¿Cómo es el Mercedes EQC?

Primer eléctrico de Mercedes

Dentro de los coches eléctricos existen principalmente dos tipos de vehículos. Los primeros son aquellos que tienen una orientación urbana y, por lo tanto, un tamaño pequeño. Hablamos de modelos como los próximos Peugeot 208, Opel Corsa, Renault Zoe, Hyundai Kona o KIA e-Soul, entre otros.

Sin embargo, también existe otro tipo de eléctricos, que son aquellos con un gran tamaño y enorme tecnología. Son, podríamos decir, la punta de lanza de los fabricantes, ya que incorporan soluciones muy interesantes que luego llegarán a modelos más accesibles.

En esta segunda categoría, Tesla fue pionera con el lanzamiento del Model S, primero, y del Model X, después. Tras Tesla, llegó Jaguar con el i-Pace, un modelo revolucionario que lograba los títulos de Coches del Año en Europa y Coche del Año en el Mundo, ambos en 2019.

Y poco después… la competencia no se quedaba atrás. Primero era Audi, con el lanzamiento del e-tron, un primer eléctrico del que ya han vendido más de 110 unidades en una primera mitad de año y, además, supone el inicio de una nueva gama de modelos e-tron en la firma de los cuatro aros. 

Y ahora, en el verano de 2019, ha hecho su aparición el Mercedes EQC. Otro primer eléctrico para la firma de la estrella, que también supondrá el inicio de una nueva gama de modelos de emisiones cero, todos ellos con las iniciales EQ. Se espera, por tanto, que exista un EQC, pero también un EQA, un EQB y un EQV.

Al Volante del EQC.

Para la toma de contacto de este modelo, que parte de un precio elevado (77.425 euros), Mercedes nos ha invitado a Oslo (Noruega), un lugar privilegiado en el mundo y donde prácticamente se ven más coches eléctricos que de combustión.

Y lo primero que nos llama la atención cuando estamos cerca de este modelo es que Mercedes ha escogido un diseño específico para su gama de eléctricos EQ. La firma de Stuttgart, por un parte, quería que estos modelos se diferenciarán de los de combustión, aunque tampoco sin crear estridencias.

De ahí que donde más apreciemos las diferencias entre los eléctricos de Mercedes y los modelos de combustión sea en el frontal, donde destacan especialmente la parrilla con unas formas específicas y los grupos ópticos, con tiras de leds de color azul, un color que siempre ha sido utilizado por los fabricantes con los eléctricos.

Gran tamaño.

No obstante, el EQC no sólo sobresale por esa estética poderosa. También por su tamaño. Entre otras cosas porque estamos ante un modelo que roza los 4,8 metros. 

Se trata, por tanto, de una cifra poderosa. Y, aunque no es tan grande como un Tesla Model X –que ronda los 5 metros- ni como un Audi e-Tron, que se sitúa en los  4,9 metros- estamos hablando de un modelo de gran tamaño.

En cuanto al número de plazas estamos hablando de que es un modelo con cinco plazas. No hay más alternativas. Esto significa que ofrece la misma configuración que un Audi e-Tron o Jaguar i-Pace, entre otros. Pero que, sin embargo, no cuenta con las especificaciones de un Tesla Model X que puede ofrecer hasta siete plazas.

Eso sí, como contrapartida a este gran volumen (y también al peso de las baterías) tenemos que el coche tiene un peso elevado. Hablamos de 2.495 kilos, lo que supone una cifra similar a la del Audi e-tron, con 2.565 kilos y también a la del Jaguar i-Pace, con 2.280 kilos.

Plataforma del GLC.

Es otro de los puntos a tener en cuenta cuando Mercedes comenzó con el desarrollo del EQC. La firma alemana quería lanzar este modelo cuanto antes, dado que la competencia se había adelantado.

Por ello, Mercedes optó por tomar elementos que ya estaban más que probados en su gama. De ahí que para el desarrollo del EQC, Mercedes optara por tomar la plataforma (estructura) del GLC. Esta decisión tendría sus puntos a favor y sus inconvenientes. 

