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¿Cómo funciona un coche híbrido enchufable? Explicación sencilla, ventajas e inconvenientes

Tras más de un siglo usando coches puramente térmicos (sólo con un motor de combustión), los consumidores de los países desarrollados viven una transición acelerada hacia los automóviles con algún grado de electrificación, como es el caso de los híbridos enchufables. Sin embargo, son muchas las dudas que tiene el cliente medio acerca de su funcionamiento. Lo cierto es que es más complejo, ya que combina las propiedades de un coche tradicional con las de un coche eléctrico, pero no imposible de entender. En carwow te lo explicamos simple y brevemente, así como sus ventajas e inconvenientes.

Operativa

Un coche híbrido enchufable tiene tres elementos principales conectados entre sí: un motor térmico, un motor eléctrico y una batería que alimenta al segundo.

La batería es un acumulador de energía que se recarga mediante una fuente de electricidad externa a través de un cable y un enchufe (existen varios tipos para distintas potencias y velocidades de carga, dos variables que dependen, a su vez, de la clase de cargador). En un coche con tecnología PHEV va situada en la parte inferior del vehículo, normalmente bajo la banqueta de los asientos traseros o bajo el piso del maletero. Suelen ser de litio y muy pesadas: unas diez veces más que el combustible necesario para recorrer la misma distancia. Su capacidad se mide generalmente en kWh (kilovatios por hora).

Configura un coche híbrido enchufable

El motor eléctrico es más pequeño y ligero que cualquier otro de combustión, además de mucho más eficiente. Gira muy rápido, al doble o triple de revoluciones por minuto que un propulsor de gasolina o Diesel, y no es necesario un cambio de marchas para regular la energía que sale de él y transmitirla al asfalto (no obstante, a veces están acoplados a la misma caja de cambios, siempre automatizada y nunca manual, que el motor térmico). Como funcionan con voltajes muy altos, hay un gran número de componentes electrónicos alrededor de este motor que gestionan su correcto trabajo. Aun así, su volumen es reducido. Su potencia se mide generalmente en CV (caballos de vapor).

El motor térmico es un propulsor tradicional que puede funcionar con gasolina o con gasóleo. En un uso convencional, este motor, pese a ser el principal y el más potente de un coche híbrido enchufable, sólo se activa cuando la energía de la batería se agota y no puede alimentar el motor eléctrico o cuando el conductor precisa más prestaciones y aprieta más el pedal del acelerador, de modo que ambos propulsores trabajen conjuntamente.

Si consideramos que el 90% de los usuarios de este tipo de automóviles recorre menos de 50 km diarios durante más de 300 días al año y que esta distancia se puede recorrer en modo eléctrico hasta velocidades de autovía, el hecho de que este motor trabaje es extraño y ocasional. No suelen superar los 2 litros de cilindrada y su potencia también se mide en CV (caballos de vapor).

Conducción

Como la forma de conducir un coche híbrido enchufable es prácticamente la misma que la de conducir un coche 100% térmico, a medida que el conductor demanda velocidad con el acelerador, el motor eléctrico aumenta de revoluciones para mover más rápido las ruedas, por lo que necesita más energía, que proviene de la batería. Esta se descarga más o menos rápido con base en este hecho, en la orografía, en la resistencia del viento, en el peso de las personas y del equipaje a bordo, entre otros factores. Sin embargo, esta electricidad puede regenerarse o recuperarse potencialmente en las deceleraciones, como ocurre en los vehículos híbridos no enchufables.

Cuando la batería se agota, el motor de combustión se enciende y permite un uso como el de un automóvil tradicional. También se activa cuando, aun disponiendo de suficiente energía eléctrica, el conductor requiere el rendimiento conjunto de los dos motores (por ejemplo, durante un adelantamiento, una conducción deportiva, una subida por un puerto de montaña con mucha pendiente positiva o una incorporación a una autopista).

Configura un coche híbrido enchufable

Se debe tener en cuenta que los coches híbridos enchufables aceleran más rápido a igualdad de relación entre potencia y peso, pues ofrecen un par máximo instantáneo desde 0 rpm gracias al apoyo del motor eléctrico. Es decir, son más reactivos y el usuario debe graduar más suave y cuidadosamente los movimientos de su pie derecho. También para el pedal de freno, pues la primera parte de su recorrido suele emplear componentes mecánicos para la regeneración de energía y sólo con más intensidad o presión se consigue comprimir las pinzas contra el disco.

El fabricante puede ofrecer tracción integral en esta clase de automóviles si instala un motor en cada eje, siendo el eléctrico el que suele ir detrás y el térmico delante. También hay modelos con tres motores: un térmico y un eléctrico delante con un segundo motor eléctrico detrás. En este caso, una misma batería alimenta a ambos propulsores eléctricos.

Pros y contras

El coste de adquisición de los coches híbridos enchufables es, por norma general, mayor que el de los totalmente térmicos, pero menor que el de los totalmente eléctricos. Esto dejará de ser así en el medio plazo y, mientras tanto, su coste de mantenimiento es inferior. Además, no emiten apenas sonido y no generan emisiones contaminantes locales (sí pueden hacerlo, indirectamente, durante su fabricación) en modo de funcionamiento eléctrico. Si disponen de más de 40 km de autonomía eléctrica, cuentan con un gran número de ventajas fiscales y de movilidad. Por ejemplo, no están sujetos al impuesto de matriculación, están exentos de hasta el 75% del impuesto de circulación, pueden aparcar en la calle gratuitamente o moverse sin restricciones en episodios puntuales de alta contaminación.

A diferencia de los coches eléctricos, recargar la batería de un coche híbrido enchufable es tan sencillo en la teoría como en la práctica, ya que este proceso se suele realizar de manera doméstica durante la noche. El tiempo necesario para recuperar autonomía es muy superior al que se emplea con un coche térmico: un depósito medio se llena en un minuto, mientras que cargar una batería media de un PHEV al 80% puede suponer algunas horas. Por otro lado, la disponibilidad de cargadores en la vía pública es deficiente en nuestro país, pero recordemos que estos coches permiten circular con un motor térmico que se alimenta de un combustible que podemos encontrar en cualquier estación de servicio para continuar ipso facto nuestro camino.

Configura un coche híbrido enchufable

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