantas de 18 pulgadas y accesorios deportivos. No es santo de mi devoción y no te lo recomiendo para un coche así, porque ganas una agilidad que te aporta un beneficio marginal a costa de crispar un poco el comportamiento y perder finura. En acabado Advanced lo veo más equilibrado para su potencia y enfoque, pero si te gusta el look deportivo, pues adelante. Sigue siendo un gran coche al estilo old school.

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