Como aspectos a favor, encontramos que el desarrollo del coche sería más rápido y los costes del mismo, más contenidos. Sin embargo, también supondría algún que otro peaje. Y ese no es otro que el EQC siendo un eléctrico contaría con elementos de un coche de combustión. 

Hablamos, por ejemplo, del vano motor, que es más grande porque es el espacio destinado a un motor de combustión. Y también del túnel de transmisión que es elevado, resta habitabilidad y, además, es una característica propia de los coches de combustión con tracción total, pero no de los eléctricos.

Amplio por dentro.

No obstante, una vez sentados dentro, comprobamos que el EQC ofrece un gran espacio para sus ocupantes. Tanto delante como detrás, dos adultos gozarán de una gran amplitud. Una tercera plaza podría considerarse, aunque con los inconvenientes mencionados del túnel de transmisión, principalmente para las piernas.

En cuanto a la capacidad del maletero, el EQC dispone de una capacidad de 500 litros. Se trata de una cifra muy similar a la que ofrece el Jaguar i-Pace. El e-tron, por su parte, dispone de algo más de espacio de carga: en torno a los 600 litros.

Un único motor.

En cuanto al motor, sólo está disponible, por el momento, la versión EQC 400 4Matic, que incorpora dos generadores eléctricos con una potencia conjunta de 408 CV -300 kW-. No obstante, lo más llamativo no sólo es la potencia –que es muy elevada-. También lo es la cifra de par (760 Nm), un dato muy alto y que, además, está disponible desde el momento en el que el conductor pisa el acelerador, algo que nos permitirá aceleraciones fulgurantes (de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos).

En condiciones normales, el motor eléctrico delantero es que envía la potencia a las primeras ruedas. Por tanto, el segundo motor eléctrico trasero se utiliza principalmente cuando se demanda la tracción 4×4 o cuando se opta por una conducción con mayor ritmo.

Y, cómo funciona este motor… ¿de dónde toma la energía? Pues aquí la clave está en la batería. Se trata de una batería de 80 kWh, es decir de una gran capacidad. De hecho es una de las baterías con mayor capacidad del mercado, sólo superada por el i-Pace (90 kWh) y el e-tron (95 kWh).

Esta gran batería es una de las causantes de su elevado peso, del que hablábamos antes, pero a cambio ofrece una cierta autonomía. Estamos hablando de alrededor de 416 kilómetros, según el ciclo homologado WLTP. Es una autonomía que, aunque dependerá mucho del tipo de conducción, podemos decir que está en línea con sus competidores: e-tron (417 kilómetros), i-Pace (470 kilómetros) y Model X (375 kilómetros), entre otros.

En marcha.

Sorprendidos. Así es como nos hemos quedado cuando hemos podido conducir dos centenares de kilómetros con este modelo. Entre otras cosas porque estamos ante un coche que podemos decir que incluso es hasta divertido, a pesar de su volumen y dos más de dos toneladas de peso.

Esto se debe a la gran potencia del motor, que debido al elevado par disponible desde el primer momento, permite una gran capacidad de aceleración. También destaca por el aislamiento interior, por la ausencia de balanceos en la carrocería…

Eso sí, ante el EQC y como cualquier eléctrico hay que cambiar el ‘chip’ y realizar una conducción eficiente. Para ello no disponemos de caja de cambios pero sí de unas levas con las que podemos recuperar más o menos energía. De esta manera, si aprovechamos las bajadas o incluso las frenadas y no abusamos del pedal del freno y sí de la leva para que el coche retenga más, podremos ganar autonomía.

Conclusión.

El EQC es un anticipo de hacia dónde camina Mercedes en los próximos años. Es cierto que estamos ante un coche todavía muy caro. Pero también hay que señalar que es el primero de una gran gama de modelos EQ. Ahora sólo falta que las infraestructuras crezcan y la tecnología, poco a poco, se vaya democratizando para que los coches eléctricos mejoren en precio y ganen en autonomía.  Sin duda, nos espera un futuro emocionante… y electrizante.

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