¿Qué diferencias hay entre coche nuevo, coche de stock y coche de Km 0? Resolvemos tus dudas

La compra de un coche nuevo es siempre un proceso complicado, no solo por el desembolso económico que supone, sino por todos los trámites y tecnicismos que aparecen en el camino. Hoy vamos a aclarar una parte muy importante de ellos, las diferencias que existen entre los coches nuevos, los coches de stock y los coches Km 0.

Aunque en la actualidad hay muchas alternativas a la compra de un coche nuevo, como puede ser el renting, el leasing o los servicios de uso compartido, lo cierto es que muchos conductores todavía prefieren la fórmula más tradicional para la propiedad sobre un vehículo.

Sin embargo, aunque en un primer momento el concepto de coche nuevo pueda parecer simple, lo cierto es que hay una serie de diferencias notables dentro de los vehículos nuevos que se ofrecen en los concesionarios. Nos referimos a los coches de stock y los coches Km 0, dos conceptos que seguramente hemos visto muchas veces en la publicidad, pero que no conocemos a fondo.

Lo primero que hay que aclarar es que las tres modalidades sobre las que hablaremos hoy se refieren a vehículos nuevos o que tienen un kilometraje tan bajo que nos obligan a considerar que también son vehículos a estrenar. Por tanto nos dejamos de lado otras categorías muy populares, como los vehículos seminuevos, los de segunda mano, los de gerencia, etc.

Algún lector se estará preguntando ahora mismo qué necesidad hay de establecer tantas categorías incluso para los coches nuevos. Es una pregunta lógica que tiene una respuesta algo compleja, pero que resumiremos diciendo que el mundo de los concesionarios es un complejo mar de préstamos que obligan a emplear estas fórmulas para cumplir con pagos y objetivos.

Las diferencias entre coche nuevo, coche de stock y coche de Km 0

Coche nuevo

Empecemos por el coche nuevo, probablemente el concepto más simple y que todos tenemos en la cabeza. Nos dirigimos a un concesionario y allí configuramos el coche a nuestro gusto, con su color de carrocería, acabado, extras opcionales, motor…  y a los pocos días nos llaman para informarnos de que ya esta disponible para la recogida nuestro coche soñado.

Como todo lo que es bonito y fácil esta modalidad tiene una serie de inconvenientes que, curiosamente, hacen que este tipo de compra sea una de las menos frecuentes, puesto que no es la opción que más suele satisfacer ni al concesionario ni al cliente.

El hecho de encargar un coche a nuestra medida obliga en la mayoría de los casos a tener que esperar a que este sea producido literalmente desde cero. Esto evidentemente implica un mayor tiempo de espera que puede estirarse fácilmente varios meses, especialmente si el coche elegido se fabrica en países lejanos como suele ocurrir con las marcas asiáticas.

Por tanto, el cliente se ve obligado a comerse las uñas calendario en mano esperando su ansiado coche nuevo mientras los primeros cargos en la cuenta bancaria ya se empiezan a efectuar. El concesionario por su parte tampoco se queda del todo contento, puesto que no cuenta con un margen de beneficio tan grande.

Pero el lado positivo es que obtendremos un coche hecho completamente a nuestro gusto, que se matricule por primera vez pocos días antes de caer en nuestras manos y sobre todo que tenga un número de kilómetros simbólico derivado de los pocos movimientos que hace por si mismo el vehículo desde la fábrica hasta el concesionario.

Coches de stock

La segunda opción son los coches de stock, y es que normalmente los concesionarios sirven para dar salida a los múltiples coches que salen todos los días de las fábricas, por lo que las marcas “obligan” de alguna manera a las concesiones para que se queden con coches que aun no tienen dueño.

Estos modelos suelen tener las configuraciones más demandadas por los clientes y un precio algo más bajo que permita a los concesionarios a ofrecer un precio más atractivo y también obtener un margen de beneficio algo superior.

Para los clientes esto se traduce en modelos menos personalizables, puesto que evidentemente resulta imposible cambiar elementos como el motor o la pintura una vez el coche abandona la línea de montaje, pero que tienen un menor tiempo de entrega y sobre todo un precio algo más bajo.

Estos coches también se matriculan por primera vez para el cliente, puesto que no han llegado a circular al estar en las instalaciones del concesionario e igualmente su kilometraje es a efectos prácticos inexistente.

Coches de Km 0

Por último llegamos a los coches de kilómetro cero, quizás la opción más interesante y a veces la más incomprendida al ser equiparada con los coches de ocasión. Sin embargo, no tienen nada que ver puesto que estos modelos normalmente no tienen apenas kilómetros en su marcador.

Hay ocasiones en las que los concesionarios no pueden dar salida a todos sus vehículos de stock y se ven obligados a comprarse a sí mismos estos coches para poder cumplir así con los objetivos que les imponen.

En estos casos los vehículos se matriculan antes de que tengan un comprador, por lo que cuando pasan a un cliente han de cambiar de titular y técnicamente son de segunda mano, cuando apenas han recorrido kilómetros y en muchos casos no han llegado a salir del concesionario.

Como es lógico, estos modelos empiezan a ser un problema para los concesionarios por lo que reducen su precio para facilitar la salida, lo que evidentemente beneficia al cliente que de nuevo tiene que asumir que no podrá configurar a su gusto el vehículo que está comprando.

Como hemos podido ver hay múltiples fórmulas a la hora de adquirir un coche nuevo, te recomendamos que entres a nuestro configurador para poder recibir las ofertas más atractivas de los concesionarios de tu zona y te embarques en la compra de un nuevo vehículo para ti y los tuyos.

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