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Cuatro falsos trucos para pasar controles de alcoholemia y uno “verdadero”

1 de septiembre de 2022 de

Si has llegado hasta este artículo es porque eres muy curioso o muy irresponsable. Engañar al alcoholímetro, que es la máquina en la que soplamos cuando la autoridad (Guardia Civil o Policía Municipal) nos hace un control de alcoholemia, es prácticamente imposible. Internet está lleno de bulos, falsos mitos y soluciones incorrectas para pasar una de estas pruebas a la hora de conducir, aun habiendo bebido más de lo permitido. Sólo existe una estrategia “cierta”, legal y que te ayudará a burlar tal examen. Aplicando el resto de supuestas medidas, darás positivo en el test y habrás de enfrentarte a castigos que van desde los 500 euros y la retirada de 4 puntos del carné hasta las penas de prisión. Mira los trucos que son mentira y el único que es “verdad”:

Detectados más de 400 conductores drogados cada día

Mascar chicle o comer caramelos: falso

Los alcoholímetros miden la presencia de alcohol en los alveolos pulmonares, que a nada que hayas ido a la escuela sabrás que es el lugar donde se produce intercambio gaseoso entre la sangre y el aire que respiramos (CO2 a cambio de O2). Cuenta la leyenda que algunos alimentos o sustancias dulces (ya que hay incluso quien menciona los dentífricos) absorben esa sustancia química en el aire alveolar, pero lo único que conseguirán es que tu aliento huela mejor.

Beber mucho y a ser posible café: falso

Mantenerse hidratado es importante, pero ello no te ayudará en absoluto a tomarle el pelo a un agente de la Policía Local o de la Benemérita. Por mucho líquido que ingieras, no se va a diluir la cantidad de alcohol que tienes en aire espirado o en sangre. Quizás pueda agilizar un poco tu metabolismo, pero bebiendo mucho antes de un control, independientemente de que sea agua, café o un refresco, sólo vas a conseguir que la resaca del día siguiente te dure menos.

Hacer deporte y darse una ducha: falso

Este mito tiene su base en la falsa creencia de que, acelerando la circulación sanguínea a través del aumento de las pulsaciones del corazón, bien sea mediante el ejercicio físico o a partir del incremento de la tensión arterial que supone una ducha fría, se puede eliminar rápidamente el alcohol de nuestro organismo. Por suerte para el resto de conductores, los sobrios, no te va a servir de nada y te llevarás a casa una “receta” por infringir la normativa.

Soplar suavemente en la prueba: falso

Si atentar contra la seguridad vial te resulta poco atractivo, también puedes hacer el ridículo y conseguir que la patrulla que te realice el examen de alcoholemia se ría de ti (por iluso) o se enfade con razón (por faltarle al respeto y jugar con su paciencia). Expulsar el aire de los pulmones más o menos rápido va a hacer que el medidor detecte la misma tasa. Sin embargo, para realizar bien el test, este tipo de aparatos requieren un flujo de aire estable y contundente.

Esperar varias horas sin conducir: “verdadero”

Como observarás, hemos entrecomillado las palabras que hacen referencia a la veracidad o la confianza que proporciona este método, ya que, pese a ser el más sensato, no es totalmente fiable. Aunque el cuerpo de cada persona funciona a un ritmo distinto, sobre todo por motivos de sexo y peso, normalmente el pico de alcoholemia se presenta una hora después de haber dejado de beber. A partir de ese momento, bajaremos 0,1 mg/l en aire cada 60 minutos.

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