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Alfa Romeo será 100% eléctrica o no será

Todas las marcas de automóviles hacen números y cuentas, pero las cuentas no salen. La posición es muy sencilla, o te colocas al borde del abismo en lo que se refiere a emisiones y multas, o te colocas en el lado de los que “cumplen”, y pueden trasladar un mensaje “limpio”, que no vaya contracorriente de lo que se estila en estos tiempos. Sería extraño y poco vendible que alguien siguiera huyendo hacia delante, por no decir inviable económicamente.

El movimiento de convertir a Jaguar en una marca puramente eléctrica es una forma de resetear el mercado y la propia empresa. La firma inglesa, muy penalizada por el peso y el tamaño de sus todoterreno de Land Rover, dando ya por perdido un hipotético crecimiento de Jaguar con las tecnologías y modelos actuales, ha decidido resetearla para convertirla en puramente eléctrica. Es una manera de preservar el patrimonio que tiene la misma, antes de extinguirla, dotándola de un marchamo de tecnología, lujo y prestigio 2.0, ahora en formato puramente eléctrico.  La alternativa era simplemente dejar que siguiera languideciendo, algo que nadie se puede permitir el lujo de que ocurra con las urgencias presentes, o hacer tábula rasa.

Pero lo que nadie había calculado es que en este movimiento justamente está también la necesidad de aliviar la media de emisiones de esos todoterreno, que son los que más dinero dan en el grupo. Todo cuadra. Echemos ahora un vistazo a lo que pasa ahí fuera: Smart, puramente eléctrica desde ya, la primera. Volvo con su Polestar, marca minoritaria, casi testimonial, que ahora toma nuevo empuje en la era de electrificación.

Alpine con Renault, puramente eléctrica en menos y nada; incluso la misma Cupra no tiene recorrido como marca térmica más allá de 2025, lo han dicho sus jefes, será la eléctrica joven y dinámica del grupo Volkswagen. Y algo muy parecido le pasa a DS respecto a PSA.

Ahora bajo el paraguas de Stellantis, Alfa Romeo se encuentra en una papeleta igual que la de Jaguar, sólo que todavía peor. Las ventas son nefastas, el enésimo plan para relanzarla ha fracasado, y para colmo, hace escasas horas se sabía que su nuevo CEO, el veterano Imparato, ha decidido tirar atrás la versión híbrida enchufable del Tonale, el SUV de segmento C que tiene que tirar de las exiguas ventas, por considerar que en un entorno donde los PHEV tienen la mayor cuota de crecimiento, se quedaba atrás en prestaciones.

Así las cosas, el Tonale sólo tiene dos opciones: O adquirir un tren motriz de PSA, el mismo que el del 3008 y el Grandland, o hacer algún tipo de “tuneo” para que ese generador de 1300 cc pueda ofrecer más caballos, amén de más potencia en los motores eléctricos.

A medio plazo, Alfa Romeo está en un callejón sin salida. Si intenta escapar por arriba, con coches más exclusivos y deportivos, se toparía con Maserati y Ferrari, y quedaría relegada a marca minoritaria con tiradas cortísimas, imposible de hacer rentables. Si intenta escapar por abajo, el único valor que le queda a la marca, la deportividad y exclusividad al estilo BMW, se perderían y se pisarían en Europa con Fiat, pero también con Citroën. Alfa Romeo como tal se habría suicidado en vida.  Y hablando de BMW, recordemos que la firma alemana acaba de anunciar que Mini será puramente eléctrica hasta 2030.

La cuestión es que sólo quedan tres opciones para Alfa Romeo, y sólo una viable si Stellantis quiere mantenerla. Admitido el fracaso de que sus valores ya no sirven para vender el producto de manera que sea rentable, admitido que la administración y su norma anticontaminación es quien marca el paso, el último gran servicio que puede hacer Alfa Romeo al orgullo italiano es exactamente el mismo que el que Jaguar ya ha hecho en Inglaterra.

Electrificarse, y hacerlo cuanto antes. Hace unas horas se anunciaba que la histórica aerolínea Alitalia cerraba, y que de sus cenizas surgía una nueva compañía aérea denominada ITA. No me imagino una Alfa Romeo sin su escudo, del mismo modo que tampoco me imagino una Alfa Romeo vendida a un empresario chino, indio o mexicano. Así las cosas, se acabó el tiempo: Alfa Romeo será eléctrica, o no será. Cuanto antes suceda, mejor.

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