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¿Por qué no me arranca el coche? Motivos y soluciones

2 de agosto de 2022 de

Tener que salir por un motivo importante y que el coche no arranque. Entonces surge la típica pregunta frente a lo que parece una obviedad: “Pero si tiene batería, ¿por qué no arranca?”. Y la realidad es que todo era relativamente sencillo de “diagnosticar” cuando los coches tenían una electrónica básica, sin apenas complicaciones: podía ser la batería, o algún problema con el bombín de arranque, o que simplemente al coche le costase arrancar pero que finalmente lo hiciese.

Hoy en día, y en coches fabricados con posterioridad al año 2000 (momento en el que el multiplexado se hizo común y las centralitas electrónicas invadieron cada rincón del automóvil), conocer la razón por la que un coche no arranca ya no es cuestión de descartar un par de motivos o tres. Con frecuencia hay que conectar el sistema de diagnosis del vehículo y depurar los códigos de avería hasta conocer la causa. Algunos de estos problemas están relacionados con la fiabilidad de algunos modelos o marcas, aunque es raro que se dé en coches nuevos.

Motivos por los que un coche se para en marcha

Es distinto que un coche se pare en marcha a que no arranque desde el principio. Las causas pueden ser comunes, pero generalmente para pararse mientras circulamos solo unos pocos motivos suelen concurrir.

Falta de combustible

Llamada comúnmente “la avería de los tontos”, a menudo ocurre por apurar la reserva de combustible más allá del “yo conozco mi coche”.

Cómo identificarlo:

La forma de pararse suele empezar con algún pequeño tirón mientras circulamos (que no tienen nada que ver con la vibración del volante), porque la bomba de combustible hace vacío. En cuestión de segundos o minutos los tirones se hacen bruscos y rápidos hasta que el motor se detiene.

Qué hacer:

Evidentemente, poner combustible. Con algún pero. Si el coche es antiguo, es conveniente hacer un cambio de filtro de combustible, ya que se puede atascar con facilidad si los sedimentos del depósito se han colado en el circuito al vaciar el tanque. Si se trata de un motor diésel de cierta antigüedad es necesario cebar el circuito de combustible, algo que generalmente hace un mecánico para extraer el aire. De lo contrario es muy difícil que arranque. Los coches de gasolina no tienen ese problema y suelen arrancar fácilmente al segundo o tercer intento.

Problema con el alternador

Es menos habitual que el coche se pare porque la batería se descargue. Pero es síntoma de una avería relativamente común en coches con alto kilometraje: el alternador no carga.

Cómo identificarlo:

Generalmente se enciende el testigo rojo de la batería. En coches antiguos esta luz puede parpadear o aumentar y disminuir de intensidad. En coches modernos, puede ocurrir que empiecen a encenderse testigos de avería aleatorios y sin aparente relación con el motivo real. Esto es debido a que, al disminuir la tensión del circuito eléctrico, algunas centralitas o sistemas del coche envían una señal de avería de forma automática.

Qué hacer:

Rara vez hay que sustituir la batería, salvo casos en los que ya esté deteriorada y no recupere la carga. Lo que sí hay que arreglar es el alternador. A veces basta con hacer una reparación de las escobillas, que se gastan por simple fricción. En ocasiones lo que falla es el rodamiento que une al alternador con la correa del motor (se suele identificar por un chirrido o porque vibra). Esa es la reparación menos costosa de todas. Otras veces es necesario sustituirlo por un alternador nuevo o reacondicionado (una opción menos costosa).

Motivos por los que no arranca un coche

Batería descargada

Es la más común de las razones por las que no arranca un coche. Generalmente, porque la batería es antigua y ha perdido su capacidad de recarga. Aunque también puede deberse a que el coche haya estado parado un tiempo más largo de lo habitual y tenga algún consumo eléctrico parasitario, como el que puede provenir de una radio mal instalada.

