Disfruta el cambio de coche
Lo hemos probado a fondo para ver si este eléctrico sigue estando a la altura frente a rivales más recientes como el Tesla Model 3 o el BMW i4
En un mercado donde los coches eléctricos evolucionan a gran velocidad, seis años pueden parecer mucho tiempo. Sin embargo, el Polestar 2 demuestra que un buen diseño puede envejecer mejor de lo esperado aunque haya pasado el tiempo.

Su estética, a medio camino entre berlina, SUV y compacto, sigue resultando atractiva y diferente, con una silueta baja, líneas limpias y una presencia que continúa llamando la atención sin necesidad de estridencias. Incluso en versiones menos llamativas, como la Long Range Single Motor que hemos probado, mantiene ese carácter elegante que lo distingue de muchos rivales.
Un interior moderno que puede ser aún mejor
Dentro, el Polestar 2 sigue apostando por una experiencia tecnológica muy marcada. La pantalla vertical de 11,2 pulgadas con sistema Google integrado es uno de sus grandes puntos fuertes, tanto por rapidez como por integración de aplicaciones como Maps o Spotify, que hacen que el uso diario sea muy cómodo sin necesidad de depender del móvil.
Aun así, no todo resulta tan intuitivo como cabría esperar. Navegar por algunos menús puede requerir cierto tiempo de adaptación y el hecho de tener que gestionar funciones básicas como el climatizador desde la pantalla puede no convencer a todos.

A esto se suman algunos detalles ergonómicos mejorables, como la posición del portavasos o la altura de la consola central, que en el día a día pueden restar algo de practicidad. No son fallos graves, pero sí aspectos que evidencian que el diseño prioriza la estética sobre la funcionalidad en ciertos puntos.
Espacio suficiente, pero no es gigante
En términos de habitabilidad, el Polestar 2 cumple sin destacar especialmente. Los asientos delanteros son cómodos y ofrecen buen soporte, pero la sensación general es algo más estrecha de lo esperado para un coche de este tamaño. En las plazas traseras hay espacio suficiente para las piernas, aunque la altura al techo puede resultar algo justa para ocupantes más altos debido a la caída del techo.

El maletero, con 405 litros, se sitúa en la media del segmento y resulta práctico gracias a soluciones bien pensadas, como un separador para organizar la carga. También cuenta con un pequeño espacio delantero, útil para cables, aunque en nuestra unidad presentaba algún detalle mejorable en cuanto a sellado.
Al volante: su punto fuerte
Es conduciendo donde el Polestar 2 sigue demostrando por qué ha sido una referencia desde su lanzamiento. En ciudad se mueve con facilidad, con una dirección ligera y una respuesta inmediata del motor eléctrico que hace que los desplazamientos diarios sean muy agradables. En carretera, sin embargo, es donde realmente destaca, ofreciendo una conducción precisa, con poco balanceo y una sensación de control que invita a disfrutar en curvas.

No es el coche más confortable del segmento en firmes irregulares, donde la suspensión puede resultar algo firme, pero esa puesta a punto también contribuye a un comportamiento más dinámico. En este sentido, se sitúa en un punto intermedio entre el confort de un Tesla Model 3 y el mayor enfoque dinámico de un BMW i4.
Autonomía y uso real
En términos de eficiencia, el Polestar 2 sigue ofreciendo cifras competitivas. Durante nuestra prueba, logró una autonomía real cercana a los 540 kilómetros, lo que supone un resultado bastante sólido frente a lo que promete sobre el papel. Esto lo convierte en un coche perfectamente válido tanto para uso diario como para viajes largos, especialmente si se combina con su buena capacidad de carga rápida.
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Un eléctrico que sigue teniendo sentido
El paso del tiempo se nota en algunos detalles, especialmente en ergonomía y en ciertos aspectos del confort, pero el Polestar 2 sigue siendo una opción muy equilibrada dentro del segmento de las berlinas eléctricas. Su diseño continúa siendo uno de sus mayores atractivos, la experiencia de conducción sigue siendo muy satisfactoria y su autonomía cumple con lo que se espera hoy en día.

Frente a rivales más recientes, puede que no sea el más avanzado en todos los apartados, pero mantiene una personalidad propia que lo hace especialmente interesante para quienes buscan algo diferente sin renunciar a un buen equilibrio general. En definitiva, no es el eléctrico más nuevo del mercado, pero sí uno que sigue teniendo mucho sentido.
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