Un repaso a la historia del Porsche 911 Turbo con Walter Röhrl

El Porsche 911 Turbo es, desde los años 70, el modelo de mayor rendimiento de la marca con perdón de las versiones GT2 (ahora GT2 RS) y Turbo S que nacieron en 1993 y 1994 respectivamente. Walter Röhrl, quien probablemente se trate del piloto más célebre que ha corrido para Porsche, es un experto en esta versión tan especial del 911, automóvil deportivo por antonomasia, y recientemente ha repasado su historia a través de las siete generaciones que han contado con esta denominación.

Walter Röhrl, uno de los pilotos más laureados de la historia de la automoción, se ha dado un paseo por el Porsche Experience Centre de Hockenheim para rendir homenaje al linaje del 911 Turbo, la versión más prestacional del icónico producto de Porsche, que todavía hoy se comercializa tras casi medio siglo desde su debut.

Cuenta Röhrl que, en 1979, cuatro años más tarde de su lanzamiento al mercado, adquirió su primer 911 Turbo 3.0, hecho que relata como un sueño cumplido. Se trataba de la primera versión turboalimentada de un 911, creada sobre la base de la generación 930.

Constaba de una transmisión manual de cuatro velocidades acoplada a un motor de 260 caballos de potencia. En esta época, aún era habitual que los motores sobrealimentados entregasen la potencia de forma brusca, poco progresiva, lo cual era muy atractivo para los conductores expertos que, como Walter, buscaban nuevos retos que pusiesen a prueba su pericia al volante. Sus aletas acampanadas, su inmenso alerón trasero y sus llantas Fuchs lo hacían fácilmente reconocible.

A finales de los años 80, llegó el 964, la tercera generación del 911 y la segunda de su versión Turbo. Este sucesor contaba con una caja de cambios de cinco relaciones y el mismo propulsor bóxer actualizado de 3,3 litros de cilindrada que ya había equipado el 930 en sus últimos años de vida comercial, por lo que su mecánica no estaba al día.

No obstante, en 1993 se presentó el motor 3.6, completamente rediseñado y con una potencia máxima de 360 caballos gracias a su nuevo turbo, el cual funcionaba de forma más lineal. Estéticamente, el cambio fue notable con respecto a la generación saliente, pues la carrocería era más grande y los faros se encontraban en una posición más elevada. También presentaba grandes mejoras en el ámbito de la seguridad, ya que incorporaba ABS y dirección asistida.

El relevo del 964 Turbo 3.6 llegó en el año 1995 con el 993 Turbo que, merced a la propuesta del propio Walter Röhrl, fue el primer 911 con turbocompresión que equipó tracción a las cuatro ruedas con distribución variable del par motor entre ambos ejes mediante un diferencial de acoplamiento viscoso. Esta solución permitía transmitir mejor al suelo una potencia que, dispuesta solamente en las ruedas posteriores, podía parecer desmedida en manos inexpertas.

Así, la versión Turbo de esta generación, para la que Porsche declaraba 408 caballos de potencia gracias, entre otros cambios técnicos, a la doble sobrealimentación, fue quizás la que mayor salto en prestaciones obtuvo respecto a anteriores 911. También progresó en cuanto a su diseño, más fluido y estilizado.

La edición 996 del Porsche 911 Turbo era “técnicamente excepcional” en palabras de Mr. Röhrl. A diferencia de sus tres predecesores con turbo, este modelo contaba con refrigeración líquida y podía instalar un equipo de frenado con discos carbocerámicos, que permitían un uso más intensivo de los mismos. De hecho, el 996 Turbo está considerado por los aficionados de la marca como el mejor 911 con inducción forzada desde el punto de vista técnico hasta su lanzamiento, que tuvo lugar en el año 2000, a pesar de que su propulsor era prácticamente el mismo que en el 993 y sólo aumentaba la potencia en 14 caballos, hasta los 420.

Con todo, la introducción de la transmisión automática Tiptronic y la nueva filosofía de diseño del deportivo en cuestión resultaron impopulares, pues transgredían la pureza y la línea conservadora que el fabricante había adoptado desde los inicios del 911, en 1963.

El Porsche 997 Turbo “olvidó” al 996 y volvió a la continuidad en el diseño de la saga, influenciado por el de los 911 primitivos, pero sin renunciar a las ganancias aerodinámicas que había conseguido hasta entonces. Se trata de una generación que apenas ha envejecido y que, en su día, encarnó todo lo que los clientes de la firma podían esperar de un Porsche moderno: además de un interior con la mayor evolución en calidad observado de entre todas las generaciones del modelo, el 911 Turbo de 2006 introdujo un nuevo propulsor que alcanzó los 500 caballos de potencia y estrenó una nueva caja de cambios de doble embrague, llamada PDK, que todavía se instala en los automóviles de la marca.

“Incluso en la actualidad, no encuentro nada negativo que decir. Siempre disfruto cuando me siento al volante de un 997 Turbo. Hay un magnífico tacto analógico en el ajuste de la dirección, la suspensión y los frenos”, declara Röhrl.

Con la llegada de la nueva década, Porsche presentó el 991, que tendría su versión Turbo dos años más tarde (2013). Esta generación, la penúltima hasta nuestros días, introdujo un eje trasero direccional y una profunda revisión del habitual motor plano de seis cilindros que, además de elevar la cilindrada en 200 centímetros cúbicos (hasta los 3,8 litros) y subir la potencia en 40 caballos sobre la anterior versión (hasta los 540 caballos), redujo notablemente el consumo y las emisiones de CO2.

De este modo, Röhrl hace hincapié en el equilibrio de este coche y asegura que el 991 Turbo “estableció un estándar tan alto que era difícil creer que fuese posible mejorarlo en algo”.

Sin embargo, el presente 992 Turbo que Porsche dio a conocer en verano de 2020 no sólo ha conseguido superar las prestaciones y la experiencia de conducción de su antecesor, sino que ha incrementado aún más su eficiencia y su tecnología a bordo, ahondando en la percepción de que el 911 Turbo sigue siendo un deportivo polivalente y apto para la conducción diaria, aun contando ya con 580 caballos y una aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora que, por primera vez en la historia del modelo, baja de los 3 segundos (2,8). En España, está disponible desde 212.632 euros.

“Cuando conduzco el 992 Turbo en Hockenheim, es absolutamente increíble. Ha mejorado una vez más en tantas variables que me deja casi sin palabras. Se conduce al nivel de un superdeportivo, pero puedes poner a cualquiera al volante sin miedo. Me quito el sombrero ante el departamento de desarrollo de Porsche, porque muchas cualidades de este vehículo eran simplemente inconcebibles hace unos años”, concluye el piloto.