Cómo identificarlo:

La carga de la batería se comprueba con un voltímetro. En condiciones normales, con el motor apagado, la tensión debe estar ligeramente por encima de los 12 voltios. Con el motor encendido, sobre los 14 V. Como de costumbre, notar que se ha descargado depende de la antigüedad del coche. En los más antiguos, el síntoma es claro: al poner el contacto todo puede parecer normal pero al intentar arrancar, el motor de arranque hace un ruido apagado porque no tiene fuerza para poner en marcha el motor de combustión. En los coches más modernos no suele ocurrir igual: el contacto puede funcionar, pero no se activa la puesta en marcha y es habitual que empiecen a aparecer mensajes de avería.

Qué hacer:

Si la tensión está por debajo de los 12 voltios, se puede probar a darle simplemente una carga lenta con un cargador de baterías. Si está deteriorada, se volverá a descargar. Una opción rápida es arrancar con unas pinzas y otro coche de apoyo o usar un arrancador, que es básicamente una batería de respaldo con unas pinzas acopladas y potencia suficiente para varios arranques.

Tan pronto como se sustituye la batería el problema queda resuelto (salvo que lo que esté dañado sea el alternador, como hemos dicho antes). Una batería pequeña puede costar entre 50 y 80 euros, y una grande, para coches con motor más potente, entre 120 y 180 euros.

Los mensajes de avería suelen desaparecer, aunque a veces es necesaria una diagnosis para borrar todos los fallos memorizados. No obstante, también es necesario cerciorarse de que no hay algún elemento consumiendo energía eléctrica mientras el coche está aparcado.

Fallo del motor de arranque

Esta avería sólo suele ocurrir en coches con alto kilometraje. También puede suceder con un kilometraje moderado, si el coche se usa con mucha frecuencia en trayectos cortos que requieren mucho arranque y parada diarios. No obstante, los coches con sistema Stop&Start tienen un motor de arranque reforzado que, en teoría, debe soportar el trabajo adicional al que está sometido.

Cómo identificarlo:

Cuando el motor de arranque se avería, lo habitual es que se hayan gastado las escobillas de cobre del estator, o bien el piñón de ataque que mueve el cigüeñal. En el primer caso el ruido que se suele escuchar al intentar arrancar es como si no hubiese giro, simplemente se escucha el clic del contacto, pero el motor no gira. En el segundo caso, el motor de arranque gira, pero hace un ruido extraño, debido al giro irregular de los piñones.

Qué hacer:

La reparación más barata es la que permite cambiar las escobillas (es un sencillo kit de sustitución). No obstante, el motor de arranque no es un elemento excesivamente caro, y cambiarlo por uno nuevo suele costar menos de 200 euros. El viejo truco de empujar el coche con una marcha engranada y soltar el pie del embrague con el contacto puesto puede funcionar si te encuentras apurado sin que te arranque el coche. Mejor aún si es cuesta abajo y lo dejas caer un poco.

Avería del sistema de alimentación de combustible o la inyección

Probablemente es una de las averías más temidas, porque la complejidad y el coste de reparación se disparan, sobre todo en coches modernos o en cualquiera con motor diésel, aunque sea antiguo. Además, localizar exactamente de dónde procede el problema es más difícil.

Los componentes que más se averían son la bomba de combustible (la de gasolina suele ser más robusta, y mucho menos costosa. La de gasoil es más delicada y mucho más cara de reparar, porque trabaja a mucha más presión) y el sistema de inyección (sobre todo de inyección directa, tanto en diésel como en gasolina).

Cómo identificarlo:

En coches antiguos sin registro electrónico de averías el mecánico tendrá que confirmar que la bomba se ha averiado, aunque es posible que el coche arranque pero se pare al poco tiempo o tenga un funcionamiento irregular. En el caso del sistema de inyección, pueden aparecer tirones al circular, pero es menos frecuente que no arranque.

En coches modernos probablemente la avería quede registrada en la memoria de fallos, se encienda un testigo de avería de motor y no sea posible arrancar el coche porque el sistema electrónico de gestión no lo permita, independientemente de si la avería proviene de la bomba de alimentación o de los inyectores.

