Disfruta el cambio de coche
Hablamos con Javier García-Gallardo, Head of Zeekr Design Shanghai, sobre diseño, lujo, calidad industrial y las diferencias entre China y Europa.
Hablar con Javier García-Gallardo, Head of Zeekr Design Shanghai, sirve para entender algunas de las tendencias de diseño en el mercado actual del automóvil. Javier tiene sólo 35 años, pero está a la cabeza de un departamento en cuya responsabilidad recae nada menos que la imagen de marca que Zeekr transmite al mundo. Meritorio, sin duda.
¿Por qué la gente tiene la sensación de que todos los coches se parecen entre sí?
Una de las primeras ideas que me transmite Javier es que resulta cada vez más difícil hacer coches completamente diferentes en la actualidad. No es solo una cuestión de falta de imaginación o de que todos los fabricantes sigan las mismas tendencias. La seguridad, la aerodinámica, los crash test y la protección de peatones condicionan mucho las formas de la carrocería. Si una marca quiere conseguir cinco estrellas Euro NCAP, hay ángulos, alturas, proporciones y soluciones de diseño que sencillamente no puede ignorar.

A partir de ahí, Zeekr, como la mayoría de marcas, procura crear un lenguaje propio. Es una marca muy joven, con menos de una década de recorrido, que ha ido evolucionando desde sus primeros modelos, con un enfoque más joven y progresivo, hacia coches más maduros y de aspecto premium. Javier explica que esa evolución se ve bien al comparar modelos como el 001, una berlina grande, con otros más recientes o ambiciosos, como los SUV 8X y 9X. El 7X, un SUV mediano, tiene un enfoque más deportivo, mientras que los 8X y 9X buscan generar una sensación de confort y lujo más marcada.
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En esa búsqueda de identidad, Zeekr quiere que el frontal tenga un papel clave. La marca trabaja para que la parrilla y la firma luminosa delantera de doble línea sean elementos reconocibles en sus próximas generaciones de producto. Es una forma de construir imagen de marca en un momento en el que muchos coches parten de condicionantes técnicos muy parecidos.
China y Europa ven los coches de forma muy distinta
La conversación se mantiene interesante al hablar de las diferencias entre China y Europa. Javier lo resume en dos ideas principales: tamaño y confort. En China se valoran más los coches grandes, con mucho espacio en las plazas traseras y soluciones pensadas para que los pasajeros viajen con el máximo confort. Allí funcionan muy bien las versiones de batalla larga y los interiores con asientos más versátiles o retráctiles. Esto es debido a que “sobra espacio”, con carreteras y avenidas amplias, y aparcamientos generosos.
En Europa, en cambio, el cliente suele buscar coches menos grandes y más fáciles de encajar en el uso diario. También valora más un maletero voluminoso que ciertas soluciones de flexibilidad interior pensadas para las plazas traseras. Por eso Javier deja claro que la ambición de Zeekr no es traer todos sus modelos a Europa. Hay coches que tienen mucho sentido en China, pero que no encajarían igual aquí.
Por supuesto, cambian los gustos en diseño exterior. En China a los clientes les gustan los cromados, las decoraciones llamativas y una imagen que no pase desapercibida. Va con su cultura. En Europa, por lo general, se busca algo más discreto, con colores menos estridentes y acabados más sobrios. Esa diferencia se nota especialmente en colores y materiales, uno de los campos donde Zeekr más adaptará sus coches a cada mercado.
En el interior ocurre algo parecido, aunque tengo la sensación de que las marcas chinas le tienen bien cogida la medida al cliente europeo y van a jugar la baza que explotan en su propio mercado. Javier me explica que en China el cliente es muy sensible a la calidad percibida y, sobre todo, a la presencia de plásticos. No quiere verlos. En Europa también se valoran los buenos materiales, pero quizá se acepta mejor una solución más funcional si el conjunto está bien resuelto. En los briefings de producto se trabaja con cuero, napa, tejidos y materiales con cierto componente reciclado, pero siempre ajustando el enfoque al mercado al que va dirigido cada coche.

Un detalle interesante es que Zeekr sigue apostando por botones físicos en algunas zonas clave. No todo queda integrado en la pantalla. La marca mantiene mandos bajo la pantalla, en la consola central y en las puertas, algo que Javier considera importante para el uso diario. Yo lo agradezco porque cambio mucho de coche, y es un incordio tener que buscar el control de los asientos eléctricos a través de menús en la pantalla, pero entiendo que hay gente a la que le fascina el minimalismo extremo de otras marcas.
La tecnología de fabricación china depende de cada marca, pero está al nivel de las mejores
También hablamos de calidad industrial. Javier considera que, al menos en Zeekr, la capacidad tecnológica y de producción está ya al nivel de los fabricantes premium europeos o incluso por delante en algunos aspectos. Matiza que no todas las marcas chinas están en ese punto, porque hay procesos complejos, como el mecanizado de precisión o los ajustes de carrocería, que no todos dominan igual.
Conseguir determinados ángulos en la chapa requiere de prensas y de procesos metalúrgicos que son costosos. Pero en coches de precio alto, donde se puede invertir más en acabados, precisión y materiales, la diferencia con Europa se ha reducido mucho. La distancia entre paneles de carrocería en estos fabricantes de lujo deja en evidencia a cualquier coche de precio equivalente de alta gama europeo. Lo siento, pero es así.
Esta evolución tiene una consecuencia directa: en China, las marcas premium locales ya están captando clientes que antes compraban marcas europeas. Javier lo ve claramente en modelos como el Zeekr 9X, pensado para un comprador que puede venir de Mercedes o BMW y que busca refinamiento y puede pagarlo.
También hay cambios en las carrocerías. Aunque los SUV siguen creciendo y Javier cree que todavía tienen recorrido, en China sigue aumentando el interés por las berlinas grandes, de más de cinco metros. Es un tipo de coche que en Europa parece haber perdido fuerza, pero que en China todavía puede tener mucho futuro como producto de representación.
El coche más global de Zeekr, según Javier, es el 7X. Es el modelo que mejor puede funcionar en distintos mercados porque combina unas proporciones ajustadas, enfoque premium y posicionamiento válido para muchos países. Desarrollar un coche “global” no significa hacer un único producto para todos, sino encontrar un equilibrio entre lo que esperan clientes muy distintos.
La conversación también dejó un apunte más personal. Cuando le preguntamos a Javier qué coche le habría gustado diseñar, eligió el Ferrari F40. Es curioso, porque se trata de un automóvil particularmente extremo en cuanto a diseño. Pero Javier mantiene amistad con Matteo Fioravanti, hijo de Leonardo Fioravanti, uno de los nombres ligados a algunos de los Ferrari más icónicos, y esto le genera lazos particularmente fuertes con un diseño que a los de nuestra generación nos cautivó cuando éramos niños.
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