¿Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en España?

Los vehículos eléctricos están empezando a ser una realidad más dentro del panorama automovilístico actual. Su principal ventaja es que no emiten emisiones, por lo que obtienen la etiqueta CERO de la DGT, pero a cambio pecan de una autonomía escasa y un precio de venta elevado. Al no utilizar combustibles fósiles, su coste de uso es otro de sus atractivos, sin embargo, ¿sabemos realmente cuánto cuesta cargar un coche eléctrico?

Evidentemente esta pregunta no tiene una respuesta rápida o única, ya que actualmente existen múltiples alternativas a la hora de recargar un coche eléctrico. Todas las opciones tienen dos variables principales, el tiempo de carga y su precio. Dos elementos conectados, puesto que cuando el tiempo baja, el precio sube y viceversa.

Recarga en el hogar

Es la opción más recomendable y casi imprescindible para los propietarios de un vehículo eléctrico. Ya sea en un garaje comunitario o en uno privado contar con un punto de carga para nuestro vehículo nos permitirá recargar la batería mientras el coche está aparcado y además hacerlo a un precio muy competitivo, notablemente inferior al del diésel o la gasolina.

Como en todo lo relacionado con el coche eléctrico, no todo es tan fácil, ya que debemos tener en cuenta otros factores como la instalación del punto de carga, que suele costar alrededor de los 1.000 euros variando en función del tipo de instalación, el coste del cargador o ‘Wallbox’, otros 700 euros, la tarifa eléctrica contratada, una eventual subida de la potencia contratada, etc.

Lo más recomendable es optar por una tarifa con varios periodos, técnicamente conocidas como Tarifas 2.0DHA o 2.0DHS. Estas dividen el día en periodos de pico de demanda eléctrica o periodos valle en los que la demanda cae y el precio de la electricidad baja. Estos tramos valle se dan por la noche, momento ideal para programar la recarga de nuestro vehículo.

En estos periodos podemos obtener precios alrededor de los 0,075 euros el kWh. Por lo que si tomamos como referencia un Peugeot e-2008, que tiene un consumo medio homologado de 17,6 kWh/100 Km, podemos decir que es posible obtener 100 kilómetros de autonomía por aproximadamente 1,3 euros.

Es un precio de auténtico récord frente a la gasolina o el diésel, sin embargo debemos volver a poner freno a nuestra euforia, puesto que los procesos de recarga no son 100% eficientes y hay energía que se pierde en el proceso, aunque es una cantidad realmente baja. Así que un precio más real rondaría los 1,5 euros cada 100 kilómetros para un Peugeot e-2008.

Las potencias de estos puntos de carga no suelen superar los 10 kW, por lo que debemos tener en cuenta que los tiempos de recarga, para una batería de 50 kWh, sería de algo más de cinco horas. Por lo que este tipo de recargas requiere una buena planificación.

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Puntos de recarga públicos o electrolineras

Una de las grandes asignaturas pendientes para la movilidad eléctrica es la infraestructura de recarga, puesto que en la actualidad todavía no encontramos puntos suficientes para considerar una cobertura aceptable del territorio nacional. De esta manera, los usuarios de coches eléctricos se ven obligados a planificar cuidadosamente sus viajes para no quedarse literalmente tirados.

A esto hay que añadir otros factores desafiantes como la guerra de compatibilidades, por la que algunos puntos de carga sólo son utilizables por modelos de una marca concreta, los propios problemas técnicos que a veces tienen estas instalaciones o la simple posibilidad de que otro usuario ya esté ocupando el puesto de carga que teníamos en mente.

De nuevo es muy difícil establecer un precio único para la recarga en puntos públicos, por lo que trataremos de dar una cifra lo más cercana posible a la media del mercado. Actualmente encontramos varias empresas ofreciendo estos servicios, como Respol, Endesa, Iberdrola, Ionity, EDP, etc.

Podemos decir que el precio medio de estos servicios, que suelen ofrecer puntos de carga rápida, como mínimo con potencias de 50 kW, ronda los 0,4 euros por kWh. Una gran diferencia con los puntos de carga domésticos que empieza a estrechar la diferencia de costes entre los modelos eléctricos y los de combustión.

Si sacamos de nuevo la calculadora, comprobamos que una recarga de 17,6 kWh para recorrer 100 kilómetros con nuestro Peugeot e-2008 ahora tendría un coste aproximado de 7 euros. Un precio muy similar al de un vehículo diésel.

Por supuesto estos puntos de carga tienen la ventaja de reducir notablemente el tiempo de espera, pudiendo ofrecer buenas autonomías en relativamente poco tiempo, pero su precio es demasiado elevado en nuestra opinión. Aunque es cierto que existen tarifas específicas o descuentos en función del modelo que tengamos y el punto que elijamos, creemos que estas políticas comerciales dificultan notablemente la popularización del coche eléctrico.