Qué hacer:

Desafortunadamente, un desembolso que puede ir desde unos 150 o 200 euros (si es una bomba de gasolina), hasta varios miles de euros (tanto si son inyectores como si es bomba de diésel). No hay reparación intermedia, salvo reconstruir la bomba de gasoil en ciertos casos, aunque el kit de reparación no es barato (no menos de 500 euros más la mano de obra).

Fallo del inmovilizador o avería de un sistema de seguridad

Aquí hay, principalmente, dos elementos que pueden fallar, en función de la antigüedad del modelo: la llave y el inmovilizador. Los inmovilizadores electrónicos se popularizaron en los coches a partir de los años 90 y, desde entonces, existe una “comunicación” entre la llave (o el mando o tarjeta, cualquiera que sea el dispositivo) y el sistema de arranque del coche. Cuando esa comunicación falla, la electrónica del vehículo interpreta que se está intentando arrancar el coche indebidamente y lo impide.

Cómo identificarlo:

Generalmente es fácil detectar el caso más sencillo: que la pila de la llave o mando esté agotada. En tal caso, lo habitual es que al accionar el encendido, se active el contacto y todo parezca normal, pero el coche no responda a la orden de arranque del motor. Hay algunos coches que tienen un testigo luminoso amarillo con una llave dibujada, que parpadea si no detecta el microchip de la llave asociada. Algunas veces puede ocurrir que sea el propio inmovilizador del coche el que esté averiado (si se confirma que la pila del mando está bien), aunque es una avería poco habitual y, eso sí, bastante más costosa de reparar.

Qué hacer:

Sustituir la pila de la llave, mando o tarjeta de arranque del coche. Suele ser una pila de botón, de las que se usan en relojería, y el coste es de apenas unos pocos euros habitualmente. Si esto no funciona, y el problema está en el propio coche, habrá que acudir al servicio técnico y efectuar una diagnosis o, en el caso de que sea un coche ya con años encima, sustituir el módulo de encendido por uno nuevo, con su correspondiente llave codificada.

Bujías o precalentadores en mal estado

Las bujías en los motores de gasolina provocan fallos de encendido cuando se gastan o se deterioran, aunque es difícil llegar hasta el punto de que el motor no arranque. Lo mismo sucede en los motores diésel con los precalentadores (también conocidos como bujías de precalentamiento, aunque funcionen de forma distinta a como lo hacen las bujías de los motores de gasolina).

Cómo identificarlo:

No es tan fácil como detectar otras averías, porque se suele llegar a la conclusión por descarte, o bien por sospechar que pueda deberse a ello, generalmente por falta de mantenimiento. En ambos casos, tanto si un motor de gasolina tiene las bujías en mal estado como si los precalentadores están dañados en un motor diésel, el problema se manifiesta igual: al motor le cuesta mucho trabajo arrancar, y a veces lo logramos a costa de múltiples intentos.

La diferencia principal es que, una vez arrancado el motor, un motor de gasolina seguirá dando signos de que algo falla, porque las bujías no funcionan bien y generalmente se producen tirones durante la marcha, humo de color azulado y olor a hidrocarburos (puesto que la combustión es incompleta). En los motores diésel, por el contrario, tan pronto como se consigue arrancar, desaparecen los signos de avería porque los precalentadores no trabajan con el motor en marcha.

Qué hacer:

Sustituirlos. Las bujías en un motor de gasolina son consumibles que se cambian periódicamente dentro del programa de mantenimiento del coche. Según el tipo de motor y lo que estipule el fabricante, los intervalos de sustitución de las bujías pueden ser relativamente cortos (unos 30.000 kilómetros) a bastante largos (100.000 kilómetros o más).

En los motores diésel, el cambio de los precalentadores es un “mal necesario” cuando el kilometraje es elevado. Aunque se suelen sustituir todos a la vez, lo normal es que se vayan deteriorando paulatinamente durante la vida del coche, hasta que llega un momento en que cuesta tanto arrancarlo que llega el momento de pasar por taller. En todo caso, no es una avería muy costosa.

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