Mantenimiento del BMW Z4
18 de febrero de 2026 de David Díez
El BMW Z4 es uno de los roadster más emblemáticos de la marca alemana. Bajo su diseño bajo y musculoso se esconde una mecánica pensada para disfrutar de la conducción, con motores potentes, tracción trasera y un equilibrio dinámico muy marcado. Precisamente por su enfoque deportivo, el mantenimiento del Z4 no debe tomarse a la ligera. Un cuidado adecuado es clave para preservar su rendimiento, la precisión de su chasis y la fiabilidad de sus componentes mecánicos a largo plazo.

Seguir el programa de mantenimiento recomendado por BMW permite mantener intactas sus prestaciones y conservar su valor, algo especialmente importante en un modelo con vocación pasional y, en muchos casos, uso ocasional o estacional.
Primera revisión (aproximadamente 20.000–30.000 km o 12 meses)
La primera revisión del BMW Z4 tiene como objetivo comprobar que el motor y el conjunto mecánico han asentado correctamente tras el primer año de uso. En un deportivo con motores turboalimentados y alto rendimiento, el mantenimiento preventivo es fundamental desde el inicio.
Tareas recomendadas:
- Cambio de aceite del motor y sustitución del filtro según especificaciones BMW.
- Revisión y ajuste de niveles de líquidos: refrigerante, frenos y otros sistemas auxiliares.
- Inspección del sistema de frenos, comprobando desgaste de pastillas y discos.
- Comprobación del estado, presión y desgaste de los neumáticos, especialmente si equipa llantas de gran diámetro.
- Revisión del sistema eléctrico, batería y funcionamiento de iluminación.
- Comprobación del filtro de habitáculo y del sistema de climatización.
Segunda revisión (aproximadamente 40.000–50.000 km o 2 años)
Con más kilómetros acumulados, la segunda revisión amplía los controles y pone el foco en elementos que influyen directamente en el comportamiento dinámico del vehículo. El Z4 es un coche pensado para disfrutar en carretera, por lo que suspensión, dirección y frenos deben mantenerse en perfecto estado.

Tareas recomendadas:
- Todas las tareas incluidas en la primera revisión.
- Sustitución del filtro de aire del motor para garantizar una admisión óptima.
- Revisión del sistema de refrigeración, manguitos y posibles fugas.
- Inspección del sistema de escape y sus anclajes.
- Comprobación de suspensión, amortiguadores y silentblocks.
- Revisión del alineado y equilibrado de ruedas.
- Verificación de posibles actualizaciones de software.
Tercera revisión (aproximadamente 60.000–80.000 km o 4–5 años)
A partir de este intervalo, el BMW Z4 requiere un mantenimiento más profundo para garantizar que mantiene la precisión de conducción y la fiabilidad mecánica. Esta fase es clave, especialmente en unidades con uso deportivo o conducción exigente.

Tareas recomendadas:
- Cambio del líquido de frenos para mantener una frenada potente y constante.
- Sustitución de filtros principales: aceite, aire y habitáculo; filtro de combustible según versión.
- Revisión completa del motor, comprobando posibles fugas o desgastes.
- Inspección del sistema de transmisión, tanto manual como automática.
- Revisión profunda del sistema de refrigeración.
- Control exhaustivo del tren de rodaje, suspensión y dirección.
- Comprobación de sensores, electrónica y sistemas de asistencia.
Revisiones de larga duración (más allá de 100.000 km o 6–7 años)
Cuando el BMW Z4 supera un kilometraje elevado, es recomendable realizar una revisión integral para preservar su carácter deportivo y evitar averías de mayor envergadura.

Tareas recomendadas:
- Sustitución de líquidos mayores: transmisión y otros según especificaciones del fabricante.
- Revisión completa de amortiguadores, brazos de suspensión y elementos de dirección.
- Inspección estructural de bajos y puntos sometidos a mayor estrés.
- Comprobación avanzada del sistema de frenos, con posible sustitución de discos y pastillas.
- Revisión completa del sistema eléctrico y módulos electrónicos.
- Sustitución de elementos de desgaste prolongado como correas auxiliares y bomba de agua, según motorización.
Consejos para alargar la vida útil del BMW Z4
El BMW Z4 es un roadster que combina diseño, prestaciones y sensaciones al volante. Para disfrutarlo durante muchos años es imprescindible seguir un plan de mantenimiento riguroso y periódico. Con estas revisiones por etapas podrás mantener su rendimiento, su precisión y su fiabilidad, conservando intacto el espíritu deportivo que define a este modelo.
- Realiza siempre el mantenimiento en la red oficial BMW o en talleres especializados en la marca.
- Evita exigir el motor en frío y respeta los tiempos de calentamiento antes de una conducción deportiva.
- Controla regularmente el nivel de aceite, especialmente en motores turbo.
- Mantén en buen estado los neumáticos, ya que influyen directamente en el comportamiento dinámico.
- Si el coche se utiliza de forma estacional, revisa batería y presiones antes de volver a circular.
- Conserva el historial de mantenimiento completo para proteger su valor de mercado.
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